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El papel del petróleo tras la captura de Maduro: Así influyó el crudo venezolano en la operación de Trump

La industria petrolera de Venezuela ha caído de forma significativa desde 2015 y actualmente el país produce alrededor de un millón de barriles diarios, la mayoría destinados a China.

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Donald Trump quiere llevar a empresas estadounidenses a explotar el petróleo de Venezuela. (Foto: Bloomberg) (Bloomberg/Bloomberg)

El petróleo de Venezuela ha sido una pieza central en la campaña de años de Estados Unidos contra Nicolás Maduro.

Administraciones sucesivas utilizaron el principal producto de exportación del país como una palanca para presionar a Caracas, primero mediante sanciones petroleras en 2019 y, más recientemente, con un bloqueo parcial de petroleros en las semanas previas a los bombardeos estadounidenses y la captura de Maduro.

Venezuela ya no es la potencia petrolera que alguna vez fue. Aun así, sus abundantes reservas de crudo serían clave para reconstruir una economía devastada.

Tras la captura del líder venezolano y de su esposa, Cilia Flores, en las primeras horas del 3 de enero, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos “administraría” el país hasta que pudiera llevarse a cabo una transición, aunque no quedó claro cómo asumiría el control. El mandatario también dijo que EU “reconstruirá” la industria petrolera venezolana.

¿Qué papel juega el petróleo venezolano en el mercado mundial?

Aunque Venezuela posee algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, su papel en los mercados globales ha disminuido drásticamente desde 2015. Actualmente produce alrededor de un millón de barriles diarios, aproximadamente un tercio de su pico en la década de 1990 y menos de 1 por ciento de la producción mundial. La mayor parte de ese crudo se exporta a China.

Según personas con conocimiento del tema, los ataques aéreos de Estados Unidos no afectaron la principal terminal petrolera del país, la refinería de Amuay ni la Faja Petrolífera del Orinoco, de donde proviene la mayor parte de la producción.


El bloqueo estadounidense a petroleros sancionados en semanas recientes no impactó de forma significativa los precios internacionales del petróleo, aunque varios buques evitaron Venezuela ante el riesgo de incautación. El bloqueo también obstaculizó la llegada de nafta, un insumo clave que Venezuela necesita para bombear y transportar su crudo pesado y pastoso.

En los días previos al ataque estadounidense y la captura de Maduro, la mayoría de las cargas de crudo y las importaciones de nafta se habían detenido. Conforme los tanques de almacenamiento se llenaban de petróleo varado, Venezuela comenzó a suspender la producción en varios pozos.

Las exportaciones petroleras del país se han vuelto mucho más difíciles de rastrear en los últimos años. Muchos de los buques que cargan crudo venezolano recurren a tácticas similares a las utilizadas por Irán: transmiten señales falsas o ninguna señal de posición mientras están en aguas venezolanas y realizan transferencias clandestinas de carga entre barcos. Aun así, se estima que Venezuela exportaba entre 500,000 y 800,000 barriles diarios.

Los precios globales del petróleo se han visto presionados por un amplio excedente que se prevé continúe en los primeros meses del año, lo que deja margen al mercado para absorber cualquier interrupción en la producción venezolana.

Una eventual recuperación de la industria petrolera del país añadiría mucho más crudo al mercado, pero tomaría años y requeriría inversiones de miles de millones de dólares para llegar a ese punto. Ese suministro adicional beneficiaría a algunas refinerías estadounidenses que prefieren los crudos pesados venezolanos para producir asfalto y otros derivados.

¿Es probable que EU se apodere de activos petroleros venezolanos?

En una conferencia de prensa posterior a la captura de Maduro, Trump dijo que la administración estadounidense de Venezuela incluiría el despliegue de empresas petroleras de EU en el país.

“Vamos a hacer que nuestras muy grandes empresas petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente dañada… y empiecen a generar dinero para el país”, dijo Trump.

El presidente subrayó que su decisión de derrocar a Maduro estuvo motivada por su convicción de que los líderes venezolanos habían “robado” inversiones estadounidenses en el sector energético.

“Construimos la industria petrolera de Venezuela con talento, empuje y capacidad estadounidense, y el régimen socialista nos la robó durante administraciones anteriores, y la robó por la fuerza. Esto constituyó uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de nuestro país”, afirmó.

Hasta entonces, funcionarios estadounidenses habían sostenido que la campaña militar en el Caribe buscaba interrumpir el tráfico de drogas en la región. La administración argumentó que incautar petroleros sancionados y castigar a navieras corta los flujos de ingresos que financian a grupos del narcotráfico.

¿Cuál ha sido el papel de las petroleras estadounidenses en Venezuela?

Las empresas petroleras de Estados Unidos fueron las principales arquitectas de la industria petrolera venezolana hace un siglo, convirtiendo al país en un proveedor clave para EU. Venezuela fue miembro fundador de la OPEP en 1960.

La industria fue nacionalizada a mediados de la década de 1970 y reabierta a la inversión extranjera en los años noventa. Hugo Chávez, predecesor de Maduro, expropió grandes proyectos petroleros estadounidenses en 2007. Exxon Mobil y ConocoPhillips se retiraron y posteriormente ganaron importantes arbitrajes internacionales por la incautación de sus activos.

Chevron fue la única petrolera estadounidense que permaneció en Venezuela. La empresa, con sede en Houston, cuenta actualmente con una licencia restringida del Departamento del Tesoro para operar en cuatro empresas mixtas con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Chevron representa alrededor de una cuarta parte de la producción venezolana.

Durante la operación militar estadounidense, Chevron dijo que “sigue enfocada en la seguridad y el bienestar de nuestros empleados, así como en la integridad de nuestros activos”, y que continúa “operando en pleno cumplimiento de todas las leyes y regulaciones aplicables”.

¿Qué papel juega China en la industria petrolera venezolana?

La petrolera estatal china CNPC produce crudo venezolano mediante una antigua empresa conjunta con PDVSA. Venezuela envía la mayor parte de su petróleo a compradores chinos, generalmente a través de intermediarios. Gran parte de ese suministro se destina al pago de miles de millones de dólares en préstamos respaldados con petróleo, vendidos con fuertes descuentos.

Recientemente, Estados Unidos avanzó en sancionar a empresas y buques chinos que comercian con petróleo venezolano, intensificando la presión sobre las finanzas del país.

Chevron ha sostenido durante años que su presencia en Venezuela actúa como un contrapeso frente a la influencia de China y otros adversarios de EU. Sin embargo, incluso cuando las operaciones estadounidenses estuvieron al mínimo durante el primer mandato de Trump, China no expandió de forma significativa su presencia física en el país.

El derrocamiento de Maduro provocó una dura reacción de Pekín:

“Estos actos hegemónicos de Estados Unidos violan gravemente el derecho internacional y la soberanía de Venezuela, y amenazan la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe. China se opone firmemente”.

Venezuela exporta petróleo a China en los llamados “barcos fantasma”, que ocultan el origen del crudo para evadir sanciones. China compra este petróleo a través de refinerías independientes, conocidas como teapots, concentradas principalmente en la provincia de Shandong.

¿Qué otras petroleras extranjeras operan en Venezuela?

Entre las compañías extranjeras presentes en Venezuela se encuentran la española Repsol, la italiana Eni y la francesa Maurel et Prom. Otras, como TotalEnergies, abandonaron el país de manera voluntaria. En años recientes, Shell ha buscado regresar para explotar los vastos recursos de gas natural.

La petrolera estatal rusa Rosneft transfirió sus activos en Venezuela a una empresa alterna no sancionada, como una maniobra legal.

La india Reliance Industries fue un comprador relevante de crudo venezolano tras las sanciones estadounidenses, pero en años recientes se ha mantenido al margen por el riesgo de represalias.

¿En qué estado se encuentra hoy la industria petrolera venezolana?

La producción de crudo ha caído más de 70 por ciento desde su pico a finales de los noventa, cuando superaba los 3.2 millones de barriles diarios. Hoy, Venezuela ocupa el lugar 21 entre los productores mundiales y se prevé que sea superada en los próximos años por Guyana y Argentina.

A pesar del colapso del sector, al menos 95 por ciento de los ingresos externos de Venezuela provienen de la venta de petróleo.

¿Qué provocó el deterioro de la industria petrolera?

El colapso se remonta a principios de los 2000, cuando la revolución socialista de Chávez colocó a la industria bajo un control estatal más estricto, expulsando a gerentes experimentados de PDVSA y alejando la inversión extranjera.

Chávez desmanteló el sistema meritocrático de la empresa y la llenó de leales políticos. Una cadena de accidentes afectó ductos e instalaciones, incluida la explosión de 2012 en el complejo refinador de Cardón, uno de los más grandes del mundo, lo que desplomó la producción y obligó al país a importar combustibles.

Aunque los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril a mediados de los 2000, la industria fue golpeada por casos de lavado de dinero e imputaciones internacionales contra altos funcionarios.

PDVSA también perdió su presencia internacional y eventualmente el control de Citgo, su joya en Estados Unidos, actualmente subastada por una corte de Delaware para pagar a acreedores.

A ello se sumó la presión estadounidense. Tras más de un siglo de estrecha relación energética, Washington impuso sanciones financieras a PDVSA en 2017 y sanciones petroleras en 2019, prohibiendo la mayoría del comercio y financiamiento, con pocas excepciones. Estas restricciones aceleraron el deterioro de instalaciones altamente dependientes de tecnología estadounidense que PDVSA ya no podía importar.

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