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Economía verde, prioridad de EU en próxima cumbre, ¿y para México?

Para la exembajadora Martha Bárcena, la economía verde es uno de los temas en donde México está más distante de su vecino del norte.

Uno de los temas que el Gobierno de Estados Unidos pondrá en la próxima cumbre del 18 de noviembre con sus socios de México y Canadá es la transición a una economía verde, y ahí es donde justamente la administración de López Obrador está más distante, de acuerdo con la exembajadora Martha Bárcena.

“Para México es importante entender cómo se transformará la matriz energética de Estados Unidos y Canadá, porque desde el TLCAN y el T-MEC había una columna vertebral de esa integración y en el sector automotriz”, dijo en el programa La Silla Roja, de El Financiero.

Manifestó que si México no se sube a la transformación energética del sector automotriz se quedará fuera, y entonces se perderán los beneficios del renovado acuerdo comercial.

“Si ya no vamos a competir con bajos salarios, como se hacía hace muchos años, se tiene que competir con otros factores de producción, y eso significa un costo de energía bajo, no solo para los hogares, sino sobre todo para las industrias. Porque si no tiene un costo de energía bajo, (los privados) no se van a instalar en México”, aseveró.

Apuntó que el cambio climático por sí mismo es importante, pero es más importante si está ligado a una transición a una economía verde.

Sobre la IX Cumbre de Líderes de América del Norte, a realizarse en Washington, Bárcena consideró que debió haberse realizado inmediatamente después de que Joe Biden resultó electo en las elecciones presidenciales porque era prioritaria una reunión de los tres países.

“Ya se nos fue el tiempo para atender temas urgentes, como la competitividad de América del Norte frente al resto del mundo y en particular frente a China”, sostuvo.


Dijo que otra de las prioridades que la administración Biden pondrá en la mesa será cómo atender la pandemia del COVID-19 mediante vacunación, pruebas constantes y mecanismos de trazabilidad de los contagiados: “Esto es fundamental para tener las fronteras abiertas, no solo que estén vacunados en un porcentaje muy amplio”.

Consideró que a México le falta realizar más pruebas COVID y tener una trazabilidad de contagios para contar con un mecanismo de cooperación realmente funcional en materia de salud en la zona fronteriza.

Otro tema de Estados Unidos será cómo se recuperará la región después de la pandemia.

Bárcena expuso que la consigna de Biden es cómo reconstruir mejor tras la pandemia, una pregunta que pone en el centro a las clases medias y a los más vulnerables.

Biden además podrá énfasis en la atención a los más vulnerables y en medidas para eliminar el racismo, y México podría vincular esa prioridad con la atención a los más vulnerables en el sur-sureste del país y a las comunidades indígenas, de acuerdo con la exembajadora.

Dijo que con la pandemia América del Norte se dio cuenta que dependía demasiado de Asia, y en particular de China, en cuanto a la proveeduría de materias primas, de chips o semiconductores.

Manifestó que hay un gran esfuerzo de relocalización de las cadenas de suministro de valor, y que ahí es donde México tiene que decirle a Estados Unidos que no se concentre en traer de regreso inversión asiática, sino que tiene que atraer la de América del Norte para volver a la región más competitiva.

Sobre la polémica reforma energética que promueve el presidente, Bárcena declaró que cuando se llegue a la discusión sobre hasta dónde es compatible o no con los compromisos que adquirió México en el T-MEC, habrá empresas que se sientan afectadas y que recurran a procesos de resolución de controversias previstas en el acuerdo comercial.

“Lo que es más delicado es que pueden ir todavía a los procesos de controversia del TLCAN si los acuerdos con el gobierno se firmaron cuando el TLCAN estaba en vigor”, apuntó.

“Eso no quiere decir que las empresas tendrán razón, sino que se entrará a un proceso de solución de controversias que implica paneles de arbitraje, contratación de abogados y eso será muy costoso para México”, agregó.

Previó que los alegatos no los promoverá necesariamente Estados Unidos, sino que más bien transmitirá a México la preocupación de sus empresas e inversionistas.

“Lo que vendrá es una creciente presión del Congreso de Estados Unidos, sobre todo de los congresistas de los estados donde están asentadas las empresas mayormente afectadas, como Texas, Oklahoma y Michigan”, indicó.

Por ello, dijo, se tiene que hacer un gran trabajo de explicación de la propuesta de reforma en el Congreso, y se tiene que estudiar con mucho detalle lo que les está molestando a las firmas estadounidenses, como la supresión de permisos para la importación de gasolinas o para las terminales de almacenamiento.