La infraestructura tecnológica de tapi se ha convertido en uno de los engranajes silenciosos del sistema financiero mexicano. La empresa anunció que las instituciones financieras que utilizan al menos uno de sus productos —pago de servicios, corresponsalía, cobranza recurrente domiciliada o recargas de tiempo aire— atienden, en conjunto, al 92% de las personas bancarizadas del país, una cobertura que abarca desde los grandes bancos universales hasta los neobancos digitales de reciente creación.
El dato adquiere relevancia en un momento en el que México enfrenta uno de los mayores desafíos para su sistema financiero: transformar una economía donde cerca del 80% de las transacciones todavía se realizan en efectivo. Aunque la inclusión financiera ha avanzado hasta alcanzar a 76.5% de los adultos con al menos un producto financiero formal, el reto ahora consiste en convertir ese acceso en un uso cotidiano de pagos y cobros digitales.

En ese proceso, los bancos desempeñan un papel central como puerta de entrada a la economía formal. Cada cuenta abierta, crédito otorgado o servicio digital habilitado amplía el acceso de millones de personas al sistema financiero. La propuesta de tapi se ubica precisamente en la infraestructura que permite que esos servicios funcionen: los rieles tecnológicos que conectan a los bancos con miles de empresas de servicios y procesan pagos digitales de manera eficiente.
“La única manera de transformar la industria de pagos en México es siendo el motor de la banca mexicana”, afirmó Kevin Litvin, cofundador y CBO de tapi. “Saber que la tecnología de tapi está detrás de tantas transacciones y servicios provistos por la banca mexicana es un orgullo y una gran responsabilidad. Aún queda mucho por hacer y nuestra apuesta por innovar los rieles de pagos y cobros en México es absoluta”.

La presencia de la compañía es transversal dentro del ecosistema financiero. Su tecnología opera tanto en instituciones bancarias globales de gran escala como en entidades digitales que obtuvieron licencia de banca múltiple en los últimos años, incluidos varios de los neobancos que compiten por una nueva generación de usuarios. Esa cobertura posiciona a tapi como una capa común de infraestructura sobre la que se está construyendo una parte importante de la nueva experiencia de pagos en México.
“Los bancos son quienes ponen la cara, la confianza y la relación con millones de personas; nosotros ponemos los fierros que quedan detrás de la cortina para que esa inclusión sea posible”, agregó Litvin.
De cara a los próximos meses, la empresa planea ampliar su cobertura y profundizar las integraciones existentes con el objetivo de convertir su penetración actual en mayor volumen transaccional y nuevas capacidades para bancos, fintechs y empresas de servicios. Entre sus movimientos recientes destaca la incorporación de Hey Banco a su red, que se suma a instituciones como Banamex, Banco Plata, Nu y Santander.
Con presencia en México, Argentina, Chile, Colombia y Perú, tapi conecta a más de 20,000 empresas de servicios y 70,000 puntos físicos, procesando más de 300 millones de transacciones al año. Su expansión refleja una tendencia más amplia: la consolidación de la infraestructura de pagos como un componente estratégico para acelerar la digitalización financiera en América Latina.




