'Oblatos, el vuelo que surcó la noche', una mirada a la guerrilla mexicana
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'Oblatos, el vuelo que surcó la noche', una mirada a la guerrilla mexicana

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'Oblatos, el vuelo que surcó la noche', una mirada a la guerrilla mexicana

bulletEste documental recupera la historia oculta tras la fuga de un penal que en 1976 protagonizaron seis exguerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Rosario Reyes
27/12/2018
La realización llevó cuatro años y esperan estrenar en el primer trimestre de 2019.
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Fue la más mediática de las organizaciones disidentes en México durante los años 70 y, aunque estuvo activa casi una década, hay pocos datos oficiales acerca de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

“Las nuevas generaciones deben saber lo que pasó”, destaca el cineasta Acelo Ruiz, cuya ópera prima, un documental, se centra en la fuga de seis exguerrilleros, pertenecientes a la Liga, de un penal de alta seguridad en Guadalajara.

“Es una historia oculta, que la cultura no ha volteado a ver o la ve de manera muy marginal, y es importante que se recupere para el análisis y la memoria de los movimientos sociales”, considera Ruiz.

El 22 de enero de 1976, seis internos que estuvieron presos dos años, burlaron la vigilancia de la cárcel municipal conocida popularmente como Oblatos, por el barrio donde se encontraba, ante la perplejidad de las corporaciones policíacas mexicanas. Oblatos, el vuelo que surcó la noche, narra el escape y la reinvención de tres de ellos.

Enrique Pérez Mora, el Tenebras, murió en el intento; Francisco Mercado Espinosa y Armando Escalante Morales están desaparecidos; uno más permanece en la clandestinidad y dos se reinsertaron a la sociedad: el Guaymas, actualmente empleado de mantenimiento del Metro de la Ciudad de México, y Antonio Orozco Michel, quien es comerciante en la capital de Jalisco.

En la cinta, el Guaymas y Toño narran la fuga y comparten los ideales que los impulsaron a integrarse al movimiento armado, los sueños que tuvieron y los que aún conservan. Un relato nunca antes difundido que matiza el retrato criminal que en su tiempo brindaron los medios de comunicación.

La Liga Comunista 23 de Septiembre surgió en 1973 en Guadalajara, para agrupar a los movimientos armados del país. Las guerrillas comenzaron a aparecer en México después del halconazo, el Jueves de Corpus de 1971, cuando paramilitares reprimieron a estudiantes durante una marcha, en la Ciudad de México.

En la Liga estaban, entre otros, el Comando Lacandones (integrado por estudiantes de la UNAM y del IPN), el Frente Estudiantil Revolucionario, Procesos de Monterrey y el Movimiento de Acción Revolucionaria. En 1974, según un reporte de la Dirección Federal de Seguridad, la Liga tenía 636 miembros en 21 estados: 208 presos, 27 fallecidos y 404 prófugos.

“Fue una guerra sucia porque el Estado torturaba y desaparecía, fue un enfrentamiento fuera de proporción. Pero los guerrilleros nunca lograron conectar con la gente, fueron aislados, no lograron hacer una buena radiografía de la realidad y se lanzaron a una aventura en la que fueron derrotados. Sin embargo hubo mucha valentía en esos jóvenes, sueños, esperanzas; eran personas realmente admirables, a diferencia de como los pintaba el Estado”, señala el Acelo Ruiz.

En una entrevista publicada en septiembre de 2016 en el portal Polemon, que fundó el fallecido periodista Jaime Avilés, Antonio Orozco Michel reconoce que los movimientos de mayor impacto de la Liga fueron los secuestros de altos prominentes de la burguesía mexicana, como Fernando Aranguren Castillo y Anthony Duncan Williams en Guadalajara, o Eugenio Garza Sada en Monterrey, cuyo rapto fallido provocó su muerte. Luego vinieron asaltos bancarios, que la prensa divulgó de manera masiva.

“Eran tratados como terroristas”, apunta el realizador. “En su cuarto informe, Luis Echeverría los acusaba de drogadictos, hijos de familias disfuncionales y con desviaciones sexuales. Yo creo que eran sensibles ante los problemas sociales, pero optaron por un camino que no iba a tener una salida exitosa”, dice Ruiz.

Con este documental, Acelo Ruiz busca plantear una reflexión acerca de la violencia que vive el país. “Mucha gente desconoce que en los años 70 en México hubo decenas de grupos armados y el más importante, por su número, fue la Liga Comunista 23 de Septiembre, aunque menos famoso que el Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas. Hoy vivimos una época de mucha más violencia pero que no tiene motivaciones humanas y políticas colectivas, ninguna esperanza de cambio”, señala.

“Es interesante conocer la forma como operaba el gobierno entonces. Tenía organismos de exterminio y a pesar de que hay pruebas fehacientes en los archivos policíacos de las desapariciones, nunca se han aclarado. Aunque el tema no es la denuncia, durante la investigación, tuve acceso a esos archivos y lo que sí plantea la película es la necesidad de justicia. Hubo cientos de desparecidos y el Estado mexicano tiene que aclarar dónde quedaron”, agrega.

Los protagonistas de lo que el cineasta llama “la fuga de Alcatraz a la mexicana” no están arrepentidos y cargan con un recuerdo nostálgico de una generación que fue aniquilada. “Pero siguen convencidos de que otro mundo es posible y trabajan permanentemente en ello, desde otras trincheras”, concluye el realizador.

Buscan recursos. La producción tiene abierta, hasta el 29 de diciembre, una cuenta en la plataforma web Kickstarter, para reunir 150 mil pesos para la posproducción del documental, cuya realización llevó cuatro años y esperan estrenar en el primer trimestre de 2019.