Elementos de seguridad detuvieron en Culiacán, Sinaloa, a cuatro presuntos miembros de la facción ‘Los Chapitos’ del Cartel de Sinaloa dedicados al tráfico, traslado, mantenimiento y reparación de armamento, según informaron este viernes autoridades federales y estatales tras una operación respaldada por la inteligencia de Estados Unidos.
El operativo interinstitucional contó con la participación de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Policía estatal.
Lograron ubicar varios inmuebles en la capital sinaloense a partir del intercambio de información con la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI por sus siglas en inglés) estadounidense.
Entre los arrestados destacan Germán González y Mario Alberto Gaspar Martínez, alias Pokémon, que contaban con órdenes de aprehensión vigentes por los delitos de delincuencia organizada y tráfico de armas, así como Adolfo Gámez Valdez y Pavel Santiago Rocha López, según informaron fuentes federales a EFE.
Destacan cooperación entre México y EU para combatir el tráfico de armas
Durante la intervención en el municipio de Culiacán, los agentes incautaron una ametralladora, tres armas cortas, 16 cargadores, más de 400 cartuchos útiles, 200 dosis de supuesta droga y un vehículo.
El reporte oficial destacó que la cooperación bilateral para combatir el tráfico de armamento se da frente a un mercado en el que el 80 por ciento de las armas incautadas en México provienen de Estados Unidos.
Los cuatro detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público para definir su situación jurídica, en un procedimiento que las autoridades señalaron como un golpe a la capacidad logística y operativa de la organización criminal con presencia internacional.
Las autoridades precisaron que durante la presente administración federal se han asegurado más de 36 mil 300 armas de fuego a nivel nacional, de las cuales el 20 por ciento han sido decomisadas en Sinaloa.
El operativo sucede en un contexto de recrudecimiento en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en México, impulsado por la constante presión política y judicial de Estados Unidos para frenar el flujo de fentanilo y la violencia de las organizaciones delictivas transnacionales.







