Transporte y Movilidad

Boom de motocicletas exige reforzar cultura vial en México

Con más de 9 millones de unidades en circulación, la movilidad urbana se está transformando, por lo que la expansión del motociclismo debe ir acompañada de capacitación, protección certificada y una estrategia nacional de educación vial.

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Impulsar políticas públicas que incorporen la educación vial desde la enseñanza básica.

El crecimiento acelerado del parque vehicular de motocicletas en México está modificando la movilidad urbana y ampliando las alternativas de transporte para millones de personas. Sin embargo, este fenómeno también plantea uno de los mayores desafíos para autoridades, empresas y usuarios: construir una verdadera cultura vial y fomentar el uso de equipo de protección certificado que contribuya a reducir accidentes y salvar vidas.

De acuerdo con cifras oficiales, actualmente circulan más de 9 millones de motocicletas registradas en el país, un crecimiento impulsado en gran medida por el auge de las plataformas de reparto, la búsqueda de opciones de movilidad más económicas y los menores tiempos de traslado.

Antonio Rosas, gerente de Cultura Vial en GS Motos, indica que esta evolución del mercado obliga a que la venta de motocicletas vaya acompañada de capacitación y formación de conductores responsables.

“El interés de los fabricantes o comercializadoras no debe ser solo vender motocicletas; tenemos que acompañar a las personas para que aprendan a conducir de manera segura y responsable”, afirmó.

Bajo esa visión, compartió que GS Motos opera la única academia de manejo perteneciente a una empresa comercializadora de motocicletas en México, en donde durante los últimos diez años han capacitado a más de 100 mil motociclistas a través de programas que combinan: teoría, práctica en pista y conducción supervisada en vialidades reales.

De acuerdo con el especialista en los últimos dos años, la academia ha atendido alrededor de 50 mil personas, mientras que actualmente forma cerca de 25 mil motociclistas cada año, reflejo del creciente interés de los usuarios por profesionalizar su conducción.

Cultura vial, asignatura pendiente

Para Antonio Rosas uno de los principales desafíos de la educación vial es hacerla una prioridad.

“Hace varios años prácticamente desapareció de los programas escolares, pese a que la movilidad involucra a todos los usuarios de la vía pública. Hay que tener en cuenta que la cultura vial no es exclusiva del motociclista; también corresponde al peatón, al automovilista, al ciclista y al transporte público. Todos compartimos el mismo espacio y todos tenemos responsabilidades”, señaló.

A su juicio, el crecimiento del motociclismo debe ir acompañado de políticas públicas que incorporen nuevamente la educación vial desde la enseñanza básica, además de fortalecer la coordinación entre autoridades, iniciativa privada y sociedad.

Compartió que la empresa impulsa programas infantiles para niñas y niños de entre seis y doce años con el propósito de generar, desde edades tempranas, hábitos de movilidad segura y respeto por las normas de tránsito.

Un equipo certificado puede salvar vidas

Además de la capacitación, Antonio Rosas explicó que el uso de equipo de protección certificado constituye uno de los factores más importantes dentro de la cultura vial para disminuir la gravedad de lesiones durante un accidente.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Fabricantes e Importadores de Motocicletas (AMFIM) un caso certificado puede reducir en más de 40 por ciento el riesgo de muerte y cerca de 70 por ciento el riesgo de lesiones graves en la cabeza durante un siniestro vial.

“El casco con certificación DOT (Department of Transportation) es el estándar mínimo que debe utilizar cualquier motociclista, ya que garantiza que el producto ha superado pruebas internacionales de resistencia e impacto”, explicó Rosas.

No obstante, aclaró que la protección debe ser integral, ya que un motociclista también debe utilizar guantes especializados, chamarra con protecciones en espalda, hombros y codos, así como pantalón adecuado y botas que cubran el tobillo, elementos diseñados para minimizar lesiones en caso de una caída.

“El riesgo siempre existirá cuando se conduce cualquier vehículo. Lo importante es reducir los peligros mediante capacitación, conducción responsable y equipo adecuado”, agregó.

Sin embargo, reconoció que todavía existe la percepción de que el equipamiento certificado es costoso; pero no es así, ya que actualmente existen opciones para uso urbano con precios que oscilan entre 2 mil 500 y 5 mil pesos, muy por debajo de los equipos especializados utilizados en competencias deportivas.

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Es importante el uso de equipo certificado.

Para una movilidad más segura

Para Antonio Rosas, el crecimiento del motociclismo también exige adaptar la infraestructura vial y fortalecer la convivencia entre automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones.

Pues sostiene que la construcción de una movilidad segura requiere la participación conjunta de autoridades, fabricantes, distribuidores y usuarios, así como el fortalecimiento de programas de capacitación certificados.

“El verdadero motociclista no es quien conduce una moto, sino quien entiende que la seguridad comienza antes de encender el motor. Ya que con un mercado que seguirá creciendo en los próximos años, el reto ya no será únicamente responder a la creciente demanda de motocicletas, sino garantizar que esa expansión esté acompañada de educación vial, equipamiento certificado y una cultura de prevención que contribuya a disminuir la siniestralidad en las calles y carreteras del país”, concluyó Antonio Rosas.

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