Salud

Viruela del mono: recomendaciones de la UNAM para evitar contagios

La viruela del mono se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo.

Esta mañana la Secretaría de Salud (SS) informó que se detectó el primer caso importado de la viruela del mono. Hasta el momento se sabe que es un hombre de 50 años que reside en Nueva York y se atiende en la Ciudad de México.

La Universidad Nacional de México (UNAM) compartió una serie de recomendaciones para saber cómo actuar ante los primeros contagios.

Francisco Monroy López, experto del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM mencionó estas recomendaciones en entrevista:

  • Ya que haya una notificación oportuna de las autoridades, es importante comenzar el aislamiento del paciente.
  • Si presentas dolor de cabeza y de músculos, así como fiebre, debes acudir de inmediato al médico.
  • Se debe hacer un seguimiento estricto de las personas que tuvieron contacto con la o el infectado para que también se aíslen.
  • Quienes viajan a países donde se han presentado los contagios, deben tomar precauciones y evitar contacto con las personas.
  • El especialista de la UNAM indició que las medidas sanitarias aprendidas en la pandemia de COVID-19 son válidas para la viruela del mono: usar cubrebocas, lavarse las manos y la sana distancia.
  • Evitar tener contacto o adquirir fauna exótica o silvestre.

Historia de la viruela del mono

El universitario recordó que la viruela del mono se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo; en las últimas semanas ha tenido una expansión sin precedentes en Europa y América del Norte.

Y detalló: es causada por un virus y considerada una zoonosis, porque tiene origen en los animales y se transmite al humano; se trata de una de muchas que compartimos con ellos. “Se le llama del mono, pero en realidad los hospedadores principales no son los primates, sino diferentes especies de roedores silvestres, como ratones y ardillas endémicos del centro de África: en Congo y Nigeria se han dado la mayoría de casos”.

Hace algunos años, prosiguió, había brotes ocasionales fuera del continente negro, todos originados por personas que viajaban a zonas endémicas y se enfermaban de regreso a su país. Ahora, en cambio, se ha demostrado la presencia de ese mal en personas que no se han trasladado a territorio africano; “se busca el punto focal, dónde pudieron haberse infectado a partir, probablemente, de otras personas”.