Una empresa de artes marciales mixtas vinculada a Donald Trump Jr. busca obtener contratos gubernamentales mediante la enseñanza de técnicas de combate a fuerzas militares y cuerpos policiales.
Mixed Martial Arts Grou, compañía con sede en Australia que cuenta entre sus inversionistas al peleador Conor McGregor, aspira a obtener ingresos provenientes del sector militar y de primeros respondedores.
Trump Jr. invirtió en la firma en una ronda de financiamiento a finales del año pasado y funge como asesor. American Ventures, un fondo vinculado a la familia Trump, lideró la ronda, que recaudó cerca de 3 millones de dólares.
La empresa busca socios en Estados Unidos para integrarse a un programa piloto que espera concretar antes de que termine el verano, según una persona familiarizada con el tema que pidió anonimato para discutir deliberaciones internas.
El plan de entrenamiento convertiría a MMA.Inc en la más reciente de un grupo creciente de empresas respaldadas por los hijos del presidente Trump que buscan financiamiento gubernamental, tras inversiones en drones y cadenas de suministro de imanes de tierras raras.
Acusan conflictos de interés por empresa de Donald Trump Jr.
A principios de este año, demócratas en el Congreso solicitaron al Pentágono información sobre la asignación de decenas de millones de dólares en contratos y préstamos a empresas respaldadas por 1789 Capital, la firma de capital de riesgo donde Trump Jr. es socio.
Ante críticas previas de organizaciones progresistas y demócratas sobre posibles conflictos de interés en sus negocios, los hijos de Trump han señalado que son empresarios privados.
El programa de MMA.Inc aún no está finalizado, dijo la fuente, pero entre las ideas se incluye enseñar técnicas de agarre para inmovilizar adversarios.
Estos “programas de entrenamiento estructurados” serían dirigidos por John Kavanagh, entrenador de McGregor y cofundador de MMA.Inc, según un comunicado de la empresa el mes pasado, sin detallar fechas, ubicaciones ni contenidos.
Al combinar técnicas de boxeo, lucha, jiu-jitsu y otros deportes de combate, las artes marciales mixtas viven un momento de gran exposición a nivel nacional, impulsadas además por un fuerte respaldo desde la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump es un aficionado de larga data y amigo cercano de Dana White, director ejecutivo de Ultimate Fighting Championship (UFC), la liga de MMA más importante a nivel mundial con millones de seguidores.
El mandatario asistió el fin de semana pasado a una pelea de UFC en Miami junto al rapero Vanilla Ice y el podcaster Joe Rogan, mientras colapsaban en Pakistán las negociaciones de paz con Irán encabezadas por el vicepresidente JD Vance.
El auge de las MMA ha llegado a tal punto que Hunter Biden, hijo del expresidente Joe Biden, aparentemente retó a los hijos de Trump a una pelea en un video la semana pasada. Biden, quien estuvo bajo escrutinio por sus negocios internacionales y problemas de adicción durante la presidencia de su padre, hizo el comentario al anunciar su participación en la gira “Carnival” del youtuber Andrew Callaghan.
“Creo que está tratando de organizar una pelea en jaula, yo contra Eric y Don Jr. Le dije que lo haría, al 100 por ciento”, dijo Hunter Biden.







