Muy buen día queridos lectores, muchas gracias por dedicar unos minutos para leer la columna de esta semana de café y tecnología.
Fancy Vs cashflow, es una pregunta que hace algunos meses me hizo un buen amigo, Paco Glz; ayer tuve la oportunidad de desayunar con otro gran amigo y excompañero, Guillermo D, aparte de ponernos al día, aproveché para que me diera su punto de vista financiero para evaluar un proyecto, platicamos de una variable que tiene mucho peso en las decisiones: el IRR (por sus siglas en inglés), técnicamente evalúa la rentabilidad de un caso de negocio.
El ADN de un emprendedor es la creatividad y todo el día están pasando nuevas ideas por su mente, algunas muy descabelladas, pero algunas otras, que parecieran ser disruptivas, pero ¿Cómo validar si pueden llegar a ser rentables? Bueno pues a través de un plan de negocio sustentado financieramente.
Hay compañías que exprimen hasta la última gota de la solución tecnológica que tienen antes de pensar invertir en alguna nueva, llámese software, hardware o la combinación de ambas; por lo contrario, también hay empresas que invierten presupuestos enormes en desarrollo de su propio software, actualización de equipos o bien correr pilotos en donde la tecnología esté involucrada.
Ni buen ni malo, ayer aprendí que todo proyecto propuesto a un cliente depende del balance entre la facturación total de la compañía, el porcentaje que representa el presupuesto del proyecto, la tasa interna de retorno (TRR) que esté buscando.
Puede haber proyectos que se vean muy bonitos y que luzcan espectaculares (Fancy) pero que no son rentables y al revés, que no sean espectaculares, nadie los vea y que incremente sustancialmente la rentabilidad de un negocio.
Cuando la tecnología siempre busca aportar valor, pero se requiere hacer el trabajo para maximizar ese valor y retorno de la inversión.
Les comparto que ayer por la noche, asistí a una cata de destilados mexicanos: tequila, mezcal, sotol, bacanora y raicilla, muy interesante la cata que nos dio Alex Galina, definitivamente una experiencia diferente para el paladar.
Hoy acompañé la escritura con un café americano, muy caliente; aunque fue café soluble, créanme que hay unos muy buenos en el mercado.
Les deseo un extraordinario fin de semana en compañía de la familia y amigos.



