Capital en trabajo, el concepto olvidado
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Capital en trabajo, el concepto olvidado

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Capital en trabajo, el concepto olvidado

Su valor aumenta cada vez que los clientes pagan más tarde, cuando los proveedores presionan para cobrar en menos tiempo, o cargan un sobre precio a cambio de plazo de pago.

Opinión MTY Capitalizando experiencias Aldo Torres Salinas
15/05/2018
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Con el cambio de las estructuras económicas y sociales, es frecuente que muchas personas busquen trabajar por cuenta propia, o inicien un negocio. Al hacerlo, el dinero del dueño y el dinero del negocio se mezclan. La inadecuada planeación de gastos personales y de negocio impiden que éste último funcione adecuadamente. Falta de efectivo, ocasiona demoras en pagos, falta de materiales para trabajar y por consecuencia, demoras en entregas a clientes y en cobranza. Además de problemas de imagen e intención de recompra.

A los recursos que se consumen de manera periódica para lograr las actividades diarias se le conoce como “Capital en Trabajo.” Este concepto se refiere a la cantidad de recursos que requiere el negocio para operar. Entre estos recursos están, el efectivo necesario para cubrir gastos misceláneos, el valor de los inventarios para vender o para producir artículos, el dinero utilizado para financiar a clientes. El financiamiento que se recibe de proveedores ayuda a disminuir el valor de los recursos invertidos en este concepto. Los libros de contabilidad y Finanzas definen capital en trabajo, como la diferencia entre activos circulantes y pasivos circulantes.

La mayor limitante para un negocio pequeño al trabajar con clientes de gran tamaño es el capital en trabajo. Probablemente recibirá pedidos muy grandes que requieran gran inversión en inventarios y en cuentas por cobrar. Para minimizar este efecto, puede buscarse mayor financiamiento de proveedores, buscar algún financiamiento bancario o mayor inversión por parte de los dueños del negocio. En general se espera que, a mayores ventas, mayor cantidad a invertir en capital en trabajo. Como excepción, pudiéramos encontrar a algunos negocios en línea, los cuales al servir como conexión entre compradores y vendedores cobran una comisión por la administración de la venta sin haber invertido en capital en trabajo.

Existen empresas que gracias a su diseño requieren poco capital en trabajo. Un buen ejemplo es el de las cadenas comerciales, en donde el vendedor es invitado como socio y no como empleado. Éste compra de contado el inventario a un precio con descuento y recupera su inversión y su ganancia una vez que ha cobrado a sus clientes. Las compañías que utilizan este modelo, transfieren la responsabilidad de invertir en capital en trabajo a sus socios (vendedores).

Las cadenas de abarrotes, han aprovechado su poder de negociación para reducir la cantidad de capital en trabajo. Al hacer contratos de venta en consignación con proveedores y pagar días después de generada la venta, disminuyen el valor de los inventarios y aumentan el valor de las cuentas por pagar. En contra parte reciben el valor de la venta en efectivo o en pago con tarjeta.

Al emprender una actividad económica, pocas veces se considera a detalle la inversión en capital en trabajo. Su valor aumenta cada vez que los clientes pagan más tarde, cuando los proveedores presionan para cobrar en menos tiempo, o cargan un sobre precio a cambio de plazo de pago.

En especial para quienes trabajan como independientes es necesario entender el concepto de capital en trabajo, determinar el valor del mismo y diferenciar entre los recursos propios y los de la actividad económica que desempeña. En gran parte, el éxito de una buena idea de negocios depende del eficiente uso del capital en trabajo.

El autor es Vicepresidente de Capacitación del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León (ICPNL).

Opine usted: vpcapacitacion@icpnl.org.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.