Monterrey

Diana Olachía: Más allá del Anexo 24

Comercio exterior mexicano.

alt default
Diana Olachía

En el comercio exterior mexicano, especialmente en los últimos años, la única constante ha sido el cambio. Quienes nos dedicamos a esta actividad, hemos aprendido que no importa cuánto hayamos pasado conviviendo con el IMMEX y sus obligaciones, frecuentemente hay alguna modificación que nos envía de nuevo a estudiar y a tratar de entender los objetivos de las autoridades.

Desde la fusión en 2006 del “Programa de Maquila” con el “Programa de Importación Temporal para la Exportación” (PITEX) que dio vida al “Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación”, o IMMEX, tal como lo conocemos actualmente, hemos sido testigos de diversos cambios desde iniciativas de simplificación, hasta últimamente percibir un cierto retroceso en algunos puntos, con tendencias a provocar que colaboremos con los objetivos de recaudación…

Algo que se ha mantenido dentro de las obligaciones de estos programas de fomento ha sido contar con un software que permita llevar el control de los materiales que han sido importados temporalmente, hoy día conocido como “Sistema automatizado de control de inventarios” cuyos requerimientos están publicados en el Anexo 24 de las Reglas Generales de Comercio Exterior (RGCE), y claro, también ha sufrido modificaciones con el tiempo, volviéndose más práctico, y lejano de los primeros requisitos del entonces “Sistema Informático de Control de Inventarios” como se denominaba a finales de los años noventa, cuando solicitaban el peso molecular de los materiales entre otras cosas.

Hoy día es indispensable que el Anexo 24 cuente con interfases con el sistema con el que se gestiona la empresa, para poder alcanzar una integridad en la información desde números de parte, costos, países de origen, y por supuesto los billetes de materiales que son la base para llevar a cabo las descargas de materiales que nos brinden los saldos abiertos dentro de los límites de la temporalidad permitida, pero no sólo eso, sino también que se comunique vía electrónica con agentes aduanales, proveedores, y en general, tomar todo lo que sea de utilidad para prevenir errores y disminuir riesgos.

Para aquellas empresas que cuentan además con la Certificación de IVA e IEPS, es vital también tener información confiable para dar cumplimiento al “Sistema de Control de Cuentas de Crédito y Garantías” (SCCCyG), conocido como Anexo 30 (Que, hablando de cambios, en las RGCE del 2020, era el Anexo 31).

A pesar de que tener un Anexo 24 a prueba de auditorías y contar con un adecuado control de activos fijos, sean los puntos principales en la lista de prioridades de las empresas que poseen un programa IMMEX, sin dejar de lado el cumplimiento que dan al resto de las obligaciones derivadas de sus otros programas o certificaciones como PROSEC, OEA, CTPAT, etc., debemos ir un paso más allá, además de contar con un alto conocimiento de las leyes y regulaciones. Debemos buscar herramientas tecnológicas que nos permitan ejecutarlos de forma óptima, saber comunicarnos eficazmente para lograr que todas las áreas de la empresa conozcan que es lo que debe cumplirse, y no sólo gozar de los beneficios que el programa brinda. Habrá algunos puntos en nuestro comercio exterior que continúen siendo de la misma forma desde hace años y permanezcan igual, pero debemos estar abiertos a la adaptación y adopción de los cambios que aparezcan en nuestro día a día en esta materia.

Sin duda los cambios continuarán surgiendo, vivimos en un entorno VUCA: Volatility/Volatilidad, Uncertainty/Incertidumbre, Complexity/Complejidad, Ambiguity/Ambigüedad; trabajemos para estar preparados para dar cumplimiento a lo que nuestras autoridades fiscales y aduaneras nos requieran, y ofrecer a nuestras empresas la certeza de que trabajando en equipo es posible garantizar la continuidad de las operaciones.

La autora es miembro del Comité de Comercio Exterior de Index Nuevo León.

Contacto: comites@indexnuevoleon.org.mx

También lee:

whastapp