La incursión de las marcas de automóviles chinos en México ha generado inquietud en Washington, desconcierto entre los fabricantes tradicionales y alerta en el gobierno mexicano, que comenzó a imponer barreras comerciales.
Pero incluso ante los nuevos aranceles, los autos fabricados en China tienen poca competencia en el creciente mercado de vehículos eléctricos del país. Los precios bajos, los subsidios gubernamentales y una red de recarga en expansión apuntan a un crecimiento continuo de las ventas de los fabricantes de automóviles chinos en el país.
La Ciudad de México está repleta de compactos económicos que funcionan con baterías, fabricados por empresas tales como BYD Co. El mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos casi duplicó su volumen de ventas en México el año pasado y ahora representa casi siete de cada diez vehículos eléctricos e híbridos enchufables vendidos en ese país, según estimaciones de BloombergNEF.
En México, cerca del 9 por ciento de los coches nuevos vendidos son eléctricos o enchufables, lo que lo convierte en un segmento en crecimiento que muchas otras marcas globales han pasado por alto. Es una señal de cómo los fabricantes chinos de automóviles ven una oportunidad en las economías en desarrollo con retos de infraestructura, distribución fragmentada y niveles de ingresos más bajos.
Habitantes de clase media de las ciudades se sienten atraídos por la asequibilidad de estos vehículos eléctricos. Mónica Reyes Rosas, de 49 años, residente en Ciudad de México y agente de doblaje, es una de ellas. Condujo una Ford Ranger de gasolina durante casi seis años, hasta que el mes pasado la cambió por un sedán híbrido enchufable BYD King que le costó 463 mil pesos (26 mil 214 dólares). “Se ahorra mucho en gasolina y el precio es muy competitivo”, afirma Reyes.

El Dolphin Mini EV de BYD, su modelo más popular, se vende por unos 2 mil dólares menos que su competidor más cercano, el Chevrolet Spark EUV, que funciona con batería y se introdujo en el mercado hace poco más de seis meses.
La rápida incursión de los automóviles chinos ha tomado por sorpresa a México, lo que ha suscitado la preocupación de los fabricantes de automóviles tradicionales con plantas de fabricación en el país y la presión del gobierno de Estados Unidos. Como parte de un esfuerzo más amplio para abordar la creciente dependencia de China, en septiembre la presidenta Claudia Sheinbaum propuso aranceles de hasta el 50 por ciento sobre algunos productos de países que no tienen acuerdos de libre comercio con México, entre ellos las importaciones de automóviles chinos.
La propuesta fue aprobada por los legisladores en diciembre y entró en vigor el 1 de enero. Sin embargo, no está claro qué impacto tendrán estas medidas.
David González, vendedor de BYD en Ciudad de México, dijo a Bloomberg que la empresa ofreció descuentos de fin de año para vender más unidades antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles. Aun así, no esperaba que las ventas se vieran muy afectadas, ya que calculaba que BYD no subiría los precios más de 15 mil pesos por unidad, sino que absorbería cualquier costo adicional.
De forma similar, Roberto Rocha, cofundador y director ejecutivo de Vemo, una empresa de taxis eléctricos y recarga que trabaja de cerca con Uber Technologies Inc. en México, consideró que fabricantes de automóviles chinos como BYD y Anhui Jianghuai Automobile Group Corp., o JAC Group, que constituyen la mayor parte de la flota de taxis de Vemo, pueden seguir siendo competitivos incluso con aranceles del 50 por ciento. “Nosotros pensamos que estos jugadores grandes van a seguir apostando por el mercado y van a tener que absorber parte de esos incrementos”, afirmó.
Algunos analistas señalan que es poco probable que los aranceles cambien la dinámica fundamental de la oferta y la demanda en México.
“Los fabricantes que no son chinos han invertido muy poco en traer estas tecnologías a México”, dijo Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), quien anteriormente lideró las operaciones de Tesla Inc. en México. “Dicen que no hay demanda y luego se quejan de que los chinos las están vendiendo. Entonces, ¿hay demanda o no?”. Las ventas de autos de gasolina fabricados en China también se han disparado, lo que permitió a este país alcanzar una cuota del 20 por ciento del mercado total de automóviles nuevos en 2025, según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), un aumento notable comparado con cinco años atrás.
China puede mantener costos bajos gracias a los volúmenes de producción en masa, lo que ha provocado un exceso de capacidad en su mercado interno. Sus fabricantes de automóviles también se benefician de las subvenciones del gobierno chino y del impulso de Beijing para expandir las exportaciones, según Matías Gómez Leautaud, analista principal de Eurasia Group para México.
Como resultado, BYD, por ejemplo, ofrece “precios significativamente más accesibles que sus competidores estadounidenses, europeos o japoneses, lo que ha tenido una buena acogida en un mercado sensible a los precios como el mexicano”, afirmó. “El principal obstáculo para la expansión de los fabricantes de automóviles chinos en México no está estrictamente relacionado con los costos, sino con la política”.
El sobreprecio del Mach-E
General Motors Co. fabrica tres modelos de vehículos eléctricos en México, sin incluir su modelo Spark EUV fabricado en China, pero solo vendió un total de mil 540 unidades el año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ford Motor Co., que produce el Mustang Mach-E totalmente eléctrico en el país, sí lo vende en el mercado local, pero con un sobreprecio de 10 mil dólares respecto al precio de venta en EU. Nissan Motor Co. dejó de comercializar su vehículo eléctrico compacto Leaf hace tres años.
Incluso Tesla vendió menos de 4 mil coches en México en 2024, según la estimación más reciente de BloombergNEF, lo que representó cerca de una cuarta parte del volumen estimado de BYD para vehículos totalmente eléctricos ese año.
Los modelos de BYD circulan por toda la Ciudad de México, incluso en barrios acomodados como Condesa y Polanco, con nuevos concesionarios surgiendo en zonas comerciales y enormes carteles publicitarios desplegados en lugares destacados del aeropuerto internacional.
Para los principales fabricantes de autos estadounidenses y japoneses, el mercado mexicano de vehículos eléctricos sigue siendo demasiado pequeño e inmaduro como para justificar una apuesta fuerte en un momento en que la demanda mundial se debilita. En su mayoría, se conforman con ofrecer modelos de gasolina o híbridos, que concentran la mayor parte de las ventas en México.
Esto ha abierto una vía para marcas chinas como BYD, Chery Automobile Co. y Great Wall Motor Co., especializadas en vehículos eléctricos de batería. En 2021, se importaron a México menos de 500 vehículos eléctricos e híbridos enchufables chinos. Pero en 2025, la cifra ya había aumentado hasta casi 100 mil, según un análisis de Bloomberg basado en datos aduaneros recopilados por Big Trade Data. BYD lidera claramente, con más del 80 por ciento del total.
El fin de semana previo a Navidad, Teresa Amador, guía turística, viajó a una sala de exhibición de BYD en Ciudad de México desde su casa en Hidalgo para revisar el inventario en nombre de su madre de 69 años. La casa de la familia está en una zona rural, pero comenta que su madre quedó impresionada por la reputación de los vehículos BYD tanto por su tecnología como por su velocidad. “Mi mamá no es tonta, ella hizo su investigación”, dijo Amador.

Las ofertas de financiamiento a tasas de interés bajas pueden ayudar a mitigar el impacto de los aranceles. En los primeros diez meses de 2025, casi el 63 por ciento de los coches chinos vendidos en México, tanto eléctricos como de gasolina, se compraron con préstamos, frente al 56 por ciento en el mismo periodo del año anterior, según un informe de diciembre de la AMDA, la firma de estudios de mercado JATO Dynamics y Urban Science. Esto se compara con el 61 por ciento de las compras de autos nuevos.
BYD ofrece préstamos para la compra de automóviles a través de bancos con tasas de interés tan bajas como de 7.9 por ciento, según un comunicado de la empresa en agosto, mientras que el promedio del mercado para créditos para automóviles nuevos se ubica entre el 13 y 14 por ciento. González señaló que BYD ofrece créditos de BBVA y Banorte con tasas que van del 8.48 por ciento al 12.9 por ciento.
Las marcas chinas también pueden beneficiarse de los incentivos del Gobierno mexicano destinados a los vehículos eléctricos.
Los vehículos eléctricos de batería y los híbridos enchufables están exentos del impuesto federal al momento de la compra y se benefician de una deducción en el impuesto sobre la renta, conocido como ISR. En algunos estados, también están exentos del pago de las tenencias anuales y de las costosas pruebas de emisiones.
Cuando la calidad del aire es mala en la Ciudad de México y otras zonas metropolitanas, los vehículos eléctricos e híbridos enchufables pueden circular sin restricciones, mientras que los demás solo pueden hacerlo en determinados días. Además, bajo el Plan México, la estrategia lanzada por la presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer la economía, los coches eléctricos e híbridos enchufables comprados entre 2025 y 2030 podrán beneficiarse de una deducción fiscal inmediata de hasta el 86 por ciento de su valor.
El gobierno de México también impulsa la adopción de estos vehículos con incentivos para promover la inversión en infraestructura de recarga, incluida una deducción fiscal del 30 por ciento sobre el monto invertido en estaciones públicas. Y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ofrece un programa que permite instalar un medidor específico para la recarga de vehículos, lo que da acceso a una tarifa comercial.
BYD planea llevar su tecnología de recarga a México a partir de abril, según declaró a finales del año pasado Stella Li, presidenta de BYD Americas. Su sistema de recarga rápida es competitivo con el repostaje de gasolina, ya que ofrece 400 kilómetros de autonomía con una recarga de cinco minutos. “Si vas a cualquier ciudad de México, verás que BYD es la favorita”, dijo en noviembre Li en una conferencia de prensa en Zhengzhou, China, con periodistas mexicanos, al comparar la popularidad de los concesionarios de su empresa con las tiendas Apple. “Cada vez que hacemos un evento de fin de semana, se llena de gente. Sueñan con tener su propio coche BYD”.
—Con la colaboración de Rafael Rabioglio y Andy Lin
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