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La IA china acorta distancias

China acorta la brecha con EU en inteligencia artificial con modelos competitivos y de menor costo, mientras Washington sopesa restricciones y las empresas priorizan eficiencia sin sacrificar desempeño.

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A pesar de los prolongados esfuerzos de Washington, China está cerrando rápidamente la brecha con Estados Unidos en inteligencia artificial. Según varios indicadores clave, incluso ha tomado la delantera. El más reciente éxito arrollador fue el lanzamiento, en julio, del modelo Kimi K3 de Moonshot, que prácticamente igualó las capacidades del modelo más avanzado de Anthropic PBC por una fracción del costo.

Las principales compañías estadounidenses de IA y los responsables de formular políticas públicas han comenzado a advertir sobre la manera en que el ascenso de China podría afectar tanto la seguridad nacional como la competitividad económica, justo cuando Anthropic y OpenAI buscan valuaciones de un billón de dólares en sus debuts bursátiles. Esto ha planteado la posibilidad de que la Administración Trump prohíba los modelos chinos de IA, una medida que probablemente sería impopular entre las empresas estadounidenses que han comenzado a depender de ellos.

Las compañías estadounidenses de IA han recurrido a la competencia con China mientras avanzan a toda velocidad. Sin embargo, después de una serie de incidentes en los que la IA se ha comportado de maneras impredecibles e inquietantes, Anthropic, OpenAI y xAI han respaldado algún tipo de desaceleración. No obstante, ni la Administración Trump ni Beijing parecen dispuestos a seguir ese camino, y no está claro cómo se alteraría el equilibrio competitivo si lo hicieran.

Para ofrecer una radiografía del estado actual de la competencia, Bloomberg Businessweek reunió clasificaciones que comparan los sistemas de IA más avanzados del mundo en capacidades que van desde la programación y las finanzas hasta la generación de imágenes. Businessweek también examinó el desempeño de algunos de los principales modelos con una prueba personalizada de vibe coding.

En colaboración con investigadores de Vals AI, una plataforma independiente de evaluación y análisis comparativo de IA, probamos siete modelos de compañías chinas y estadounidenses de vanguardia en una tarea del mundo real. Todas las empresas ofrecen distintas capacidades y rangos de precios, por lo que el experimento utilizó los modelos con mejor desempeño en julio de Anthropic y de las principales firmas chinas, así como alternativas más económicas de OpenAI y Google. Su tarea consistió en crear un sitio ficticio de comercio electrónico de café a partir de las mismas instrucciones.

La mayoría de los modelos obtuvo una precisión funcional de 100 por ciento, pese a algunos errores ocasionales de diseño. Sin embargo, los costos fueron muy distintos. Moonshot cobró 11.91 dólares por los tokens necesarios para construir el sitio con Kimi K3, mientras que Qwen 3.7 Max, de Alibaba Group Holding Ltd., costó apenas 4.08 dólares. GPT 5.6 Luna, el modelo económico de OpenAI, tuvo un precio competitivo frente a los modelos chinos: 4.35 dólares. En contraste, Fable 5, el servicio de última generación de Anthropic, costó 48.99 dólares.

La relación costo-beneficio importa más que nunca para los dueños de empresas estadounidenses, cuya dependencia de la IA va en aumento. Airbnb, el gigante de entrega de alimentos DoorDash y Coinbase Global, una de las principales plataformas de intercambio de criptomonedas, han adoptado modelos chinos alojados en servidores locales.

Polsia, una startup con sede en San Francisco que promete una “IA que dirige tu empresa mientras duermes”, depende de un ejército de agentes de IA para automatizar los flujos de trabajo de las compañías. Cuando la plataforma se volvió viral, sus costos se dispararon, según su fundador, Ben Cera. La empresa entonces migró a modelos desarrollados en China. “En cierto momento pensé: no tengo alternativa”, afirma Cera.

Adoptar M2.7, de la compañía MiniMax, con sede en Shanghái, para cubrir la mayoría de las necesidades de Polsia redujo su gasto en IA de un millón de dólares mensuales a 100 mil dólares. “Si el costo no fuera un problema, simplemente usaría Anthropic”, dice Cera. Encontró una solución intermedia: utilizar modelos chinos para tareas nocturnas o de segundo plano que no son urgentes y Anthropic para las funciones en tiempo real. A los clientes, sostiene, no les importa qué modelo se utilice. “Les encanta cuando funciona y lo odian cuando no”.

La mayoría de los laboratorios chinos de IA ha adoptado software con pesos abiertos, lo que permite a los usuarios personalizar, descargar y, sobre todo, alojar la tecnología en servicios de nube extranjeros. Esta estrategia ha sido fundamental para atraer usuarios internacionales porque disipa gran parte de la inquietud en torno a la seguridad de los datos (para realizar su trabajo con MiniMax M2.7, Polsia alojó el modelo en servidores ubicados en Estados Unidos). En contraste, los principales laboratorios estadounidenses han mantenido, en su mayoría, sus modelos con pesos cerrados. Esto significa que las compañías de Estados Unidos ejercen un control más estricto sobre su tecnología, pero también se traduce en precios más altos para los usuarios, quienes solo pueden acceder a los modelos mediante API de pago o suscripciones.

Las compañías chinas de IA están adoptando una estrategia de eficacia comprobada: ofrecer precios más bajos que la competencia, incluso si eso implica aceptar márgenes menores. Robert Lea, analista de Bloomberg Intelligence, afirma que, por ahora, ninguno de los laboratorios chinos de IA tiene una ruta clara hacia la rentabilidad, pese a su creciente popularidad, y que seguirán perdiendo dinero durante años si mantienen su estrategia actual.

En OpenRouter, una plataforma tecnológica muy observada que ofrece a los desarrolladores de software acceso a cientos de modelos de IA, el uso de los chinos superó por primera vez a las plataformas estadounidenses a escala mundial en junio. Los modelos chinos concentraron más de 60 por ciento de la participación de mercado en la plataforma durante julio. En Hugging Face, un popular servicio de alojamiento de modelos de IA de código abierto y conjuntos de datos, los modelos chinos representan 41.4 por ciento de las descargas de modelos generativos entre los desarrolladores, cinco puntos porcentuales más que los estadounidenses.

En cuanto a las aplicaciones de IA dirigidas al consumidor, ChatGPT se descarga con mayor frecuencia que todos sus competidores estadounidenses juntos, según datos de la firma de inteligencia de mercado Sensor Tower, que excluyen las descargas realizadas en China. Los datos de la App Store global de Apple muestran que las aplicaciones de IA desarrolladas en China siguen rezagadas frente a las herramientas estadounidenses para consumidores.

Una ventaja de las compañías estadounidenses es el acceso a capacidad de cómputo. Saif Khan, investigador de tecnología del Institute for Progress, un centro de análisis de Washington, D. C., afirma que la capacidad de cómputo de Estados Unidos es alrededor de 10 veces mayor que la de China.

Esto se debe, en gran medida, a los controles de exportación sobre los chips más potentes de Silicon Valley y las máquinas que los fabrican. Los fabricantes chinos, como Ascend de Huawei Technologies Co. y T-Head de Alibaba, tienen dificultades para satisfacer la creciente demanda de los laboratorios nacionales. Sin embargo, los controles de exportación no son infranqueables. Si se aplicaran a la perfección, afirma Khan, la diferencia se multiplicaría por 10.

Una carrera mundial por la IA

Beijing cuenta con algunas ventajas propias en la carrera por la infraestructura. Estados Unidos enfrenta un cuello de botella energético debido al fuerte aumento de la demanda, y los nuevos centros de datos suelen provocar resistencia en las comunidades locales. Las compañías estadounidenses de IA han comenzado a construir centros de datos en otros países. China, en cambio, hace todo lo posible por acelerar el despliegue de su propia infraestructura. Beijing se prepara para gastar alrededor de dos billones de yuanes (298 mil millones de dólares) durante los próximos cinco años en la construcción de centros de datos en todo el país. También está ampliando su capacidad de generación eléctrica, buena parte de ella procedente de fuentes renovables como la energía eólica y solar, lo que permite que sus instalaciones operen con electricidad más barata y limpia, suministrada por una red nacional estable.

Los costos laborales también son mucho menores en China. Una vacante para un ingeniero especializado en modelos de lenguaje de gran tamaño en DeepSeek, en Beijing, ofrece una remuneración anual de entre 480 mil y 840 mil yuanes (de 71 mil 500 a 125 mil 200 dólares), mientras que un puesto de ingeniero de entrenamiento en OpenAI, en San Francisco, ofrece por lo menos 360 mil dólares.

Ninguna de las compañías de IA proporcionó comentarios para este artículo.

En Estados Unidos crece la inquietud por el crecimiento de la industria china de inteligencia artificial. La más reciente oleada de lanzamientos también ha provocado acusaciones de que los laboratorios chinos construyeron sus modelos mediante un proceso llamado destilación, que consiste en imitar el comportamiento de un modelo avanzado consultándolo repetidamente y utilizando los resultados para entrenar uno nuevo. Las compañías y los investigadores estadounidenses también recurren a la destilación, pero los términos de servicio de OpenAI y Anthropic prohíben emplear esta técnica para entrenar modelos competidores.

La Casa Blanca ha expresado preocupación por el robo de propiedad intelectual en la industria, y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha planteado la posibilidad de imponer sanciones no especificadas si se descubre que los desarrolladores de modelos robaron propiedad intelectual. El presidente Donald Trump ha señalado que su Administración evalúa controles adicionales.

La Embajada de China en Washington ha desestimado las acusaciones de este tipo de conducta indebida. Su Hang, investigador en ciencias de la computación de la Universidad de Tsinghua, la institución más prestigiosa de China en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, también rechazó las afirmaciones de que los avances chinos dependen exclusivamente de la destilación. “China todavía mantiene una brecha con Estados Unidos en muchos aspectos de la IA, pero desarrolladores chinos como Kimi y DeepSeek han reunido a los mejores talentos”, afirma. “Esa elevada concentración de talento ha hecho posibles avances de esta magnitud”.

Cualquier medida de Estados Unidos dirigida contra las herramientas chinas de IA podría provocar represalias de Beijing. Las empresas estadounidenses también desconfían de los llamados a restringir su acceso, afirma Harry Godfrey, director ejecutivo de Little Tech Association, organización que representa a casi 200 compañías de Estados Unidos que utilizan modelos chinos. Godfrey ha pedido a Trump que identifique los riesgos de seguridad y responda a ellos con “la intervención más limitada posible”. “Nuestra fortaleza radica en la capacidad de tener una economía de mercado realmente abierta y dinámica, con muchas personas distintas, sin temor al favoritismo político ni a las represalias, y simplemente desarrollar los mejores productos y competir entre nosotros”, afirma.

De cualquier manera, es posible que muchos clientes de IA no necesiten la tecnología más sofisticada. Flo Crivello, fundador del asistente de IA Lindy, no se arrepiente de haber abandonado Anthropic en favor de DeepSeek en junio, con lo que redujo 90 por ciento su gasto en IA y ahorró millones de dólares a su compañía. “No necesitas a Dios para escribir tus correos electrónicos”, afirma.

—Con la colaboración de Micah Barkley, Dong Lyu, Zheping Huang, Christopher Udemans y Richard Frost

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