Viajes

Aticama, donde el sabor del mar se vuelve aventura (parte 1)

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Nayarit

Desayuno entre naturaleza en Restaurante Garum

Mi travesía comenzó temprano, con esa emoción que siempre siento antes de salir a descubrir un nuevo rincón de Nayarit. Llegué al restaurante Garum rodeado de naturaleza, donde el aroma del café recién hecho y la cocina nayarita despertaron todos mis sentidos.

Pedí unos chilaquiles con arrachera y huevo que simplemente fueron el arranque perfecto del día. Cada bocado sabía a tradición y a costa. Las bebidas frescas, el ambiente relajado y el verde alrededor hicieron que el desayuno se sintiera más como una pausa consciente antes de lanzarme al mar.

Tip viajero: desayunar bien antes de ir hacia San Blas es clave, porque la humedad y el calor de la costa hacen que el cuerpo necesite energía desde temprano.

Rumbo a Aticama: un viaje corto hacia la costa

Después del desayuno tomé camino hacia San Blas y en aproximadamente 20 minutos ya estaba entrando a Aticama, una pequeña comunidad pesquera famosa por su gastronomía y su cercanía con la amplia Bahía de Matanchén, una playa extensa de arena suave y oleaje tranquilo.

El cambio de paisaje se siente inmediato: palmeras, aire salino y ese ritmo lento que solo tienen los pueblos costeros.

Tip viajero: si vienes desde Tepic, es un trayecto corto y fácil; lleva bloqueador y repelente, porque el clima suele ser cálido y húmedo casi todo el año.

Cañonismo en la Cascada del Cora con Travesía Cora

Mi primera parada fue pura adrenalina: la Cascada del Cora. Ahí, acompañado por Travesía Cora, me aventuré a explorar las formaciones rocosas haciendo algo de cañonismo.

El sonido del agua cayendo entre las paredes de roca y la sensación de caminar entre cañones naturales me recordaron que Nayarit no solo es playa, también es aventura escondida entre la sierra.

Tip viajero: usa calzado antiderrapante y siempre contrata guías locales; ellos conocen las rutas seguras y ayudan a cuidar el entorno natural.

El corredor gastronómico y los famosos “balazos”

Después de la adrenalina llegó el momento del sabor. Me fui directo al corredor gastronómico de Aticama, donde probé los famosos “balazos”, una bebida tradicional preparada con ostión o camarón, jugo de la concha, limón y una mezcla secreta que explota en el paladar.

Cada palapa tiene su propia receta, y ahí entendí por qué la tradición ostionera es parte esencial de la identidad local.

Tip viajero: ven con mente abierta y prueba algo nuevo; los mariscos aquí son frescos y forman parte de la cultura del lugar.

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