Durante este año la actividad económica de Nuevo León registrará un incremento de 2.9 por ciento, nivel ligeramente inferior al tres por ciento esperado a principios del año, señaló el Centro de Investigaciones Económicas (CIE) de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Esta alza implica una reducción de 3.8 puntos porcentuales con relación al repunte de 6.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) registrada el año pasado.
Pese a esta caída anual, la estimación del CIE estará por encima del desempeño del PIB a nivel nacional, que se prevé crezca 2.1 por ciento.
Johana Chapa, directora del organismo, explicó que pese a esto la economía de NL podría regresar a los niveles prepandemia.
“Para este año, debido a la guerra Rusia-Ucrania, la reducción en el dinamismo económico mundial, en especial de Estados Unidos, los altos precios de energéticos y alimentos y una política monetaria restrictiva, hemos estado revisando a la baja el pronóstico, pues nuestro modelo apuntan a cerrar en 2.9 por ciento”, indicó.
Jesús Garza, director general de Soluciones Financieras Gamma, señaló que “a futuro vamos a esperar una desaceleración de la mano de Estados Unidos, pero no solamente de este país, pues China se está desacelerando por un problema de endeudamiento muy grande del sector inmobiliario.
“Europa también se desacelera con inflaciones muy altas por el tema energético por la guerra Rusia-Ucrania y EU por el aumento en las tasas de interés, por lo que el entorno global general es bastante adverso, por ello vamos a esperar una contracción importante a nivel global y obviamente México se va perjudicar por la relación EU y NL ni se diga”, indicó.
Agregó que la debilidad de la economía de Estados Unidos se ve reflejada en menores importaciones y exportaciones de la entidad durante el mes de julio.
“La mala noticia es que los empleos en EU van muy bien y eso le da más herramientas a la Reserva Federal de ser más agresiva en sus subidas de tasas de interés y eso puede jalar aún más hacia abajo la demanda agregada y si esto pasa, va a impactar negativamente a México y sobre todo a NL”, comentó Garza.
En el análisis Indicadores del Entorno Económico de agosto del 2022, el CIE indica que “durante 2022 los regiomontanos resienten cómo disminuye su poder adquisitivo, se enfrentan mes con mes a precios más altos y notan que los productos van disminuyendo de calidad y gramaje”.
“Los precios en la metrópoli se incrementaron 8.97 por ciento de julio del 2021 a julio del 2022. Una inflación de estas dimensiones no se había registrado desde el 2021″, detalló el documento.
Añadió que este año además los efectos de la pandemia, la entidad resienten los efectos comerciales de la guerra entre Rusia y Ucrania y sufren la sequía en el norte de México.
En cuanto al sector empresarial, este está enfrentando la disrupción en sus procesos productivos, escasez de algunos insumos y el aumento en los costos por el encarecimiento mundial de materias primas, energéticos y del agua potable.
Mientras que los regiomontanos de menores ingresos están siendo los más afectados por el incremento en la energía eléctrica, gas, gasolina, agua y alimentos básicos, situación que podría prolongarse durante el primer semestre del 2023.
La inversión extranjera directa que ha llegado al estado serviría de “colchón” ante la posibilidad de que la economía local pueda ser “arrastrada” por la recesión de Estados Unidos, señaló recientemente Chapa.




