La región peruana busca impulsar las experiencias culturales, gastronómicas y de convivencia con comunidades ancestrales, mediante un modelo turístico que privilegia la conservación de sus tradiciones y el entorno natural.
El turismo comunitario se ha convertido en una alternativa para diversificar la oferta turística de Perú y generar ingresos entre las poblaciones que conservan sus tradiciones ancestrales. En la región de Puno, ubicada a orillas del lago Titicaca, este modelo permite a los visitantes convivir con familias locales, conocer sus actividades cotidianas y participar en experiencias que contribuyen a la economía de las comunidades.
De acuerdo con Max Francisco Rodriguez, Director de la Oficina Comercial del Perú en
México, entrevistado sobre la promoción de Puno, la comercialización de artesanías, el consumo de productos regionales y los servicios de alojamiento representan oportunidades económicas para las familias que participan en esta actividad.

El visitante puede hospedarse en una vivienda familiar, conocer los procesos de elaboración de artesanías y descubrir una gastronomía basada en ingredientes locales, experiencias que permiten distribuir los ingresos turísticos entre distintos integrantes de la comunidad.
Sin embargo, el crecimiento de esta actividad plantea el desafío de mantener un equilibrio entre la llegada de visitantes y la conservación del patrimonio cultural y natural.
El entrevistado explicó que las propias comunidades establecen límites al número de visitantes que reciben diariamente, debido tanto a sus dimensiones como a la importancia que conceden al cuidado del territorio.
Esta relación con el entorno responde también a una concepción ancestral vinculada con la Pachamama, o madre tierra, que forma parte de la identidad cultural de las poblaciones andinas.
El aprovechamiento de productos originarios de la región contribuye, además, a reducir la necesidad de transportar mercancías desde otros destinos y permite integrar la producción local a la cadena de valor turística.
La estrategia de promoción de Puno busca atraer a viajeros interesados en el contacto con la naturaleza, las culturas originarias y las experiencias gastronómicas, particularmente aquellos que ya conocen otros destinos peruanos y desean ampliar sus recorridos.
En este contexto, México representa un mercado de interés por las similitudes culturales que comparte con Perú, especialmente en la importancia de la gastronomía, las artesanías y las tradiciones ancestrales.
El entrevistado destacó que estas afinidades permiten que los mexicanos encuentren elementos familiares durante su visita, al mismo tiempo que descubren las particularidades de las culturas incas y aimaras presentes en el sureste peruano.
La oferta gastronómica constituye otro componente de esta estrategia. Productos como la quinoa, la cañihua, el amaranto y las papas andinas forman parte de la identidad alimentaria de Puno y pueden incorporarse a experiencias de turismo comunitario.
Según las cifras compartidas durante la entrevista, Perú recibió 107 mil visitantes mexicanos en 2025, lo que representó un crecimiento de 6% respecto al año anterior.
Asimismo, el representante señaló que alrededor de 70% de estos viajeros recorre el sur del país, aunque precisó que todavía no contaba con información desagregada sobre el número de mexicanos que visitan específicamente Puno.
La región busca aprovechar estos flujos para posicionarse como una extensión de los itinerarios que incluyen Cusco y Machu Picchu, mediante experiencias de convivencia comunitaria que permitan diversificar los recorridos turísticos por el territorio peruano.




