En octubre, el multimillonario mexicano Ricardo Salinas Pliego reunió a cientos de invitados en su hacienda, una antigua plantación azucarera en el pueblo montañoso de Malinalco. Era la celebración de su cumpleaños número 70, con música en vivo de la banda estadounidense Chicago. Una semana después invitó a más de 20 mil personas a un estadio deportivo en la Ciudad de México. Allí, un artista drag se burló de la presidenta del país, Claudia Sheinbaum. Luego Salinas subió al escenario. “¡Presidente, Presidente!”, coreaba la multitud, instándolo a desafiar al actual gobierno.
Salinas estaba demostrando su atractivo político. Es un empresario con similitudes con Donald Trump, si el presidente de Estados Unidos hubiera llegado al poder mientras también fuera dueño de Fox News, Bank of America y Walmart.

Salinas dirige un conglomerado, Grupo Salinas, con alrededor de 14 mil millones de dólares en ingresos anuales. Su imperio incluye Grupo Elektra, que opera la cadena minorista Elektra, donde vende electrodomésticos y electrónicos; Italika, que controla la mitad del mercado de motocicletas en México; Banco Azteca, una de las mayores instituciones financieras del país; y TV Azteca, la segunda mayor televisora nacional.
Como ejecutivo, Salinas comparte con Trump el gusto por la deuda, así como el uso de prácticas agresivas para pagar menos impuestos y de tácticas legales duras que han generado reproches de jueces en Estados Unidos. Sin embargo, está entrando en la arena política en momentos en los que su fortuna se ha debilitado.
Grupo Elektra enfrenta una pesada carga de deuda, gran parte de la cual vence este año. También afronta disputas empresariales que han dejado a sus compañías con obligaciones de decenas de millones de dólares en fallos judiciales, además de un acuerdo de deuda fallido que, según sus abogados, habría defraudado a Salinas por cientos de millones. La bolsa mexicana suspendió la negociación de las acciones de sus dos empresas listadas: Elektra y TV Azteca. En marzo, TV Azteca solicitó protección por bancarrota en México y dejó de cotizar. Elektra también planea salir del mercado bursátil.
Desde 2021, la fortuna de Salinas ha caído más de la mitad, hasta cerca de 6.9 mil millones de dólares al cierre del 31 de marzo, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg. En enero, tras años de disputa con el gobierno mexicano, Salinas acordó pagar 32 mil millones de pesos para resolver un conflicto por impuestos atrasados de sus empresas. Salinas declinó ser entrevistado para este artículo.
En un comunicado, el portavoz de Grupo Salinas, Luciano Pascoe, afirmó que la compañía “siempre ha pagado –y ha pagado mucho– en impuestos”, un total de 300 mil millones de pesos en los últimos 20 años. “Siempre hemos estado dispuestos a pagar lo que es justo y legal”. El gobierno estaba persiguiendo “cobros dobles abusivos e injustos”, dijo, y Salinas resolvió el caso para “enfocarse en seguir creando valor y prosperidad para México”.
Citando resultados trimestrales recientes, Pascoe señaló que las ganancias de las empresas de Salinas antes de intereses e impuestos siguen siendo sólidas. Reconoció las dificultades de TV Azteca, que atribuyó en parte al legado de la pandemia, la caída en la publicidad y las obligaciones relacionadas con el acuerdo fiscal. La televisora mantiene buenos niveles de audiencia y ventas, dijo, y la reorganización por bancarrota fortalecerá sus finanzas.
Mientras resolvía sus problemas fiscales, Salinas ha elevado su perfil en redes sociales. Se presenta como “Tío Richie” y critica a Sheinbaum y a Morena por expandir programas de ayuda social. Expresa admiración por la desregulación impulsada por Trump y Javier Milei, en Argentina, así como por la ofensiva contra el crimen de Nayib Bukele en El Salvador. Algunos contenidos son vulgares, incluidos comentarios sexistas y homofóbicos contra Sheinbaum y sus colegas.
“Nuestro México está en manos de un gobierno integrado por personajes peligrosos”, dijo en un video publicado en septiembre pasado, en el Día de la Independencia. “Tienen una ideología realmente perversa. Son comunistas. Son los mismos que llevaron a Venezuela y Cuba al desastre”, afirmó. “Ya es momento de elegir de qué lado estamos” (antes de que sus empresas resolvieran el tema fiscal, Sheinbaum dijo que Salinas hacía declaraciones políticas para distraer la atención de su deuda con el gobierno). Cuando el medio digital Código Magenta le preguntó recientemente si competiría por la presidencia, Salinas sugirió que podría verse obligado a hacerlo. “No es algo que esté buscando activamente, porque mi vocación es distinta, pero también al mismo tiempo digo: si no hacemos algo por el futuro de nuestro país, nuestros nietos, nuestros hijos, nuestros bisnietos, nos lo van a reclamar; mira el ejemplo de lo que pasó en Venezuela”.
Desde el año pasado, Salinas ha intentado acercarse a Trump. Su conglomerado fue uno de los principales patrocinadores de un baile inaugural con el hijo mayor de Trump, Don Jr., y el senador republicano por Texas Ted Cruz. Salinas asistió a una de las fiestas navideñas de la Casa Blanca y ha dicho que se reunió en enero con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para discutir la política hacia México.
Con el ascenso de Morena debilitando a los demás partidos en México, Salinas está llenando el vacío político, según Luis Carlos Ugalde, consultor político que anteriormente dirigió el Instituto Federal Electoral. De cara a las elecciones presidenciales de 2030, la aprobación de Sheinbaum promedia alrededor de 70 por ciento en distintas encuestas. “Es la única alternativa relevante en términos de narrativa frente a Morena y la administración”, dice Ugalde. “Su discurso es poderoso. En los partidos de oposición comienzan a preguntarse si sería conveniente apoyarlo en caso de que decida postularse”.
SALINAS, QUIEN CRECIÓ en la Ciudad de México, nació en una familia de empresarios. En 1906, su abuelo abrió una tienda de muebles que luego se convirtió en la cadena Elektra. Salinas estudió en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, donde vivió con sus abuelos. En 1981 regresó para unirse a Elektra, trabajando para su padre.
Un año después, la devaluación del peso mexicano llevó a Elektra a incumplir una deuda de 9 mil millones de dólares. Con poco más de 20 años, Salinas negoció con proveedores y bancos. Pagó a los proveedores por adelantado, con un sobreprecio, según un documental producido por él mismo sobre su carrera, Constructor de Realidades, lanzado en 2022.
En 1993, Salinas compró una red estatal por 645 millones de dólares, transformándola en TV Azteca, un competidor efectivo del líder Grupo Televisa. Introdujo noticias desde las calles de México y telenovelas con temáticas más atrevidas, alcanzando el 40 por ciento del mercado publicitario televisivo. “Este grupo se ha forjado en un ambiente de guerra”, dice Jorge Nikaido, su jefe de gabinete, en el documental.
En 2002, Salinas abrió sucursales de Banco Azteca en la parte trasera de 800 tiendas Elektra. Estas crecieron a más de 2 mil puntos, con modernas sucursales independientes abiertas de 9:00 a 21:00 horas todos los días, incluidos fines de semana.
La empresa utilizó biometría para verificar cuentas de trabajadores sin documentos en la economía informal. Los fines de semana, en localidades pequeñas, las familias hacen fila para recibir dinero enviado desde EU a través de Western Union y otras compañías. Grupo Salinas afirma que procesa casi la mitad de estas remesas.

La empresa también ofrece créditos en cuotas. Como es habitual en el sector, estos tienen costos elevados. Las tasas de interés para comprar el último iPhone pueden alcanzar el 120 por ciento anual. En 2012, Elektra compró Advance America Cash Advance Centers Inc., uno de los mayores prestamistas de corto plazo en EU, que da créditos con tasas altas a trabajadores que los pagan con su siguiente salario (la administración Biden endureció la regulación del sector, pero Trump redujo el alcance de la agencia supervisora).
Salinas, quien también creó una empresa que vende teléfonos celulares baratos, se ve a sí mismo como alguien que abre mercados a quienes han sido históricamente excluidos, según Alejandro Valenzuela, presidente de Banco Azteca y exdirector ejecutivo. “Ha sido el rey de la inclusión”, afirma.
SALINAS TAMBIÉN HA SIDO el rey del conflicto. A medida que construía su empresa, se enfrentó regularmente con autoridades en México y EU, así como con otras compañías.
En 2005, la Comisión de Bolsa y Valores de EU alegó en una demanda civil que TV Azteca, Salinas y otros empleados no revelaron su participación en un socio comercial. En una operación, Salinas utilizó información privilegiada para obtener una ganancia personal de 109 millones de dólares, según el regulador.
Al año siguiente, él y un colaborador acordaron pagar 8.5 millones de dólares para resolver el caso, sin admitir ni negar irregularidades. También se les prohibió ocupar cargos directivos o en juntas en empresas que cotizan en EU durante cinco años (Pascoe, el vocero de Grupo Salinas, declinó comentar sobre temas legales pasados).
Sus empresas han mantenido disputas por pagos que otros aseguran que deben. En 2022, un juez en Nueva York ordenó a TV Azteca pagar 24 millones de dólares a la empresa neerlandesa Diamond Films por dejar de pagar derechos durante la pandemia. En ese período, la compañía obtuvo medidas cautelares en tribunales mexicanos para suspender pagos relacionados a 400 millones de dólares en bonos. En septiembre de 2025, el juez estadounidense Paul Gardephe calificó como “vejatoria” la estrategia de usar tribunales mexicanos para evitar pagos y ordenó a TV Azteca retirar esas medidas. La empresa lo hizo, pero aún no paga a los bonistas. Más recientemente, TV Azteca argumentó ante un tribunal en EU que muchos bonos están en manos de fondos que los compraron con descuento, a 50 centavos por dólar, por lo que su pago violaría las leyes mexicanas contra la usura.
Salinas también ha enfrentado disputas con el gigante estadounidense de telecomunicaciones AT&T. En 2015, la empresa compró su operadora mexicana Iusacell por 2.500 millones de dólares. Según documentos judiciales, se acordó que AT&T podría beneficiarse de pérdidas fiscales acumuladas, y que Grupo Salinas compensaría cualquier deducción rechazada por el gobierno.
Posteriormente, el Servicio de Administración Tributaria determinó que AT&T debía 600 millones de dólares en impuestos atrasados, argumentando que la empresa adquirida había registrado gastos “indebidamente”, con el “único fin de generar una pérdida fiscal.” Grupo Salinas y AT&T negociaron con el SAT un acuerdo por 14 millones de dólares, pero luego sostuvo que AT&T debía litigar para reducir la cifra a cero. En enero de 2020, AT&T demandó a Grupo Salinas en Nueva York para recuperar el monto del acuerdo.
En septiembre de 2023, una jueza falló a favor de AT&T. Tres días después, Salinas transfirió personalmente activos de una de sus empresas en Estados Unidos a Banco Azteca en México. Un panel de jueces de apelaciones en Nueva York concluyó que la maniobra buscaba obstaculizar el cobro.
Al año siguiente, para cumplir el fallo, AT&T obtuvo autorización para embargar otra empresa de Salinas. Grupo Salinas no cumplió y despidió a su firma legal, Paul Weiss, la cual citó desacuerdos fundamentales con la estrategia del cliente. La jueza concluyó que este despido se realizó para evitar el pago y añadió que las “maniobras” de Grupo Salinas “no serán toleradas por este tribunal”. En un fallo de marzo de 2025, Masley criticó a Grupo Salinas por su “violación continua de las órdenes del tribunal”.
En agosto, la jueza declaró a Salinas en desacato y le ordenó pagar 20 millones de dólares, incluidos intereses, a AT&T en un plazo de dos semanas o ser encarcelado en la infame cárcel de Rikers Island, en Nueva York. Los abogados de Salinas argumentaron que su empresa, y no el propio ejecutivo, es la parte en el caso, por lo que no debería ser declarado en desacato. Salinas depositó una garantía de 25 millones de dólares, y las partes continúan disputando el pago (AT&T declinó hacer comentarios).
“Siempre ha sido un empresario extremadamente agresivo”, dice Carlos Legaspy, gestor de fondos en Chicago que ha seguido a Salinas desde la década de los noventa. “Es mano dura, especialmente con los acreedores”. Según Legaspy, su filosofía parece ser: “Si no está prohibido, está permitido”.
UNA TRANSACCIÓN, en particular, ha llegado a perseguir a Salinas y a sus accionistas. A mediados de 2021, con la acción de Elektra alcanzando máximos históricos, Salinas pidió prestados 110 millones de dólares a una empresa llamada Astor Asset Management, que él creía estaba vinculada a la famosa familia Astor, aquella de la Edad Dorada, según dijo posteriormente su abogado en una audiencia judicial en Londres. Salinas ofreció como garantía acciones personales que en ese momento valían 400 millones de dólares.
Vladimir Sklarov, quien se declaró culpable de cargos de fraude a Medicare en 1997 y fue condenado a un año de prisión, era la persona detrás de Astor (Sklarov afirma que nunca dijo nada sobre una conexión con la familia Astor).
La firma vendió la mayor parte de la garantía a lo largo de casi tres años, aunque sus cuentas mostraban que permanecía en la cuenta del corredor, según una presentación judicial de los abogados de Salinas en una demanda en el Reino Unido.
Ellos alegaron que la situación equivalía a una estafa para despojar a Salinas de cientos de millones de dólares. En una presentación judicial, Astor señaló que su acuerdo con Salinas le daba derecho a acceder a las acciones. El caso se encamina a juicio.

En julio de 2024, a pedido de Salinas, la bolsa mexicana suspendió la cotización de las acciones de Elektra para evitar nuevas ventas. Cuando los reguladores reanudaron la negociación –desestimando las preocupaciones de Salinas–, los fondos indexados cotizados en bolsa se apresuraron a vender sus posiciones, lo que desencadenó una fuerte caída que le hizo perder 5 mil millones de dólares en un solo día, el 2 de diciembre de 2024. La semana previa a la reanudación de la negociación, Salinas dijo que quería retirar la empresa de la bolsa y hacerla privada.
Elektra enfrenta otro desafío. La empresa tiene 12 mil 800 millones de pesos en pagarés locales que vencen en 2026. No logró refinanciar 12 mil 400 millones de pesos en un intento en julio pasado y, en cambio, emitió solo 4 mil millones de pesos en bonos en agosto, lo que señala una menor demanda por parte de los inversionistas.
Pascoe, portavoz de Grupo Salinas, afirma que las empresas de Salinas están “experimentando actualmente excelentes resultados”. Señala que las ganancias de Grupo Elektra en 2025 antes de intereses, impuestos y partidas no monetarias fueron de 1.500 millones de dólares, un 3 por ciento más que el año anterior. Su proveedor de internet Total Play Telecomunicaciones SAP de CV –que tuvo ganancias de 1.200 millones de dólares, ajustadas sobre una base comparable– refinanció recientemente su deuda, dijo. “Bajo el liderazgo y la visión del señor Salinas Pliego, Grupo Salinas crea valor y oportunidades para México todos los días”, afirmó Pascoe. “Como lo hemos hecho durante los últimos 120 años, continuaremos atendiendo a nuestros clientes”.
—Con la colaboración de Gonzalo Soto
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