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Medicamentos escasean en Rusia como consecuencia de la invasión a Ucrania

Las grandes compañías farmacéuticas occidentales prometieron no retirar medicamentos vitales del mercado ruso

Primero llegaron las advertencias, en mensajes entre amigos y familiares y en medios sociales, de que la gente se aprovisionara de medicamento cruciales en Rusia antes de que el suministro se viera afectado por las duras sanciones occidentales por la invasión de Ucrania.

Después, efectivamente algunos fármacos se volvieron más difíciles de conseguir en farmacias de Moscú y otras ciudades.

Expertos y autoridades sanitarias en Rusia dicen que el desabastecimiento de medicinas es temporal, debido a las compras de pánico y a las dificultades logísticas de los proveedores asociadas a las sanciones. Pero algunos siguen preocupados porque los medicamentos de alta calidad sigan desapareciendo del mercado ruso.

Los reportes sobre rusos que no conseguían algunos medicamentos en farmacias empezaron a conocerse a principios de marzo, poco después de que Moscú emprendiera una guerra en Ucrania y las duras sanciones dejaran a Rusia cada vez más aislada del resto del mundo.

Patient’s Monitor, un grupo de derechos de paciente en la región rusa de Daguestán, en el Mar Caspio, comenzó a recibir quejas en la segunda semana de marzo.

Ziyautdin Uvaysov, director del grupo, dijo a AP que había comprobado personalmente en varias farmacias estatales de la región la existencia de 10 medicamentos especialmente solicitados, y “no tenían un gran número de ellos”.

Pese a las garantías de las autoridades sobre que las baldas vacías se debían al acaparamiento, los reportes sobre desabastecimiento persistieron durante marzo.

Vrachi.Rf, una de las mayores comunidades en internet de trabajadores médicos en Rusia, hizo una encuesta a más de 3 mil médicos a mediados de marzo y dijo que habían encontrado desabastecimiento de más de 80 medicamentos: fármacos antiinflamatorios, gastrointestinales, antiepilépticos y anticonvulsivos, así como antidepresivos y antipsicóticos.

En torno a una docena de personas con las que contactó AP en diferentes ciudades a finales de marzo dijeron que habían pasado días buscando medicamentos concretos para tiroides, tipos de insulina o incluso un popular jarabe analgésico para niños. Algunos dijeron que no los habían encontrado.

El ministro ruso de Salud, Mikhail Murashko ha reiterado que la disponibilidad de medicinas no es un problema en el país y atribuido cualquier desabastecimiento a las compras de pánico. Dijo que la demanda de algunos medicamentos se ha multiplicado por diez en las últimas semanas e instó a los rusos a no acaparar.

Las compras de pánico

Los expertos están de acuerdo en que las compras de pánico han jugado un papel para crear el desabastecimiento.

Bespalov también apuntó a problemas logísticos ocurridos al principio de la crisis. Aunque las grandes compañías farmacéuticas occidentales prometieron no retirar medicamentos vitales del mercado ruso, las sanciones bloquearon a importantes bancos rusos del sistema internacional SWIFT, lo que complica los pagos internacionales. Docenas de países interrumpieron su tráfico aéreo con Rusia, lo que afecta a las cadenas de suministro.

Los expertos recalcaron que las cuestiones logísticas se han resuelto en gran parte, pero las compras de pánico, provocadas por miedo a que las empresas detengan sus entregas, podrían seguir provocando desabastecimiento durante cierto tiempo.

Medios locales en lugares desde Vladimir, a las afueras al este de Moscú, hasta la región de Kemerovo, en Siberia, reportaron escasez de varios medicamentos en los últimos días de marzo, conforme continuaban las compras de pánico.

Sin embargo, la agencia rusa reguladora de salud, Roszdravnadzor, indicó el vienes en un comunicado que “la situación en el mercado de medicamentos está volviendo a la normalidad de forma gradual, las compras de pánico de productos farmacéuticos está remitiendo”.

Algunos medicamentos importados empezaron a escasear desde que las autoridades adoptaron una política de sustitución de importaciones para compensar las sanciones por la anexión de Crimea en 2014 y fomentar sus propios medicamentos ante los de fabricación extranjera.

La política daba una larga lista de preferencias a las empresas rusas y en definitiva hacía poco rentable para las farmacéuticas extranjeras vender algunos de sus fármacos caros de gama alta a Rusia.




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