Caminata por el andador y playas vírgenes
Con el sabor del mar aún presente, recorrí el andador junto a la playa, un paseo que conecta Matanchén con Aticama y donde las esculturas rinden homenaje a los ostioneros de la región.
Caminar ahí es dejar que el tiempo se vuelva lento: bancas frente al océano, palmeras moviéndose con el viento y atardeceres que parecen pintados.
Después exploré Playa Tortugas y Punta Custodio, dos espacios más vírgenes donde el sonido de las olas se mezcla con el silencio del paisaje.
Tip viajero: lleva agua y sombrero si vas a caminar largas distancias; la sombra natural puede ser limitada.
Hotel Flamingos: una casona con historia
Al caer la tarde llegué a mi alojamiento, el Hotel Flamingos, una casona antigua adaptada como estancia. Dormir ahí fue como viajar en el tiempo: arquitectura tradicional, detalles rústicos y una tranquilidad perfecta para desconectar.
El sonido del mar cercano fue la mejor música para cerrar el primer día.
Tip viajero: reserva con anticipación en fines de semana, ya que San Blas y Aticama suelen recibir muchos visitantes locales.
Volar sobre la costa con Alas del Hombre
El segundo día comenzó literalmente por las alturas. Volé en parapente sobre la costa de San Blas con la empresa Alas del Hombre y la vista fue simplemente inolvidable.
Desde arriba, la línea interminable de la playa, las palmeras y el azul profundo del Pacífico crean una perspectiva completamente diferente del destino.
Tip viajero: agenda el vuelo temprano en la mañana; el viento suele ser más estable y la luz es perfecta para fotos.
Sopes de ostión en Cenaduría Lucy
Después del vuelo, el hambre llegó fuerte, así que fui directo a la Cenaduría Lucy por los famosos sopes de ostión, un clásico de la gastronomía sanblasense que mezcla tradición y sabor marino en cada bocado.
Comer ahí fue sentir la esencia del pueblo: recetas caseras, atención cálida y ese toque que solo tienen las cocinas locales.
Dulce final en Jalcocotán
Para cerrar el viaje hice una última parada en Jalcocotán, donde probé las tradicionales galletas duras. Crujientes, dulces y perfectas para acompañar el café del regreso.
Fue el final perfecto para una escapada que combinó naturaleza, aventura y gastronomía.
Tips rápidos de Charlie Viaja
• Lleva repelente y bloqueador; el clima en la costa es cálido y húmedo.
• Prueba los mariscos locales como balazos, sopes de ostión y pescado zarandeado.
• Recorre el Paseo de Aticama al atardecer para mejores fotos.
• Si buscas aventura, combina playa con actividades como cañonismo o parapente.
By Charlie Viaja
Kilometro a kilometro
Desayuno entre naturaleza en Restaurante Garum
Rumbo a Aticama desde San Blas
Cañonismo en la Cascada del Cora con Travesía Cora Corredor gastronómico y balazos de Aticama Caminata por el andador, Playa Tortugas y Punta Custodio Hospedaje en Hotel Flamingos
Vuelo en parapente con Alas del Hombre
Sopes de ostión en Cenaduría Lucy
Parada final en Jalcocotán y galletas duras




