A partir de la primera aceleración del Porsche 911 GT3, el piloto imprime la fuerza necesaria para exigir al automotor, el vehículo responde demandando al conductor, así de sencillo –¿Hasta dónde quieres llegar? Yo sí puedo, ¿y tú?– parece indicar.
PorMarco Alegría
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