Economía

América Latina, fuera del alcance de beneficios del acuerdo global fiscal de la OCDE: Cepal

La región debe alzar la voz en conjunto para que el impuesto mínimo global aumente del 15% propuesto a al menos el 25%, dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo.

El acuerdo global fiscal de la OCDE con el que se busca que las empresas multinacionales -incluidas las digitales- paguen más impuestos, no representa un beneficio para América Latina, dijo este miércoles Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La región -dice la diplomática mexicana- debe alzar la voz en conjunto para que el impuesto mínimo global aumente del 15 por ciento propuesto, a al menos el 25 por ciento, y analizar el cálculo sobre el que se hará la reasignación de los beneficios.

“Creo que podemos trabajar conjuntamente para una agenda de cuatro o cinco puntos para aumentar esta tasa mínima, para ampliar el universo de empresas multinacionales a las que se va a aplicar el acuerdo y para una redistribución más equitativa de esta recaudación”, detalló, al referir que las pérdidas anuales por evasión fiscal de las empresas multinacionales alcanzan los 40 mil millones de dólares en América Latina y este acuerdo global no detiene estas pérdidas

En octubre pasado, 137 miembros del marco del BEPS ratificaron este acuerdo de OCDE y G20 con dos pilares, uno con nuevas reglas tributarias con el fin de llegar a una distribución más justa de utilidades y derechos entre países con respecto a las empresas multinacionales más grandes, incluidas las digitales.

“Ahí está la letra chica, las multinacionales más grandes, incluidas las digitales. La OCDE estima que son 100 empresas multinacionales sujetas a ello y repartirían 100 mil millones de dólares a los países donde se generan los ingresos de las multinacionales”, expuso Bárcena durante su participación en el foro ‘La Revolución Fiscal de Biden, ¿qué consecuencias tendrá para Europa y América?’, organizado por Fundación Alternativas y Casa América.

“Ahí tenemos un tema porque en América Latina y el Caribe no tenemos claridad de los ingresos de las multinacionales porque muchas operan incluso desde paraísos fiscales como Luxemburgo o países Bajos, muchas Chinas”, agregó.

El Pilar 2 del acuerdo global fiscal contempla un impuesto del 15 por ciento sobre la renta corporativa de empresas multinacionales y busca acabar con los paraísos fiscales definiendo este impuesto mínimo de 15 por ciento sobre las utilidades globales en el país sede de la trasnacional para las multinacionales que tengan ingresos de al menos 750 mil millones de euros.


“Para nuestra región los beneficios no están claros y grandes análisis se han hecho como el de José Antonio Ocampo, que apuntan a que este acuerdo fiscal es una oportunidad perdida para América Latina porque no acaba con la evasión fiscal de parte de las multinacionales”, dijo.

Los países de América Latina deben insistir en que el impuesto global se mueva del 15 por ciento propuesto al 25 por ciento y cambiar los criterios de redistribución para que no sean porcentajes de las ganancias residuales “que son tan difíciles de medir” y que haya otros aspectos que se tomen en consideración.

“Volvemos a la Cultura del Privilegio a nivel internacional porque son los ganadores de siembre los que tienen estos beneficios, porque esta propuesta de redistribución Tributaria solo se aplica a las empresas grandes con facturación superior a 22 mil millones de dólares con un margen de beneficio global al menos de 10 por ciento de los ingresos y solo el 25 por ciento de su llamado beneficio residual. Esto hace pensar en los beneficios rutinarios y los residuales de una empresa multinacional, hay que hacer mayor análisis para ver como se hace este cálculo que el G20 está proponiendo”, expuso.

Al respecto, el G24 busca una mayor reasignación de los beneficios globales con un porcentaje de reasignación que va desde el 30 al 50 por ciento para las empresas más rentables y esa sería una mejor alternativa consideró la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

“Una forma más sencilla sería distribuir los beneficios globales entre países sobre una base de fórmulas de acuerdo con factores clave, empleo, ventas, activos, uso de recursos, eso ayudaría a un campo de juego más nivelado, reduciría distorsiones y limitaría las oportunidades de elusión fiscal”, apuntó.