Agosto de 2026 cerrará con otro fenómeno astronómico destacado: un eclipse lunar parcial que ocurrirá durante la noche del jueves 27 de agosto y la madrugada del viernes 28, y que podrá observarse desde buena parte de América, así como en regiones de Europa y África.
De acuerdo con la NASA, se tratará de un eclipse parcial profundo, ya que aproximadamente 96 por ciento del disco lunar quedará dentro de la umbra, la parte más oscura de la sombra proyectada por la Tierra. La agencia espacial aclara que la Luna no quedará completamente cubierta, por lo que no será un eclipse lunar total.
El máximo del fenómeno ocurrirá a las 4:13 horas del 28 de agosto, tiempo universal, equivalente a las 22:13 horas del jueves 27 de agosto en el centro de México. La fase parcial comenzará alrededor de las 20:33 horas, mientras que el fenómeno completo concluirá durante la madrugada.
¿A qué hora se verá el eclipse lunar en México?
Para quienes se encuentren en la zona centro de México, la parte más llamativa del eclipse ocurrirá durante la noche del jueves 27 de agosto.
La NASA señala que la fase parcial comenzará aproximadamente a las 20:33 horas, cuando la sombra de la Tierra empiece a cubrir una parte del disco lunar. El máximo llegará alrededor de las 22:13 horas, momento en que cerca de 96 por ciento de la Luna estará dentro de la umbra.
La fase parcial terminará aproximadamente a las 23:52 horas, aunque la Luna continuará atravesando la penumbra terrestre hasta poco después de la medianoche.
Por ello, el mejor momento para observar el fenómeno será entre las 20:30 y las 23:50 horas, especialmente alrededor de las 22:13 horas.
¿Por qué la Luna se verá rojiza?
Aunque se trata de un eclipse parcial, la parte de la Luna que quede dentro de la umbra terrestre podrá adquirir una tonalidad rojiza, cobriza o anaranjada, un efecto conocido popularmente como “Luna de Sangre”.
El fenómeno ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y nuestro planeta bloquea parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite.
Sin embargo, la atmósfera terrestre desvía parte de esa luz hacia la Luna. Las longitudes de onda azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que los tonos rojos y naranjas atraviesan la atmósfera con mayor facilidad y alcanzan la superficie lunar.

La intensidad del color depende de las condiciones de la atmósfera. La presencia de polvo, nubes y otras partículas puede hacer que el tono observado sea más rojizo o más oscuro.
¿Dónde podrá observarse?
La NASA indica que el eclipse será visible desde gran parte de América del Norte y del Sur, además de algunas regiones de Europa y África. También podrá observarse desde determinadas zonas del Pacífico.
La visibilidad exacta de cada fase dependerá de la ubicación y de la hora local. En algunas regiones, la Luna podría estar cerca del horizonte o ponerse antes de que termine el fenómeno.
Para disfrutarlo, se recomienda buscar un sitio con poca contaminación lumínica, una vista despejada del cielo y consultar las condiciones meteorológicas de cada localidad.
A diferencia de un eclipse solar, un eclipse lunar puede observarse directamente a simple vista, sin necesidad de gafas especiales o filtros. También es posible utilizar binoculares o un telescopio pequeño para apreciar con mayor detalle el desplazamiento de la sombra terrestre sobre la superficie lunar.
Un eclipse parcial, no total
Uno de los puntos que distingue al fenómeno del 27 y 28 de agosto es que, pese a que casi todo el disco lunar entrará en la sombra más oscura de la Tierra, la Luna no quedará completamente cubierta.
NASA calcula que alrededor de 96.3 por ciento del disco lunar estará dentro de la umbra durante el máximo. Por esta razón, técnicamente se clasifica como un eclipse lunar parcial profundo.
El evento pertenece además al Saros 138, una serie de eclipses que se repite aproximadamente cada 18 años.
Así, durante la noche del 27 de agosto, el cielo ofrecerá uno de los últimos grandes espectáculos astronómicos del mes: una Luna parcialmente cubierta por la sombra de la Tierra y con una tonalidad rojiza en la zona eclipsada, visible sin necesidad de equipo especializado si las condiciones meteorológicas son favorables.







