Ciencia

IPN combate químicos de plaguicidas con acervo de cultivos microbianos

En la investigación ‘Participación microbiana en la degradación de plaguicidas agrícolas’ se encontraron bacterias tolerantes a los plaguicidas, tales como neonicotinoides, piretroides y organofosforados.

Maribel Mireles Martínez, Maestra en Ciencias del Instituto Politécnico Nacional (IPN), dirige una investigación para revertir los daños ocasionados por plaguicidas en cultivos de maíz y sorgo del estado de Tamaulipas.

Su equipo investiga bacterias con potencial biotecnológico que son capaces de remover los químicos de los plaguicidas y pare la contaminación de la fauna que vive en el suelo.

Mireles Martínez analiza la estructura de la bacteria Bacillus thuringiensis para determinar los genes que intervienen en el proceso de degradación y toxicidad a los insectos, su capacidad de utilizarse como controladores naturales de los insectos plagas para que cuando lleguen al suelo, se conviertan en fuente de energía y de nutrientes.

Por ello, también realiza un acervo de cultivos microbianos con capacidad de resistir y degradar los compuestos químicos de los pesticidas, principalmente en los granos de importancia económica para la entidad como el maíz y sorgo.

En el desarrollo del proyecto “Participación microbiana en la degradación de plaguicidas agrícolas”, la maestra Mireles Martínez encontró en muestras de suelo de la región agrícola del Río Bravo, Tamaulipas (con historial de aplicación de imidacloprid, cipermetrina y metamidofos), bacterias tolerantes a los plaguicidas, tales como neonicotinoides, piretroides y organofosforados.

La Maestra Mireles Martínez aisló microorganismos pertenecientes al género Bacillus, así como a Arthrobacter y Microbacterium (bacterias comúnmente existentes en el suelo), las cuales participan tanto en la estructura de la tierra, en la fijación de nitrógeno, en la degradación de pesticidas, herbicidas, entre otros.

Explicó que existen diferentes métodos para la reducción de estos compuestos en el ambiente con el empleo de técnicas físico-químicas (que son costosas e ineficientes), y con procesos biológicos-enzimáticos o remediación microbiana, se determinó como el procedimiento más adecuado en términos de costo-eficiencia.