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AMLO toma postura a favor de Cuba... ¿qué hará Biden?

López Obrador ha intentado fortalecer un liderazgo entre los gobiernos latinoamericanos considerados de izquierda a la vez que mantiene su relación estratégica con Estados Unidos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió este jueves “respetuosamente” a Estados Unidos el fin del bloqueo a Cuba e instó a la comunidad cubano-estadounidense a que deje de lado los asuntos partidistas y busque la reconciliación.

Este espaldarazo al régimen castrista se da en un momento en el que se comenzaban a aliviar las tensiones de México con el Gobierno de Joe Biden, cuya popularidad se desplomó tras la crisis en Afganistán, así como la creciente sombra del trumpismo.

La postura del mandatario mexicano no es nueva pero sus palabras tienen especial simbolismo al ser pronunciadas durante el acto oficial del Día de la Independencia de México, un desfile militar donde tradicionalmente no son habituales los discursos pero que esta vez contó con las palabras no sólo de López Obrador sino de su invitado de honor, el líder cubano Miguel Díaz-Canel.


Para académicos como el historiador Rafael Elías Rojas, este papel de bisagra entre Norteamérica y América Latina, que pretende constituir AMLO, cuyo ejemplo más reciente podría ser el alojar el actual proceso de diálogo entre el gobierno y oposición de Venezuela, todavía no se sabe en qué puede acabar, máxime cuando el discurso hacia Biden se ha vuelto más agresivo.

“Ojalá que el presidente (Joe) Biden, quien posee suficiente sensibilidad política, actúe con esa grandeza y ponga fin para siempre a la política de agravios hacia Cuba”, dijo López Obrador. “También debe ayudar la comunidad cubano-estadounidense haciendo a un lado los intereses electorales o partidistas; hay que dejar atrás el resentimiento, entender las nuevas circunstancias y buscar la reconciliación”, agregó el mandatario en un claro llamado al exilio cubano que no solía entrar en sus discursos.

Esas declaraciones tienen lugar durante el primer viaje al exterior del Díaz-Canel después de las protestas contra el gobierno que tuvieron lugar en julio y cuya represión suscitó duras críticas internacionales y cuando el país lleva año y medio sumido en una fuerte crisis debido a la paralización de su economía por la pandemia y al endurecimiento de las sanciones estadounidenses.

“Se ve mal que el gobierno de Estados Unidos utilice el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba con el propósito de que éste, obligado por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio gobierno”, señaló López Obrador. “Si esta perversa estrategia lograse tener éxito... se convertiría en un triunfo pírrico, vil y canallesco”.


Miles de cubanos se lanzaron a la calle a mediados de julio para protestar por la escasez de bienes básicos y los cortes de energía pero también criticaron la política del gobierno y pidieron más libertades en la isla. Fueron las manifestaciones más grandes desde los años 90 y muchas entidades, tanto desde el seno de Naciones Unidas como de la Unión Europea o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, condenaron la represión con la que actuaron las autoridades para disolverlas, el uso excesivo de la fuerza y las detenciones que siguieron.

Poco después, el gobierno de México envió a Cuba medicamentos, alimentos y también combustible en lo que supuso el mayor apoyo en ayuda humanitaria en décadas, sólo comparable al ofrecido en tiempos de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) cuando la isla vivía la crisis provocada por el derrumbamiento del bloque soviético.

López Obrador también arremetió contra la Organización de los Estados Americanos (OEA), que expulsó a Cuba en 1962 y que, según el gobernante mexicano, debía ser reemplazada “por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie”.

Díaz-Canel agradeció todos estos gestos y tras recordar el pasado común de ambos países -aquí se conocieron Fidel Castro y el Che Guevara y se fraguó parte de la revolución cubana- elogió que el vínculo entre las dos naciones haya persistido pese a las diferencias políticas de algunos periodos.

“A lo largo de los años jamás se ha quebrado lo que la historia unió indisolublemente”, afirmó. “Nuestros dos países han honrado sus políticas soberanas al margen de cercanías o distancias entre los gobiernos”.

Durante décadas, México fue muy cauteloso con la isla y defendió la no injerencia en asuntos internos de otros países para evitar así que pudieran criticar la política interior mexicana.

Con los gobiernos del derechista Partido Acción Nacional (PAN) —de 2000 a 2012— siguió condenando el embargo pero se alineó más con la necesidad de cambios políticos en la nación caribeña y la defensa de los derechos humanos, un enfoque que cambió de nuevo con la administración de López Obrador, y suscitó las críticas de muchos opositores.

En redes sociales proliferó el lema opositor #PatriayVida para criticar la visita del presidente cubano. El columnista Sergio Sarmiento escribió en Twitter que la visita coincidió con una condena del parlamento europeo a la represión de julio en la isla.

El expresidente Felipe Calderón (2006-2012) calificó de “inaceptable” el protagonismo del cubano, a quien calificó de “dictador que encierra a decenas de ciudadanos cubanos”.

En las calles, los mexicanos estaban más preocupados de admirar el desfile militar aunque algunos también mostraban su rechazo a la invitación.

“Siento que debió haber invitado a algún mexicano que haya sobresalido, algún científico, pero no a una persona que viene de un régimen porque no estoy de acuerdo con ningún régimen, para mí, viva la democracia”, señaló Víctor Carabez, un comerciante de 60 años.

Desde principios de año, el presidente mexicano ha participado en distintas celebraciones históricas junto a mandatarios de la región y esta misma semana indicó que había invitado a Biden a México el 27 de septiembre, efeméride no popular pero que este año conmemora los 200 años la consumación de la independencia de España. El presidente estadounidense no vendrá pero sí está previsto que lo haga su secretario de Estado, Antony Blinken.

“México es uno de nuestros socios más apreciados”, dijo Biden en su mensaje de felicitación del jueves, según un comunicado de la embajada. “Juntos, somos capaces de promocionar nuestros intereses mutuos y cooperar para abordar los retos conjuntos”. También apostó por seguir avanzando en temas comerciales, de migración y vinculados a la pandemia, “al igual que seguir reforzando nuestra resiliencia de cara a los retos globales”.

Desde su llegada al poder en diciembre de 2018, López Obrador ha intentado fortalecer un liderazgo entre los gobiernos latinoamericanos considerados de izquierda a la vez que mantiene su relación estratégica —y no exenta de tensiones— con Estados Unidos.

El nuevo respaldo de México a Cuba tuvo lugar en vísperas de la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrar el fin de semana con la participación de 17 jefes de Estado o gobierno y un foro de integración donde no está Estados Unidos y que México intenta reforzar.

Por otra parte, Cuba confía en profundizar el diálogo político al más alto nivel y ampliar las relaciones económicas y comerciales así como la inversión y la cooperación.

Díaz-Canel, que llegó acompañado, entre otros, por su canciller y el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, visitó México en octubre de 2019, en la que fue su primera visita oficial desde que asumió la presidencia de manos de Raúl Castro en abril de 2018.

El gobierno de Barack Obama, en el cual Biden fue vicepresidente, buscó un nuevo acercamiento con Cuba. Sin embargo, esos avances fueron echados para atrás en el Gobierno de Donald Trump.

La administración de Biden no ha dado señales de que busque impulsar una relación más cercana a Cuba, de hecho, en la ONU Estados Unidos e Israel fueron los únicos países que, este año, se opusieron a ponerle fin al bloqueo económico.

Asimismo, el gobierno demócrata condenó la represión que hubo en las protestas en Cuba hace unas semanas.