Glotón Fisgón

Un restaurante Cursi para las nuevas generaciones

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Cursi, CDMX

No cabe duda de que los tiempos están cambiando. Durante generaciones los buscadores de hallazgos gastronómicos nos enfocábamos en los platillos que, de alguna manera, cumplieran con los estándares del buen producto, la técnica o la trayectoria que un chef pudiera tener y si de paso tenían un buen concepto era ganancia.

Pero hoy día para las nuevas generaciones el concepto es ir a los lugares instagrameables, a los hotspots con buen diseño que ofrezcan una experiencia muy cuidada para el comensal y si de paso comen bien, pues ya la hicieron.

Y hay uno en la colonia Roma de reciente apertura que está causando revuelo, alguien tuvo la brillante, o temeraria, idea de ponerle Cursi, a un steak house, con un menú que se enfoca en el comfort food pero con toques norteños al que se le quitó la formalidad de un Morton´s y se le dio un toque jocoso en la decoración.

Naturalmente, fui a verlo

El buen pretexto para conocerlo fue el cumpleaños de una de mis nietas, una adolescente que se las sabe todas en eso del TikTok, y tras haber reservado con al menos un mes de antelación conseguimos una mesa en esa casona de un siglo de existencia que entre sus muchas facetas estuvo la de ser una vecindad.

La cocina está dirigida por el chef Armando Acosta, un cocinero formado en Mugaritz y El Celler de Can Roca. La pregunta que podría plantear es: ¿Qué hace un cocinero formado en sendos comederos españoles dirigiendo un steak house llamado Cursi?

Quizá la respuesta esté detrás de quien pensó en un concepto que entendió algo que muchos chefs tardan años en aceptar: los comensales no siempre buscan una lección de gastronomía, a veces simplemente quieren pasarla bien y comer “rico”.

Por eso me sorprendió encontrar a Armando Acosta detrás de la cocina, no porque sea una celebridad gastronómica de esas que aparecen en las portadas, sino porque pertenece a una especie donde la técnica se construye durante años y donde el producto importa más que el diseño del lugar.

¿Y la torta de jamón?

Apenas cruzamos la puerta de esa casona Art Deco y apareció un laberinto de cortinas que nos llevó al patio de la vecindad en la que solo faltaba que apareciera el Chavo con su torta de jamón, nos tocó una mesa con sillas metálicas debajo de la escalera central. También hay varios salones que giran alrededor del amor, el desamor, la seducción y esa necesidad contemporánea de convertir cualquier experiencia en una fotografía para Instagram.

Lo sorprendente es que el resultado funciona mejor de lo que uno imaginaría, la mayoría de los jóvenes que asistieron ya habían consultado su Instagram para pedir los platillos de la carta que se mueve alrededor de una steak house moderna.

Las porciones de carne son abundantemente generosas, como de un kilo cada una montada sobre otro igual de papas a la francesa, los cortes van desde un filete, pasando por la arrachera o hasta el ribeye de Wagyu, eso sí nacional, por la módica cantidad de 4,500 pesos.

Punto aparte están los especiales como: el cursi burger, unas hamburguesas de tamaño superior y el beef hot dog que hasta el mismísimo Costco envidiaría. La carne cumple con lo que promete, tiene una correcta ejecución y ese sabor profundo que da un buen fogón a los cortes de carne.

Pero más allá de los platos, lo que realmente estuvo de no ma…nches fue el pan con una nuez de mantequilla que se derretía lentamente sobre esa esponjosa porción de masa recién horneada. El Glotón Fisgón que llevo dentro casi llora ante ese fenómeno de la panadería artesanal.

Las entradas también están cumplidoras, los ostiones Rockefeller en su punto exacto, la ensalada César presentada en pequeñas porciones individuales con el sabor intenso de las anchoas; un aguachile de camarón bastante digno, una ensalada wedge un poco pasada de aderezo, pero el que hizo gala de toda su gracia fue el thick cut bacon con spicy maple, un tocino glaseado que estaba soberbio.

Claro que hay detalles discutibles, como la copa de vino tibio que le sirvieron al sponsor pensada como para menú de degustación, pero cobrada a precio completo.

En mi muy personal opinión, queridos lectores, Cursi ha logrado posicionarse como un spot que despierta el interés de conocerlo porque hay estrategia detrás de su propuesta que invita a aceptar el reto de decir: “Sí, soy cursi y qué”.

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