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Por un refresco: Así nació la frase ‘se le botó la canica’

El nacimiento del refresco Yoli de limón también está ligado al origen de la frase ‘se le botó la canica’, pero ¿qué relación tienen? Te contamos la historia.

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‘Se te botó la canica’ es una de las formas más populares de decir que alguien enloqueció, pero ¿alguna vez te has preguntado por qué la decimos? (Foto: Fotoarte El Financiero/ Shutterstock)

En México, los modismos son tan ricos como su gastronomía, y ambos están íntimamente ligados: no solo en frases tan evidentes como ‘este arroz ya se coció’, sino también en otras menos sospechadas, nacidas entre el sazón de una receta y los ingredientes de la vida cotidiana, como ‘se le botó la canica’.

Un modismo que nació a causa del refresco Yoli, una bebida de limón inventada por Manuel Castrejón Gómez, quien decidió crear un sabor tan característico de Guerrero como sus playas y los clavadistas de La Quebrada.

Aunque hasta este momento pueda parecer que no existe relación entre la bebida azucarada y la frase coloquial, esta surgió a partir de un curioso efecto que ocurría con las tapas utilizadas originalmente en las botellas de Yoli.

¿Por qué el refresco Yoli se tapaba con canicas?

El refresco Yoli nació en la década de los 30, luego de que Manuel Castrejón Gómez comenzó a experimentar con el jugo de limón y su cáscara con el objetivo de crear la receta de una bebida refrescante, propósito que consiguió tras varios intentos.

La bebida llevó por nombre La Vencedora y, tal como sucedió con las Chaparritas, en 1933 Manuel y su esposa Conchita Diez optaron por cambiar la denominación a Yoli, con la cual se conoce en la actualidad.

Para poder venderla, la bebida se colocó en envases de vidrio; sin embargo, como muchas otras refresqueras de la época, estos se tapaban con una canica, evitando así que el gas escapara.


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Manuel Castrejón y su esposa, Conchita Diez, fueron los fundadores del refresco Yoli, que ahora es parte de Coca-Cola FEMSA. (Fotoarte: El Financiero / Crédito: Shutterstock) (Fotoarte: El Financiero / Crédito: Shutterstock)

Aunque actualmente es común que las botellas de vidrio cuenten con taparroscas, estas no eran tan habituales entonces e incluso tenían apenas unas décadas de haberse inventado en Estados Unidos.

Su creador fue William Painter, un prolífico inventor de origen irlandés, quien tras varias pruebas dio con una tapa perfecta hecha de metal, con un recubrimiento de corcho en el interior que evitaba el óxido, de acuerdo con el Museo del Objeto.

El lanzamiento de la corcholata —llamada así coloquialmente por los materiales que usaba— se dio hasta 1892, por lo que antes y tiempo después se empleaban otros métodos para preservar las bebidas.

¿Cuál es la relación entre el refresco Yoli y ‘se le botó la canica’?

Las botellas originales de Yoli tenían una canica en la parte superior, sellada con brea. Para poder destaparlas, los envases debían agitarse con fuerza para provocar que el gas empujara la tapa.

Este efecto también ocurría ocasionalmente cuando el refresco era transportado para su venta, ya que el constante movimiento del trayecto provocaba que las canicas salieran disparadas ‘como locas’ por la presión del gas, añade la periodista Paola Rojas.

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Las canicas se utilizaban para tapar las botellas de vidrio de Yoli. (Foto: Unsplash)

Este fenómeno fue el responsable de la frase ‘se le botó la canica’, un modismo tan popular que el Diccionario del Español de México lo contempla entre sus definiciones de la palabra ‘canica’.

El documento indica que esta expresión hace referencia a “enloquecer o perder noción de la realidad” y añade el siguiente ejemplo: “Se le botó la canica y salió desnudo a la calle”, un modismo que, sin duda, resulta más coloquial que decir ‘se volvió loco’.

¿Qué fue del refresco Yoli?

Darse una escapada a Acapulco y no probar un vaso de refresco Yoli bien frío es como no haber ido nunca, ya que, tras su lanzamiento hace 108 años, esta bebida se convirtió en un clásico.

Al ponerla en el mercado no solo conquistó a los habitantes de Taxco, por lo que Manuel y Conchita adaptaron la casa en la que vivían para construir una embotelladora, explica Descubre Taxco.

Para la década de los 50 vendieron la primera franquicia de Yoli a Coca-Cola, según indica el medio El Sol de Acapulco, un paso que impulsó sus ventas de manera sustancial y permitió la apertura de más plantas en Iguala y Acapulco.

Fue hasta 2013 cuando Femsa, la embotelladora más grande de Coca-Cola, anunció una fusión con Grupo Yoli, el cual ahora forma parte de los productos de la marca dedicada a los refrescos.

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