Existen enfermedades degenerativas que afectan a jóvenes y adultos. El cáncer, la esclerosis múltiple, el Alzheimer, la demencia senil y la demencia presenil son las más comunes. Y aunque ciertamente el paciente sufre los síntomas y el deterioro en su persona, la cruz se carga en familia.
Aunque se piensa que por poseer recursos económicos las familias empresarias están más preparadas para afrontar este tipo de padecimientos, la realidad es otra. El diagnóstico de una enfermedad degenerativa cataliza, de inicio, una crisis profunda que produce un cambio permanente en las relaciones y que afecta a todos los miembros de la familia.
Ante esta circunstancia y para encarar un futuro incierto, la dinámica familiar debe re-equilibrarse. Y aunque para hacerlo, el dinero ayudará, éste no será suficiente. La familia tendrá que hacer uso de todos sus recursos emocionales y sociales para lograrlo. ¿Cómo empezar?
1. Entender el proceso: Buscar Información.
Busque profesionales que le provean formación y asistencia. La información nos permitirá entender mejor la enfermedad y visualizar el futuro. Por ejemplo, a manera general, hay que saber que toda la familia experimentará, en mayor o menor medida, frustración, sentimiento de pérdida, agotamiento físico y mental, y hasta aislamiento social. La frustración se detonará tras el diagnóstico—por no saber cómo lidiar con el padecimiento. El sentimiento de pérdida al darnos cuenta de que nuestro familiar ya no es quien era—conforme la enfermedad progresa, éste pierde la capacidad de vivir de forma independiente. El agotamiento y el aislamiento social serán fruto del desgaste experimentado por tomar nuevas responsabilidades, i.e. tratamiento, visitas médicas, cuidado del enfermo, etc.
2. Vivir el proceso: Dejarse Ayudar.
Algunos mecanismos para ayudar a la familia a aceptar el padecimiento y lidiar con él son: las reuniones familiares guiadas, dónde se conversa sobre cómo se administrará la enfermedad; la terapia colectiva e individual, que facilita la liberación del estrés y la frustración; los grupos de soporte, donde se comparten opciones de tratamiento. Adicionalmente, es recomendable acudir a cuidadores experimentados (ayuda física), favorecer la adaptación del entorno para evitar accidentes, y facilitar la autonomía del familiar—dejar que haga lo que pueda, aunque tarde más tiempo.
3. Cargar la Cruz: Apoyar al Familiar.
Afrontar una enfermedad degenerativa requiere unidad y solidaridad familiar. Para que la cruz sea tolerable, debe cargarse en familia. Todos deben involucrarse. Y, aunque casi siempre es uno quien se encarga directamente del paciente, es importante que se comente—en familia—su evolución, que se evite su aislamiento social (visítenlo) y que se asegure su bienestar económico y físico.
4. Planificar el Futuro: Previsión Patrimonial.
Una vez semi-equilibrada la dinámica familiar habrá que preocuparse por la parte económica. ¿Qué puede hacer la familia para manejar los aspectos económicos del tratamiento? En primera instancia, poner en orden los documentos legales y financieros del ser querido: testamento, poderes legales (poder médico incluido), escrituras, títulos de bienes o acciones, entre otros. Luego, evaluar las pólizas de seguro con que éste cuenta: seguro de vida, seguro médico, seguro de incapacidad, así como los apoyos y servicios de asistencia pública a los que podría optar. Busque consejeros legales y financieros, con experiencia, que se preocupen por el bienestar del paciente.
¿Y si la familia no fuera capaz de hallar este nuevo equilibrio? El negocio se tambaleará. El miedo, la incertidumbre, los cuidados adicionales que requiere el ser querido y hasta la vergüenza por los comportamientos que éste exhibe, harán que los miembros de la familia no se puedan concentrar, se aíslen, no logren trabajar y terminen peleando—es decir, que pierdan su fortaleza esencial: la unidad. Y es que, la enfermedad no sólo afecta a una persona, sino a toda su familia… Y de rebote, a la empresa.
¿Así o más claro?
La autora es Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.




