El primer ministro británico, Andy Burnham, declaró que su gobierno considerará pedir disculpas por su papel en la trata transatlántica de esclavos, pero rechazó los llamados a que el país pague reparaciones.
Burnham escribió en The Guardian el sábado que Gran Bretaña necesitaba reconocer su “historia complicada” para proteger la Mancomunidad de 56 naciones independientes que surgió del Imperio británico.
Burnham viajará a Antigua y Barbuda, en el Caribe, la próxima semana para una reunión de líderes de la asociación, con el objetivo de reforzar las relaciones del Reino Unido con países de África y el Caribe, muchos de los cuales fueron antiguas colonias.
“Durante años, esos miembros de la Mancomunidad afectados por la trata de esclavos han pedido una conversación honesta sobre los legados de la esclavitud”, manifestó Burnham. “Al esconder la cabeza en la arena, hemos dañado la capacidad de la Mancomunidad para funcionar”.
Burnham señaló que su gobierno ofrece iniciar un “diálogo estructurado” con quienes se vieron afectados por la esclavitud y que escuchará los llamados a una disculpa formal por parte del Estado británico, que se benefició enormemente de la trata de esclavos antes de que se prohibiera en 1833.
“No creo que hoy se pueda responsabilizar a los británicos por agravios históricos, por atroces que fueran, que ocurrieron en otra época bajo otras leyes y en los que no tuvieron participación personal”, sostuvo Burnham.
Burnham suma a ex primer ministro para centrarse en la deuda
En cambio, el primer ministro quiere abordar los problemas que enfrentan hoy la Mancomunidad y otras naciones, incluidos los altos niveles de deuda que afrontan muchos países en desarrollo.
Indicó que trabajaría con otras naciones ricas e inversionistas para ayudar a los países vulnerables a pagar sus deudas en un periodo más largo y con tasas de interés más bajas.
Para impulsar esta iniciativa, el ex primer ministro Gordon Brown, defensor del alivio de la deuda para los países en desarrollo, asistirá a la reunión, agregó.
El rey en un aprieto sobre lo que puede decir
El rey Carlos III enfrentó llamados a que Gran Bretaña pida disculpas y pague reparaciones durante la primera etapa de un viaje de nueve días al Caribe, que terminará con la reunión de jefes de gobierno de la Mancomunidad en St. John’s, la capital de Antigua y Barbuda.
Carlos reconoció “el gran sufrimiento y las injusticias del pasado” al hablar en Nassau, la capital de Bahamas, pero no llegó a ofrecer una disculpa.
Al rey, cuyos antepasados se beneficiaron directamente de la trata de esclavos, se le impidió ir más allá porque la política del gobierno era no disculparse por el papel del país y el monarca constitucional británico habla en nombre del gobierno elegido.
Gran Bretaña busca apuntalar relaciones con antiguas colonias
Los comentarios de Burnham se producen mientras Gran Bretaña busca apuntalar las relaciones con sus aliados tradicionales en la Mancomunidad ante desafíos económicos, ambientales y militares en todo el mundo.
Un cambio en la postura del gobierno también podría responder a votantes más jóvenes y liberales en el país, donde activistas pidieron que Gran Bretaña reexamine el legado de su historia colonial. Esta implicó el traslado de varios millones de personas desde África para trabajar, a menudo en las condiciones más arduas, en plantaciones del Caribe, Norteamérica y otros lugares.
En 2020, manifestantes antirracismo en Bristol derribaron la estatua de Edward Colston, un comerciante y político inglés, al afirmar que la ciudad ya no debía glorificar la vida de un traficante de esclavos. Colston fue vicegobernador de la Royal African Company, que transportó a miles de personas esclavizadas a colonias inglesas en las Américas.
Los descendientes de algunos británicos que se beneficiaron de la trata de esclavos ya pidieron disculpas y ofrecieron compensación. Entre ellos está el propietario de The Guardian, un periódico liberal donde líderes del Partido Laborista de Burnham suelen exponer iniciativas de política.
Los políticos del Reino Unido tradicionalmente se centraron en el papel del país al prohibir la trata de esclavos en 1807 y al ilegalizar la esclavitud en todo el Imperio británico en 1833.
Pero Burnham enfatizó que ahora es momento de que el país reconozca también el otro lado de la historia.
“Somos un país donde personas valientes encabezaron el camino para abolir la esclavitud, pero también somos un país que participó en el comercio de vidas humanas”, afirmó.
“La trata transatlántica de esclavos fue una violación brutal y bárbara contra esas personas”, declaró Burnham. “Quiero expresar mi tristeza y pesar por el dolor y el sufrimiento de tantos millones de personas, y reconocer la manera en que todavía moldea nuestro mundo hoy”.
El cambio de rumbo recibe una acogida moderada
La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, acogió con satisfacción el reconocimiento de Burnham de la “brutalidad de la trata transatlántica de esclavos, su apertura a una disculpa formal y su oferta de diálogo estructurado”, pero dijo que existían diferencias en el tema de las reparaciones.
“Esas diferencias no deberían impedir avances en salud, educación, combatir la pobreza y la desigualdad, y condiciones de deuda más justas para los Estados vulnerables”, escribió en X.
Gaston Browne, primer ministro de Antigua y Barbuda, coincidió con la respuesta de Mottley y calificó los comentarios de Burnham como un “avance significativo y bienvenido”.
“La postura histórica del Caribe sobre la justicia reparadora sigue sin cambios”, escribió en Facebook. “Las diferencias sobre la compensación financiera deben abordarse mediante el diálogo, pero no tienen por qué impedir avances en áreas donde sea posible llegar a acuerdos”.







