En una época marcada por la hiperconectividad, las familias enfrentan un nuevo desafío: recuperar el tiempo de calidad y fortalecer la convivencia frente al creciente uso de dispositivos electrónicos y redes sociales.
El especialista en temas sociales, Diego Hernández Pitta, señaló que el ritmo acelerado de la vida diaria, combinado con la dependencia tecnológica, ha provocado que muchas familias compartan menos momentos de interacción real.
“Hoy podemos estar físicamente juntos, pero emocionalmente desconectados. El verdadero reto es volver a generar espacios donde exista atención, escucha y convivencia”, afirmó.
De acuerdo con datos de la consultora DataReportal, los mexicanos pasan en promedio más de ocho horas al día conectados a internet, mientras que el uso constante de teléfonos móviles ha modificado hábitos de comunicación dentro del hogar.
Ante este panorama, Diego Hernández Pitta consideró que recuperar actividades simples, como compartir los alimentos, conversar sin distracciones o dedicar tiempo a dinámicas familiares, puede fortalecer los vínculos emocionales.
“No se trata de eliminar la tecnología, sino de encontrar equilibrio. Las familias necesitan momentos libres de pantallas para reconectar”, explicó.
El especialista destacó que el tiempo de calidad influye directamente en el bienestar emocional de niñas, niños y jóvenes, además de fortalecer la comunicación y la confianza dentro del hogar.
Asimismo, señaló que pequeñas acciones cotidianas pueden generar cambios importantes en la dinámica familiar, desde establecer horarios sin dispositivos electrónicos hasta fomentar actividades recreativas compartidas.
“La convivencia no depende de grandes eventos. Muchas veces son los momentos más simples los que construyen relaciones más fuertes”, apuntó.
Para Diego Hernández Pitta, recuperar la convivencia familiar también representa una oportunidad para fortalecer el tejido social desde el entorno más cercano: el hogar.
“Las familias son el primer espacio donde aprendemos a escuchar, respetar y convivir. Cuando esos vínculos se fortalecen, también mejora nuestra relación con los demás”, concluyó.



