Monterrey

Javier Amieva: Las remesas, un pastel irresistible de 40 mil millones de dólares

Esta cifra se la riñen los bancos, el SAT y hasta la mafia.

Las remesas enviadas a México por residentes y ciudadanos de los Estados Unidos (EU), pero más que nada por trabajadores manuales indocumentados que representan el 80 por ciento, han crecido significativamente ante el agobio de pandemia, la inseguridad y la violencia en el último año.

Es por ello que este lapso, los llamados paisanos o connacionales se han apurado a enviar más fondos desde EU a México y por tanto la dependencia de estas remesas durante este 2021 podría llegar a significar más del 4 por ciento del PIB. Un dato relevante es que en 2020 las remeses sumaron 40 mil millones de dólares, es decir, la nada despreciable cifra de 800 mil millones de pesos al día de hoy.

Estas cifras han abierto aún más los ojos a empresas y autoridades depredadoras que pretender captar gran parte de estas remesas y tener acceso a las bases de datos de aquellos que las reciben, obligándoles a mantener registros hacendarios, como es el caso.

El presidente de México, por su parte, ya ha organizado un sistema bancario oficial apoyado por el ejército para poder “facilitar a las familias que reciben dinero “que no los estafen” con altos costos, y se propone abrir “sucursales” de estas oficinas de captación en EU de donde proceden más del 95 por ciento de las divisas, esto con el beneplácito de la Reserva Federal y claro la “migra”.

El supuesto costo de envío alegado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es un pretexto. Le explico, en realidad el costo de los envíos de dinero ha disminuido y representa en promedio un 1.7% de la operación promedio de la remesa, esto es menos que una comisión bancaria de tarjetas.

En el pasado enviar dinero a México costaba entre un 200 a 300 por ciento más que hoy; y de acuerdo con las cifras publicadas por el Banco Mundial, el envío de dinero a México tiene una de las cuotas más bajas en el mercado de transferencias de remesas. De hecho, las empresas que lo hacen cobran de 5 a 12 dólares; en cambio enviar una remesa interbancaria cuesta aun un promedio de 45 dólares.

Hoy las remesas en forma directa no causan impuestos, ni para quien las envía ni para la persona que las recibe, sin embargo bajo el nuevo modelo bancario de AMLO se contará con las bases de datos de “quién y cuánto y otra vez de quién” recibe dinero y por supuesto el SAT, solo tendrá que “llamar” a cuentas a los beneficiados y obligarles a que lo declaren en su reporte anual de ingresos, por consecuencia esto acarreará no solo un costo impositivo indirecto al remitente que ya pago impuestos en EU sino también un gasto administrativo para los usuarios que tendrán que pagar en muchos casos, sin duda, otros impuestos más posibles multas, el efecto es que todos estos costos sobrepasarían las cantidades recibidas entre impuestos, multas , recargos y costos contables.

Así, las remesas serán al menos por los próximos cinco años el único factor de sustento de millones de familias en México. ¿Pero realmente de que estamos hablando?:

De acuerdo a un análisis de BBVA, las remesas hacia varios países de América Latina y el Caribe crecieron a doble dígito durante en el mes de febrero de 2021: México (+16.2% en dólares), Guatemala (+16.7%), El Salvador (+13.0%), República Dominicana (+27.6%) y Colombia (15.4%).

En México, las remesas acumularon seis meses consecutivos con crecimiento a doble dígito, desde septiembre de 2020, y durante los dos primeros meses de 2021, promediaron un incremento de 21 por ciento.

Pero ¿Cómo afectaría y está controlándose ya el impuesto a las remesas?.

De acuerdo a “Créditos en USA”, un sitio especializado financiero en la red, el Impuesto Sobre la Renta no es, en sí, un impuesto directo a las remesas. No obstante, cualquier mexicano que reciba dinero de los EU, siempre que no tenga deducciones aplicables, no estará exento de pagar impuestos y deberá declarar y pagar impuestos sobre las remesas recibidas.

La tasa, en este caso, varía entre el 30-35 por ciento del monto, a menos que el remitente de la remesa sea padre, madre, cónyuge o hijo del receptor bajo ciertas reglas, esto claro no será disuasivo para los grupos mafiosos que ya se posicionan.

¿Cómo sabe el estado mexicano que una familia recibe remesas? Gracias al Registro Federal de Causantes (RFC), que es un documento emitido por el SAT (Servicio de Administración Tributaria). Cualquier persona que decida retirar sus remesas en México, debe presentar este certificado impreso. De lo contrario, no podrá recibir el dinero Y en todo caso los bancos mexicanos deben reportar cualquier operación que supere los 20 mil pesos. Esta es otra de las formas en las que el SAT podría descubrir que alguien no declara sus remesas.

El Banco del Bienestar de México, manifiesta que: “las remesas son una oportunidad importante de mejorar la inclusión financiera de los mexicanos, tanto para quienes viven en EU como para sus familiares en México”; y el banco asegura que México ya ha firmado con la Reserva Federal estadounidense un formato para operar las remesas, lo que permitirá, que aquellos que utilicen este sistema sean fácilmente trazados en sus remesas, ingresos y por tanto en su situación migratoria.

Amigo lector, no cabe duda que el pastel de 40 mil millones de dólares, aunque sea de una sola rebanada, ha despertado ya la voracidad del gobierno, las autoridades impositivas y por supuesto de los grupos mafiosos que manejan gran parte de la política de México.