Cada cambio realizado al King Air apuntaba a un mismo objetivo: borrar su identidad física, electrónica y administrativa.
Mientras la atención se ha concentrado en quién organizó el traslado de Ismael ‘El Mayo’ Zambada y Joaquín Guzmán López, el propio avión cuenta una historia distinta.
Más que un simple medio de transporte, la aeronave fue transformada para reducir cualquier posibilidad de ser reconocida.
Aeronave donde viajaba ‘El Mayo’ fue fabricada
Según el periodista Luis Chaparro, que tuvo acceso a la aeronave donde entregaron a ‘El Mayo’ Zambada, la primera capa del ocultamiento estaba a simple vista.
El Beechcraft King Air de 1976 fue repintado para aparentar ser un modelo más reciente, mientras que la matrícula con la que aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México, correspondía a otra aeronave existente.
En el interior también aparecía un número de serie ajeno al aparato, mientras que la identificación original había sido removida de distintos componentes, incluidos los motores y algunos paneles.
Las modificaciones fueron más allá del aspecto exterior. El transmisor de localización de emergencia fue retirado para impedir el rastreo, el sistema de plan de vuelo fue alterado mediante una secuencia específica de controles y las luces intermitentes de navegación quedaron inutilizadas.
A ello se sumó un sistema artesanal para ampliar la capacidad de combustible, una combinación que privilegiaba la autonomía y la discreción sobre cualquier configuración convencional de vuelo.
Aeronave, prueba principal para saber qué pasó con ‘El Mayo’
Paradójicamente, el esfuerzo por ocultar la aeronave terminó convirtiéndola en una pieza de evidencia.
En su interior permanecen ventanas rotas, asientos con marcas de forcejeo, envolturas de alimentos y sellos colocados por autoridades estadounidenses.
El aparato que fue acondicionado para pasar inadvertido terminó exhibido en un museo, donde hoy su mayor función ya no es esconder una operación, sino mostrar hasta dónde llegó el intento por borrar la identidad de un avión.



