Monterrey

Pacto de unidad

Con el complejo mecanismo de selección del candidato (a), de un mínimo de 150 mil firmas con representación nacional, en la participación en foros, estudios de opinión pública, debates y votación directa, llegaron las descalificaciones y cuestionamientos

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Jorge Manjarrez

Poco duró el gusto por el acuerdo alcanzado por las dirigencias del PAN, PRI y PRD y algunas organizaciones ciudadanas, como Unid@s, Va por México y el Frente Cívico Nacional, para constituir un Frente común de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Con el anuncio del 26 de junio del complejo mecanismo de selección del candidato (a), que incluye la recopilación de un mínimo de 150 mil firmas con representación nacional, la participación en foros, estudios de opinión pública, debates y votación directa, llegaron las descalificaciones y cuestionamientos.

En esas fechas eran, cuando menos, 23 personas que habian manifestado su interés en participar para obtener la candidatura presidencial, o bien eran mencionados por diversos grupos de apoyo: Sergio Aguayo, Ricardo Anaya, Silvano Aureoles, Arturo Elías Ayub, Francisco Cabeza de Vaca, Maru Campos, Santiago Creel, Gustavo de Hoyos, Enrique de la Madrid, Omar Fayad, Xóchitl Gálvez, Ildefonso Guajardo, José Ángel Gurría, Miguel Mancera, Alejandro Moreno, Alejandro Murat, Miguel Ángel Osorio Chong, Beatriz Paredes, Gabriel Quadri, Claudia Ruíz Massieu, Demetrio Sodi, Lilly Téllez y Mauricio Vila.

Al día de hoy, varias de ellas, han abandonado la contienda por diversas razones, entre ellas: inconformidades sobre la transparencia, equidad, representación ciudadana y falta de democracia del metodo de selección.

De aquí al 4 de julio, fecha en que se realizará la inscripción de los aspirantes que hayan cumplido con las firmas, habrá muchas deserciones más; los argumentos serán diversos centrados, desde los personales, hasta los relacionados con la inequidad del proceso, la ilegalidad, el fuego amgio y la intromisión de la histórica “mano negra”.

A medida que vayan pasando las diversas etapas las bajas continuarán de tal manera que, para las votaciones del 3 de septiembre, solo habrá 3 participantes. Ese día se anunciará la persona elegida como Responsable de la Construcción del Frente Amplio por México.

¿Y los otros 22 dónde habrán quedado? Más bien, ¿qué será de la fuerza política, el capital político y económico, de cada uno de ellos? Este capital no se puede perder.

Tan importante como garantizar un proceso de selección que sea lo menos cuestionado posible es garantizar que cada uno (a) de los 23 aspirantes, se comprometa a aportar toda su fortaleza política a la persona elegida.

No es suficiente manifestar, como lo ha hecho una de las aspirantes que ya declinó, que seguirá “trabajando por México” y “denunciando a este gobierno”, con eso no se gana una elección; se gana con gente, con estructura electoral, con seguidores que vayan a votar y promuevan el voto.

Sin duda el proceso de selección tiene fallas y la reputación de los líderes de partidos y de algunos participantes arrojan más dudas sobre él. Sin embargo, el proceso ya se acordó y en ese marco se llevará a cabo la elección. Ojalá que no se aprovechen de estas fallas para manipular el proceso y el ejercicio democrático termine siendo un fracaso de consecuencias catastróficas.

Por ello, de manera paralela, se debe estar realizando un Pacto Político entre los aspirantes que asegure la unidad y la participación comprometida en la campaña de todas y todos los aspirantes. Va a ser muy tentador para varios de ellos participar en la contienda de manera independiente o por otro partido; esto sería un gran servicio para Morena.

El Pacto de Unidad, deben realizarlo ahora, no el 3 de septiembre, con participación ciudadana y operadores serios para realizar acuerdos y compromisos con todos (as) los involucrados.

Esta Pacto va más allá de los premios de consolación y del respeto a las reglas del proceso. Se realiza para crear sinergia con la ciudadanía y ganar la elección con responsabilidades específicas en la campaña para cada uno (a) de los 23 aspirantes, partiendo de sus ventajas y fortalezas comparativas. En este esquema todos pueden ganar y de seguro gana México.

Algunos estarán mejor posicionados con empresarios, otros con los campesinos, con los menos favorecidos, con la clase media, estudiantes, mujeres, ecologistas, profesionistas, etc. Otros, tendrán influencia geográfica específica en la República, ¿Quién en el norte?, ¿en el sur?

De entre ellos puede salir el coordinador de la campaña presidencial, responsables de zonas geográficas y, por supuesto, candidatos a diversos puestos de elección popular.

Por ello, la estrategia debe comprender el proceso de selección de los (las) mejores candidatos para el Senado y el Congreso Federal y el apoyo a sus campañas; el Plan A, del Frente, debe ser ganar la Presidencia y la mayoría en el Poder Legislativo.

Sin duda, cada uno (a) de los 23 aspirantes tiene amplios méritos para contender, mismos que deben poner a disposición del Frente para cambiar el rumbo del País, si su amor por México es tan grande dicen.

¿Es inverosímil pensar en este acuerdo? Puede ser. De los líderes se requiere integridad; de los aspirantes compromiso y altura de miras; éntrenle al Pacto.

· El autor es economista, demógrafo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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