‘¡Échale! a tu casa’ impulsa la autoconstrucción
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‘¡Échale! a tu casa’ impulsa la autoconstrucción

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‘¡Échale! a tu casa’ impulsa la autoconstrucción

05/02/2013
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Roberto Arteaga
 

¿Recuerdan la frase 'La unión hace la fuerza'? Parece una idea ya desgastada, pero en esta historia, cobra una nueva la dimensión.
 
Se trata de '¡Échale! A tu casa', un proyecto de la empresa Ecoblock Internacional, dedicado a generar la autoproducción y autoconstrucción de casas entre las comunidades marginadas del país.
 
Esta idea fue impulsada por Francesco Piazzesi Tomassi hoy director general de la firma, que con su conocimiento como empresario en el sector de la maquinaría de construcción, creó en 1987 la fundación Adobe Home Aid y en 2007, gestó a Ecoblock.
 
“Nos dedicamos a buscar soluciones de vivienda para la población no atendida”, dice el empresario.
 
La solución que encontró Piazzesi fue dotar de maquinaria y material de construcción a los pobladores de zonas en el país que no contaban con una vivienda digna.
 
Pero el proyecto no es una “dádiva” ni un acto “altruista”, reconoce su creador, su modelo de negocio implica que los integrantes de las comunidades paguen su propia vivienda, a través de la remuneración económica por su trabajo invertido en la construcción de su hogar.
 
Otra de sus características es que los habitantes no deben preocuparse por el material, ya que las casas se construyen a partir de un “adobe estabilizado”, que se produce en la tierra de las mismas comunidades, con características de fortaleza mucho mayor a la de los bloques de concreto.
 
 
Más detalles
 

'¡Échale! A tu casa' sintetiza sus características en 4 puntos:
 

•    Inclusión Social: Involucramiento del trabajo de hombres y mujeres en el proceso de diseño, así como construcción de las casas.
•    Educación Financiera: El programa trabaja con un esquema de ahorro, crédito y subsidio, que se encuentra aprobado por la Comisión Nacional de Vivienda. La gente aporta tan sólo en efectivo 10% del valor de la casa que se obtiene de su trabajo en la construcción, mientras que 40% proviene de un subsidio y el porcentaje restante deriva de un crédito a 10 años.
•    Capacitación Técnica: A los pobladores se les capacita en la elaboración del adobe, así como en las técnicas de construcción de sus viviendas.
•    Franquicia de impacto social: El proyecto de construcción se lleva a otras comunidades que solicitaron el apoyo de la empresa, por lo que ésta sólo se encarga de supervisar el desarrollo, ya que los habitantes son los encargados directos.
 
“La comunidad se empodera del proceso, ellos son los constructores, nosotros sólo somos los impulsores y los supervisores”, comenta Francesco.
 
Hasta el momento, esta idea de emprendedurismo social ha beneficiado a más de 25,000 familias mexicanas, y ya tiene presencia en zonas de Egipto y algunos países árabes.
 
“La única forma de acabar con la pobreza es subir a todos los que no están en el tren del desarrollo y esta es una forma de hacerlo”, dice Piazzesi.