Mientras Ricardo La Volpe armaba las convocatorias de la Selección Mexicana en el restaurante ‘Piantao’, al sur de la CDMX, acompañado de carne asada y vinos sudamericanos, en España, Javier Aguirre, el técnico de la Selección Mexicana paladeaba los sabores de los tacos, las quesadillas y las enchiladas en la Taquería del Alamillo, ubicada a unos metros del estadio del Atlético de Madrid.
Fundado en 1998, el restaurante se posicionó como uno de los primeros espacios en Madrid enfocados en la cocina mexicana tradicional. Desde su apertura, este lugar apostó por replicar sabores, técnicas y recetas, en un entorno donde predominaban versiones adaptadas al gusto de los españoles.
Con el tiempo, la Taquería del Alamillo se convirtió en un punto de referencia para quienes buscaban una aproximación más cercana a los platillos mexicanos.
¿Por qué la Taquería del Alamillo era el restaurante favorito de Javier Aguirre en España?
Desde su nacimiento, Javier Aguirre mantiene una fuerte conexión con España, lo que le valió el apodo de ‘El Vasco’. Sus padres eran originarios de localidades como Gernika e Ispáster.
Tras dirigir a la Selección Mexicana en el Mundial de Corea y Japón 2002, gran parte de la carrera como entrenador de ‘El Vasco’ se desarrolló en el futbol español, donde dirigió a clubes como Osasuna, Atlético de Madrid, Zaragoza, Espanyol, Leganés y Mallorca.
Una de sus etapas más destacadas fue con el Atlético de Madrid. Entre 2006 y 2009, ‘El Vasco’ regresó al ‘Atleti’ a la Champions League, tras más de una década de ausencia. Años después, con el Mallorca, alcanzó la final de la Copa del Rey, donde perdió ante el Athletic Club en penales.
Durante su estancia con los ‘colchoneros’, Javier Aguirre conoció la Taquería del Alamillo y, en entrevista para la Cadena COPE, la consideró como uno de los mejores restaurantes mexicanos en España, junto con Punto MX.
De acuerdo con Rita Sánchez, expropietaria del local ubicado a escasos kilómetros del estadio Vicente Calderón, el entrenador mexicano acudía con frecuencia al restaurante.
“Cuando Javier Aguirre era entrenador del Atlético de Madrid, Efrén y yo éramos los dueños de la Taquería del Alamillo. Nos visitaba a menudo y siempre fue muy amable con todos. Lo sorprendente es que, después de 13 años de haber vendido la marca Alamillo, supimos que en aquellos tiempos era su restaurante favorito de España”, comentó en redes sociales la también investigadora gastronómica.
¿Cómo surgió la Taquería del Alamillo en Madrid?
Rita Sánchez, originaria de Guadalajara, Jalisco, creció en un entorno donde la cocina formaba parte central de su vida cotidiana.
Influenciada por los sabores caseros que preparaban su madre y su abuela, Rita Sánchez desarrolló desde joven sus habilidades culinarias. Situación parecida a la que vivió Begoña Pérez Porrúa, propietaria del restaurante El Mayor en la CDMX.
En 1993, Rita Sánchez se trasladó a Madrid por motivos personales y profesionales, sin la intención inicial de abrir un restaurante. Durante sus primeros años trabajó como camarera en un local de comida mexicana, lo que le permitió conocer el funcionamiento del mercado gastronómico en la capital española.
A partir de esa experiencia, detectó una constante: La oferta estaba dominada por versiones adaptadas al gusto local y había una ausencia de platillos tradicionales, como el pozole. Esta situación la llevó a plantear la apertura de su propio establecimiento.
Para concretar ese proyecto enfrentó un obstáculo clave: La falta de ingredientes. Ante ello, comenzó a traer insumos desde México, como chiles secos (guajillo y ancho), maíz para tortillas, especias y salsas, con el fin de reproducir sabores fieles a las recetas.
Con esa base, en 1998 fundó la Taquería del Alamillo en el barrio de La Latina. La propuesta se centró en una cocina apegada a sus raíces, con técnicas tradicionales como la molienda en molcajete y el uso de chiles secos.
Con el paso del tiempo, la necesidad de contar con insumos constantes la llevó a impulsar la importación de productos, lo que posteriormente dio origen a ‘La Canasta Mexicana’, una tienda especializada que amplió la disponibilidad de ingredientes en Madrid.
En ese proceso, Rita Sánchez también enfrentó un entorno marcado por prácticas de machismo dentro del sector restaurantero en España, donde distribuidores, propietarios y trabajadores que solicitaban empleo en la Taquería veían con resistencia recibir indicaciones de una mujer.
“Cuando venían a pedir un trabajo era como: ‘¿Por qué no me pueden mandar a su esposo?’ ‘¿Por qué no me puede mandar a otro hombre?’. Eran los estereotipos de: ‘Tú en la cocina’. Sí, me costó muchísimo trabajo”, relató Rita Sánchez en una entrevista para Abastur, plataforma especializada en el sector restaurantero en México.
A pesar de dicha situación, la Taquería del Alamillo se consolidó como un punto de referencia tanto para comensales locales como para la comunidad mexicana.
Su carta reunió platillos representativos de distintas regiones, como el pozole, el mole poblano, las quesadillas de huitlacoche y los molcajetes de carne, además de platillos populares como los tacos al pastor, enchiladas verdes y guacamole.
En 2011, Rita Sánchez vendió el establecimiento tras varios años de operación y crecimiento. A partir de entonces, el restaurante continuó bajo otra administración, pero mantiene elementos que le dan la identidad mexicana, como los cuadros de Diego Rivera, una imagen de la Virgen de Guadalupe y el ¡Viva México! en la entrada.
¿Cómo es hoy la experiencia en la Taquería del Alamillo?
Una década después de su venta, el restaurante conserva su ubicación en la Plaza del Alamillo y mantiene la calidad de su menú, con platillos y bebidas que buscan ofrecer un ‘apapacho’ a turistas y residentes interesados en experimentar el sabor y la calidez de la cocina mexicana.
Para abrir el apetito en una reunión, nunca debe faltar en la mesa una exquisita salsa ni algo para botanear, mientras llegan los platillos principales. La carta del Alamillo incluye opciones como guacamole con totopos, pico de gallo, aguachiles de langosta, ideales para compartir entre familia y amigos.
Si por mera casualidad vas acompañado de Ibai Llanos, el youtuber español creador de la Velada del Año, podrías invitarlo a probar unos auténticos chilaquiles verdes, acompañados de crema, queso, trozos de pollo y cebolla morada.
De igual forma, puedes iniciar la experiencia con unas chalupas de cochinita pibil en tortilla azul, cubiertas de salsa, cebolla y queso, o con la tradicional tinga de res o de pollo, acompañada de sus respectivas tostadas.
Sin embargo, a este local no se le puede llamar Taquería si no hay tacos. El Alamillo ofrece una amplia variedad que representa la diversidad de la cultura mexicana. Encontrarás opciones como tacos al pastor, carnitas, suadero, ternera y cochinita pibil, así como alambres de carne de res con pimiento y tocino.
Si quieres comer como si no hubiera un mañana, puedes elegir el molcajete de carnes, que permite probar un poco de todo, o bien optar por el pozole en sus diferentes presentaciones, preparado con carne de cerdo y verduras.
Por último, nada como acompañar la comida con una cerveza bien helada, sola o preparada, o con un cóctel como la margarita, así como un buen tequila, servidos con bebidas de marcas como Pacífico y José Cuervo.
Por su historia y la intención de recrear los platillos mexicanos en tierras lejanas, la Taquería del Alamillo se convirtió en un referente de la gastronomía mexicana en Madrid, un espacio que no solo ofrece comida, sino también una experiencia cultural que conecta a los comensales con los sabores, tradiciones y memoria culinaria de México.
Ahora que se conocen las preferencias gastronómicas que tenía Javier Aguirre en España, será mejor que alguien le invite una orden de tacos al ‘Vasco’, para que se inspire al momento de conformar la lista de convocados de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2026.







