En la edición anterior de esta columna comenté sobre el avance de los compromisos hechos por la administración de López Obrador en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, y concluía que había grandes temas pendientes sin avanzar de acuerdo con dichos compromisos, tales como el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la desigualdad, entre otros temas. Ahora retomo la conversación para hablar sobre la inseguridad.
Hace unos días el INEGI dio a conocer los resultados de su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) para el segundo trimestre del 2023, en donde se muestran, entre otras cosas, los resultados de la percepción de la población sobre su seguridad, en 74 ciudades del país más las 16 alcaldías de la Ciudad de México.
Adicionalmente, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública dio a conocer los datos sobre la incidencia delictiva nacional y estatal para los primeros seis meses de este año. Respecto a estos últimos resultados, se observa que el número de homicidios en el país tuvo una reducción del 0.30 por ciento en el primer semestre de este año respecto al mismo periodo del 2022.
A pesar de algunas reducciones desde el 2020 en estas cifras, no estoy seguro de que la estrategia de “abrazos y no balazos” esté dando resultados contundentes. Sin embargo, si creo que vale la pena resaltar que en el primer semestre del 2019 se registraron 22,487 homicidios y ahora para el 2023 se registraron 21,142 homicidios, esto es una reducción del 6 por ciento en 4 años, aun así, creo que el ritmo en la reducción de los homicidios ha sido lento como para decir que la estrategia de seguridad está teniendo éxito.
Ahora bien, analizando el comportamiento de los homicidios desde el 2018, podemos ver que tienen una distribución muy simétrica, es decir, prácticamente durante el primer semestre sucede el 50 por ciento del total de homicidios en el país. Esto nos lleva a pensar que muy probablemente la cifra final de homicidios para este 2023 estaría alrededor de los 42,300 casos, y de ser así, sería la cifra más baja en todo el sexenio.
A nivel estatal, los datos nos dan una historia interesante porque podemos ver en qué estados se está concentrando la incidencia delictiva. Comparando el número de homicidios totales durante el primer semestre de este 2023 respecto al mismo periodo del 2022, con datos del SESNSP vemos que Oaxaca tuvo un incremento en el total de homicidios del 23.3 por ciento, Campeche tuvo un incremento del 20.6 por ciento, Aguascalientes del 19.6 por ciento, Guerrero del 16.1, Coahuila del 15.5 y Nuevo León del 26 por ciento.
Recordemos que el cambio promedio anual, a nivel nacional fue de -0.3 por ciento en el semestre. En el otro lado de la moneda tenemos los estados con las mayores reducciones, como Hidalgo con una reducción del 32 por ciento en sus homicidios, Michoacán con el 22.2 por ciento, Yucatán con el 17.9, Sonora 15.3, Durango con 14.5 y Ciudad de México con el 12 por ciento de reducción anual.
Aunque las reducciones y los incrementos puedan ser muy grandes de semestre a semestre, es importante que analicemos la información en términos relativos a la población; es decir, podemos comparar la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes para el primer semestre del 2023 por estado.
Usando las proyecciones de población de CONAPO para cada estado y los datos del SESNSP podemos ver que los cinco estados con las mayores tasas de homicidios por cada 100 mil habitantes para este primer semestre del año son: Colima con 55.3 homicidios por cada 100 mil habitantes, Quintana Roo con 45.4, Zacatecas con 36.2, Morelos con 35.4 y Baja California con 33.4, y como referencia, Nuevo León tiene una tasa de 16.5 justo en la media nacional que es de 16.3. Enfatizo que, estos datos reflejan solo la mitad del año.
El estado de Colima ha estado consistentemente desde el 2019 en los primeros lugares, al igual que Quinta Roo, pero el estado de Zacatecas durante el primer semestre del 2019 tuvo una tasa de homicidios de 19.7 por cada 100 mil habitantes y en el 2020 saltó a 24.4 – a pesar del encierro de la pandemia – y para el 2021 había llegado a 42 homicidios por cada 100 mil habitantes, y desafortunadamente se ha mantenido con una tasa cercana a los 40 homicidios desde entonces, solo para el primer semestre de cada año.
De acuerdo con los datos de la ENSU previamente mencionada, y alineado a los datos previamente mencionados, el porcentaje de la población de 18 años y más que dice sentirse insegura en el segundo trimestre de este año es del 62.3 por ciento, y muestra una reducción respecto al mismo periodo del año pasado en que el 67.4 por ciento de la población dijo sentirse insegura.
Sin embargo, tenemos siete ciudades en donde el 85 por ciento de su población o más, dice sentirse insegura, y destacan las ciudades de Fresnillo y Zacatecas en el estado de Zacatecas, en donde el 92.8 y el 91.7 por ciento de la población respectivamente de dichas ciudades dice sentirse insegura, y no muy lejos está Ciudad Obregón Sonora, con el 90.3 por ciento de su población que dice sentirse insegura, le sigue Irapuato, Guanajuato con el 87.3, Naucalpan de Juárez, CDMX con el 87.2, Toluca, Edo. De México, con el 85.1 por ciento y Uruapan, Michoacán con el 85 por ciento.
Solamente tenemos una ciudad en donde menos del 15 por ciento de su población dijo sentirse insegura en el segundo trimestre de este año, y es San Pedro Garza García en Nuevo León, con el 13.2 por ciento. La alcaldía de Benito Juárez en CDMX tiene el segundo porcentaje más bajo con el 19.8 por ciento de su población que dice sentirse insegura, y le siguen Piedras Negras, Coahuila, Cuajimalpa de Morelos en CDMX y Saltillo, Coahuila, con el 20, el 20.4 y el 22.2 por ciento respectivamente.
El porcentaje de la población que dice sentirse insegura ha mantenido una tendencia decreciente desde el cuarto trimestre del 2020, en que el 68 por ciento de los encuestados dijeron sentirse inseguros y ahora está en el 62 por ciento; sin embargo, quiero resaltar dos cosas, primero, esta reducción es en realidad marginal pues solamente hemos bajado este porcentaje 6 puntos en 30 meses, y segundo, por ningún motivo debemos aceptar que la mayoría de nuestra población se sienta insegura. Es inaceptable que la población de una ciudad se sienta insegura, mucho menos aceptable es que dicha sensación prevalezca en la mayoría de la población.
La cantidad de homicidios, y de delitos en general, que suceden en nuestras ciudades sobrepasan cualquier condición de normalidad social. Sin duda, 1 o los 21,142 homicidios en el país son tragedias que se debieron haber evitado si en realidad tuviéramos instituciones sólidas, estrategias efectivas, condiciones socioeconómicas favorables, y el equipo humano y técnico suficiente para prevenir y contener el fenómeno del crimen, tanto organizado y desorganizado que flagela a nuestras ciudades.
En conclusión, tampoco la seguridad se ha mejorado después de 54 meses de gobierno de la 4T. Estamos a menos de un año de las elecciones del 2024, y será tiempo de repensar el rumbo que queremos y principalmente que necesitamos para nuestro país.




