Monterrey

Sara Lozano: Una crónica de la marcha en Monterrey

Defensa del INE.

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Sara Lozano

Es cierto, había diferencias de clases al inicio de la marcha y de todo tipo. Eran muchos grupos de pequeños contingentes que habían llegado en familia, con amigos o entre organizadores. Las y los organizadores se deambulaban saludando, hablando por teléfono o dando instrucciones; se notaba que estaban cómodas y apropiadas del espacio.

Podía verse en cada grupo a gente más rica y más pobre, más blanca o más morena, bien arreglada o con la cara de almohada, vieja joven, alta y chaparrita, gorda o flaca. Había individuos con facciones indígenas, asiáticas, anglosajonas, africanas.

Había también un color rosa barriendo las hileras, en los carteles que se repartieron antes de iniciar o las prendas que cada quien llevaba para sumarse a la defensa del INE.

En los primeros metros los grupitos se disolvieron y las personas se reconocieron en la-otro y en lo-otro. No habían llegado al Congreso cuando las diferencias se habían desvanecido, la plática y los comentarios eran con quien estuviera a lado y las consignas, como olas empezaban en un punto y se iban replicando como las ondas en el agua que delatan a la piedra.

Había mucha gente con apoyos para andar: bastones, sillas de ruedas, carritos, muletas y hasta perros lazarillos marchando. Su energía y determinación sobresalían, la mirada al frente y la potencia con la que coreaban las consignas emocionaba hasta los huesos.

En la hondonada de Juan Ignacio podía verse un contingente por delante y el que venía detrás, no se divisaba el fin de la manifestación. Y luego, de Zaragoza se podía ver a la gente caminado por Zuazua y después, desde Zuazua se veía a la multitud que apenas bajaba por Zaragoza. Dicen, que por un rato la Macroplaza estuvo saturada de población marchante en un circuito completo.

Las consignas adversas y denigrantes al presidente y su partido se escuchaban de cuando en cuando, pero sin que les siguiera un eco. No hubo agresiones, aunque sí, en un par de esquinas civiles varones en grupos de tres llamaban la atención por su corte rapo a lo militar y la atención fija en a la ola de gente que marchaba frente a ellos.

Después del himno nacional, habitaba un espíritu de hermandad y esperanza. Y al final, fue impresionante la ausencia de basura en la explanada y en las calles. Se hizo caso a las recomendaciones para cuidar la ciudad.

Es histórica la asistencia a la marcha en defensa del INE porque el perfil regio no es afecto a manifestarse, y sí lo es a la NFL y la F1. A las 9:30 había juego, a 12pm empezaba el esperado partido entre Bills vs Vikings y a esa misma hora arrancaba Checo Pérez en el Gran Premio de Brasil. Aun así, la explanada del Palacio de Gobierno estaba llena.

Y todo indica que la movilización seguirá con acciones dirigidas a las autoridades a cargo de definir la reforma. La sociedad civil organizada ha logrado más en un día que la supuesta oposición partidista.

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