Monterrey

Nuria Rojas: La relación entre el trabajador y la empresa

Analizando las normas sociales y mercantiles en su aplicación en las empresas.

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Nuria Rojas

El día de hoy quiero discutir un capítulo del libro “Las Trampas del Deseo” del autor Dan Ariely, en el que expone la diferencia entre las normas sociales y mercantiles, con el fin de analizar el beneficio que esto supone para las empresas.

Comienzo por explicar lo que significa cada una de ellas. Las normas sociales nos hacen actuar sin esperar recibir nada a cambio pues están basadas en el afecto; dada nuestra necesidad social. Por ejemplo, ¿te has preguntado por qué retiramos la etiqueta de precio en un regalo? Buscamos que ese regalo no sea recibido por su valor económico, sino por lo que representa para nosotros, lo envolvemos con detalle y preparamos una hermosa tarjeta para que quien lo recibe se sienta especial. Estas normas son las que nos hacen realizar acciones de servicio para con los demás sin esperar una retribución inmediata a cambio y mucho menos que sea económica.

Por otro lado, las normas mercantiles establecen intercambios claramente definidos; estamos pagando por obtener algo específico a cambio y eso nos brinda el derecho a exigir por el estándar de lo que supone dicho pago. Por ejemplo, si nuestro vecino nos apoya en el cuidado de nuestra mascota cuando salimos de viaje, no podremos exigir en la cantidad de los paseos, horario de los alimentos y tiempo que le dedica; sin embargo, al pagar por un servicio de hotel para mascotas podremos exigir que los cuidados sean específicos pues dejan de ser un favor y se paga por ello.

Ahora pasemos a abordar la temática aplicado a las empresas, ¿nuestros empleos se rigen por una norma social o mercantil? Te invito a reflexionar sobre tu relación con la empresa para la cual trabajas. ¿Pensaste en una transacción mercantil pues recibes un salario a cambio de realizar ciertas actividades? Veamos lo que opinas después de repasar la historia.

Anteriormente, las empresas realizaban un pago a sus trabajadores basado en el número de horas trabajadas. Las jornadas laborales de ocho horas eran estrictas y los trabajadores eran además recompensados por sus horas extra, incluso éstas se remuneraban por encima de lo que se remuneraba una hora normal. Dado que se les retribuía por salarios de jornada, ambas partes sabían cuando este horario finalizaba y la transacción era estrictamente mercantil.

Con el tiempo, las empresas decidieron transformar esta transacción mercantil a una con base social, en la cual habría mayor comprensión para el trabajador en caso de una llegada tarde, ausencia o permiso. Nos olvidamos de esta jornada laboral estricta en horario para pasar a una flexibilidad en la que no hay que “checar tarjeta”. Además, se comenzó a pensar en su bienestar brindándole diversas prestaciones. Todo esto comenzó a hacer difusa la relación estrictamente mercantil para pasar a una en donde el trabajador se sentía más valorado y se forjó una relación de lealtad a la empresa por parte del trabajador.

¿Qué sucedió entonces? ¿Los trabajadores se volvieron dueños de su tiempo y vivieron felices por siempre?

Con este nuevo ajuste, los trabajadores también tenían que ceder algo. Sí, ahora la empresa es consciente de que el trabajador puede tener flexibilidad, no obstante, el trabajador también debe ser flexible; debe poder estar disponible aún y fuera del horario pues recordemos que esto ahora se rige por normas sociales. Por ejemplo, si ahora no hay problema en que yo te perdone una llegada tarde, también puedo solicitarte ese tiempo extra sin ningún problema.

La tecnología también permitió que día con día esta flexibilidad en pro a la continuidad con el trabajo fuera del horario laboral fuera cada vez mayor. Esto comenzó como un apoyo al trabajador, pues se le brindaron aparatos con el fin de darle más libertad para moverse de su espacio físico de trabajo. Sin embargo, hoy en día es perjuicio en su desconexión total. Además, cada día las prestaciones se vuelven más escasas; ejemplo de ello son los fondos de pensiones para los trabajadores.

Cierro con las siguientes preguntas:

Si eres trabajador: ¿La relación con tu empleador se rige por una norma social o mercantil? ¿Quién crees que se beneficia mayormente de esto?

Si eres empleador: ¿Consideras que deberías replantear lo que exiges a tus trabajadores con relación a lo que les brindas?

La autora es Profesora e Investigadora del Departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Adscrita al Grupo de Investigación de Diseño Organizacional y Cultura.

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