La crisis eléctrica en la Cuarta Transformación
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La crisis eléctrica en la Cuarta Transformación

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La crisis eléctrica en la Cuarta Transformación

Hoy, México atraviesa por una política energética compleja en la que pareciera que se prefiere la generación de energía más contaminante por encima de las renovables.

Opinión MTY hablando de energía Alonso Elí García
11/04/2019
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Alonso Elí García
Alonso Elí García Fuente: Cortesía

México ha sido uno de los actores más activos en los esfuerzos internacionales para hacer frente al cambio climático durante los últimos 25 años, ayudando a avanzar en las negociaciones internacionales sobre este importante tema. A casi tres años de la firma del acuerdo derivado de la COP21 en París, el enfoque es ahora analizar dónde se encuentra nuestro país con respecto a los compromisos climáticos adoptados en la cumbre. Recordemos que el objetivo del acuerdo es restringir el aumento de la temperatura global en dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial.

Uno de los instrumentos más importantes derivado de la Reforma Energética y que nos ayudan al cumplimiento del Acuerdo de París es sin duda la Ley General de Cambio Climático (LGCC), ya que esta estableció metas mitigadoras muy optimistas, incluyendo una reducción del 30 por ciento de las emisiones para el 2020 y un recorte del 50 por ciento para el 2050 con respecto al año 2000. También, busca un aumento en la generación de energía renovable al 35 por ciento para el 2024. Si bien estos objetivos son un verdadero desafío, también nos colocan a la vanguardia internacional haciendo un esfuerzo consciente para lograr resultados, lo que beneficiará tanto a la sociedad como al mundo.

Hoy, México atraviesa por una política energética compleja en la que pareciera que se prefiere la generación de energía más contaminante por encima de las renovables, prueba de ello es el recurso destinado para privilegiar el carbón sobre las energías limpias, aun y cuando uno de los objetivos prioritarios que signamos en el acuerdo para controlar el calentamiento global establece reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 22 por ciento y el carbón negro en un 51 por ciento para 2030.

Gracias a la apertura del sector eléctrico, entre 2015 y 2018 se llevaron a cabo tres subastas de compromisos de generación eléctrica de largo plazo que atrajeron importantes inversiones en proyectos renovables y los cuales nos acercaron a cumplir con las metas pactadas, sin embargo, la política energética de la llamada Cuarta Transformación se ha propuesto “rescatar la industria eléctrica nacional” incentivando el modelo de generación centrada en la CFE por lo que la cuarta subasta ha sido pospuesta vulnerando con ello la seguridad energética del país y las obligaciones contraídas en el acuerdo mencionado.

Dos de los síntomas más claros de la crisis eléctrica que se está gestando son: primero, el apagón del pasado 5 de abril, el cual dejó sin suministro eléctrico a 85 por ciento de los usuarios en Campeche, Quintana Roo y Yucatán, mismo que se suma al ocurrido el 8 de marzo y que tienen como causa el sobrecalentamiento de la línea de transmisión y segundo, los altos índices de contaminación en las ciudades, que lejos de disminuir pareciera que van en aumento y más si no se logra una disminución importante del uso del carbón. Monterrey es un ejemplo de esto.

Es indiscutible la relación entre el Acuerdo de París con la Industria Eléctrica Nacional por lo que no podemos asumir que la política energética del sector eléctrico no repercute directamente en los compromisos internacionales que tiene nuestro país, es evidente que se necesita inversión privada en proyectos de generación verde alineados a las obligaciones contraídas, así como inversión en infraestructura de líneas de transmisión y distribución.

El diagnostico está hecho y la receta está claramente prescrita en la LGCC y el Acuerdo de París ¿Podrá la Cuarta Transformación asumir la responsabilidad? Esperemos que sí, y que podamos seguir desarrollando el mercado eléctrico para asegurar la reserva nacional de energía y de paso salvar al mundo de los estragos de nuestra nueva Némesis: el calentamiento global.

El autor es Socio del Despacho Elí & Szymanski y Coordinador de asuntos energéticos de la Federación Franco Mexicana. También es asesor de la Comisión de Energía en la Honorable Cámara de Diputados.

Opine usted: aeli@eliszymanski.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.