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¿A qué sabe el capuchino con oro que cuesta más de 1300 pesos?

Después de acudir a uno de los restaurantes del famoso chef Salt Bae, un periodista británico probó el capuchino dorado, ¿realmente lo vale?

“Capicinooo”, dice el cocinero turco Nusret Gökçe (conocido como Salt Bae) siempre que llega a sus manos una taza de su famoso café capuchino adornado con una hoja de oro de 24 quilates, el cual cuesta más de mil 300 pesos mexicanos. ¿De verdad sabe tan bueno como lo promete su costo?

Nusret Gökçe se volvió un meme de internet en 2017, después de que se publicó un video en el que se mostraba su peculiar manera de echar sal a la carne en la cual deja que caiga por su antebrazo y luego la extiende, por ello comenzaron a llamarlo Salt Bae.

Luego, en 2010 abrió un exclusivo restaurante llamado Nusr-Et Steakhouse, especializado en filetes con concepto boutique, donde destaca por su “menú dorado”, repleto de platillos con oro comestible.

Nusr-Et tiene sucursales en diversos lugares del mundo, además de Londres, se encuentra en Istanbul, Emiratos Árabes Unidos, Miami, Nueva York y Boston.

El periodista británico Zak Garner-Purkis explica en el diario My London que un capuchino cubierto de oro en el restaurante de Knightsbridge (Londres) cuesta 50 libras esterlinas (mil 396 pesos mexicanos).

Después de visitar uno de los famosos restaurantes, Zak Garner relató que los platillos no se veían tan sabrosos como podría pensarse:

“Su lema es ‘Ultimate 24K Gold Experience, for all your senses’, que supuse que se refería a los ojos porque el gusto y el olfato no son lo que te viene a la mente cuando piensas en el metal, es posible que el oído y el tacto se vean elevados por el oro, pero tendríamos que esperar y ver”.


¿Cómo es un capuchino dorado?

Cuando el capuchino dorado llegó a su mesa, el periodista se desconcertó al ver una taza estándar de café espumoso oculto bajo un cuadrado dorado encima.

“Luego está el oro. Si bien puede ser insípido y no tener olor, pronto descubre que se adhiere a todo. Cuando llegó la taza no pude evitar arrancarme una esquina suelta, que de inmediato cubrió mi dedo con fragmentos dorados, no sabía si comérmelos o juntarlos y guardarlos en mi bolsillo”.

En su experiencia, no sabía lo que pasaría al dar el primer sorbo y al hacerlo las piezas de oro cubrieron sus labios y dientes.

“Un efecto involuntario del cuadrado dorado es que sabe como cuando dejas que un chocolate caliente se enfríe y se desarrolla una piel en la parte superior”.

¿Vale la pena pagar por un capuchino dorado?

De acuerdo con Zak Garner, si bien el capuchino estaba razonablemente bueno, el oro no eleva la experiencia a un café de 50 libras esterlinas, por ello el resultado puede ser decepcionante.

“El metal es para las fotos, no para el gusto, y el resto de mis sentidos, bueno, también quedaron significativamente decepcionados por la ‘Experiencia de oro de 24 quilates’”.

Además, destacó que los comensales de ese lugar saben que no se acude por la comida, sino por el show.