Manejamos el nuevo BMW X5 en exclusiva antes de su debut mundial, en la planta de Spartanburg, Carolina del Sur, donde BMW lo produce para prácticamente todo el mundo. La quinta generación llega con cinco trenes motrices bajo una misma plataforma, incluido por primera vez uno de celda de hidrógeno, en el salto tecnológico más ambicioso en la historia del modelo.

BMW lleva décadas construyendo el argumento de que un SUV puede manejarse como un automóvil deportivo. El X5 fue la apuesta original, lanzada en 1999, cuando nadie creía que una camioneta familiar podía ser dinámica. Veintiséis años después, esta quinta generación no solo mantiene el argumento: lo amplifica. Tuvimos acceso exclusivo a tres de los cinco trenes motrices.

Lo que manejamos son mulas de ingeniería, vehículos de homologación en su etapa final de validación. Llegaron completamente cubiertos de vinilo texturizado: parrillas, ópticas, detalles del interior, incluso el emblema del volante. Todo estaba protegido para que no viéramos nada antes del debut oficial. Lo que sí pudimos ver, y sobre todo sentir, fue suficiente para hablar con fundamento.
Diseño exterior: lenguaje Neue Klasse y firma en X
Por fuera, el nuevo X5 adopta el lenguaje de diseño de la Neue Klasse de BMW: líneas más limpias, los riñones tradicionales integrados con los grupos ópticos completamente LED y una firma luminosa en X exclusiva de este modelo, opcional en las versiones tope de gama. Las fascias y entradas de aire varían según la motorización, algo lógico dado el espectro que cubre.
Las caderas son anchas, la masa aerodinámica es funcional y se percibe trabajo real en los elementos de eficiencia. El vehículo mide aproximadamente cinco metros de largo, lo que lo mantiene en el segmento de los SUV medianos premium.
Interior: pantalla proyectada al parabrisas
El interior sigue la misma filosofía que ya vimos en el iX3 y en el i3: una pantalla horizontal en la parte baja del tablero que se refleja en el parabrisas como un head-up display de gran formato, pantalla central inclinada hacia el conductor y un volante rediseñado con una posición de agarre inmediatamente natural. Adelantamos que el diseño de interiores traería novedades, algo que BMW confirmó en su presentación oficial.
Casi todo estaba cubierto durante la prueba, pero la calidad de los materiales que sí pudimos ver y tocar es consistente con lo que BMW ha entregado en generaciones anteriores y, en especial, con el nuevo iX3. Los ingenieros con quienes manejamos confirmaron que los niveles de acabado finales son superiores.
Asistencias: estacionamiento automatizado y puertas inteligentes
Una de las novedades más llamativas del sistema de asistencias es el estacionamiento automatizado de nueva generación. Funciona hasta 40 km/h en modo de escaneo y, una vez seleccionado el cajón, ejecuta la maniobra completa sin intervención del conductor, mucho más rápido que los sistemas anteriores. Hay también una función de memorización de trayectorias: el X5 puede repetir una maniobra compleja que el conductor haya realizado antes, adaptándose en tiempo real a obstáculos nuevos.
Las puertas de apertura eléctrica incorporan detección de tráfico lateral: si hay un vehículo acercándose mientras el conductor intenta abrir, la puerta no se abre hasta que el camino esté libre. Son sistemas pensados para el uso cotidiano en ciudad, y funcionan exactamente como prometen.
¿Cómo se maneja el BMW X5 xDrive40 de gasolina?
El primer tren motriz que probamos fue la versión a gasolina, designada xDrive40: un seis cilindros en línea de 3.0 litros con turbo de doble espiral y 394 hp. Es la versión de entrada de la gama, aunque decirlo entre comillas sigue siendo necesario: 394 hp en un SUV de este tamaño no es poco. Integra un sistema de 48 voltios con un pequeño motor eléctrico alojado entre el motor de gasolina y la caja ZF de ocho velocidades; técnicamente es un mild hybrid, aunque BMW no usa esa denominación. El resultado medible es un consumo notablemente menor que en la generación previa.

En carretera, la versión a gasolina es la que más sorprende por su balance. Se siente el peso del vehículo, inevitablemente, pero la puesta a punto del chasís lo mantiene ágil y predecible. Las suspensiones neumáticas son opcionales; de serie monta resortes convencionales y, aun así, la calidad de marcha es muy buena. Para el uso que tendrá la mayoría de sus compradores, esta versión es más que suficiente y ofrece la mejor relación entre dinamismo, eficiencia y precio de toda la gama.
BMW X5 híbrido enchufable: cerca de 483 hp
La segunda variante que probamos fue la híbrida conectable. Conserva el mismo seis cilindros en línea de 3.0 litros de la versión a gasolina, pero incorpora un motor eléctrico de mayor potencia ubicado después de la caja de cambios, con una batería de 25.7 kWh. La suma de ambas fuentes entrega cerca de 483 hp bajo el estándar SAE, con una autonomía eléctrica cercana a los 100 km por carga.

Conviene ser honestos sobre la naturaleza de los híbridos enchufables: su eficiencia real depende directamente del hábito de carga del usuario. Un X5 PHEV que no se carga se convierte en un SUV de gasolina más pesado y con mayor complejidad mecánica. Cargado todos los días, es probablemente la opción más versátil de la gama. La tecnología funciona; el comportamiento del usuario define el resultado.
BMW iX5: el X5 eléctrico y el más dinámico
La tercera motorización fue el iX5, completamente eléctrico y la versión de mayor potencia disponible al lanzamiento: dos motores eléctricos, batería de aproximadamente 140 kWh utilizable, arquitectura de 800 voltios para carga rápida y alrededor de 574 hp. Es el X5 de producción más pesado que BMW ha fabricado. Aun así, es el más dinámico.

El mérito no es solo de la potencia: es de la ingeniería de chasís. La suspensión de cinco brazos con control anti-dive y anti-squat, las barras estabilizadoras activas que mantienen el vehículo horizontal en curva y la dirección en el eje trasero, disponible en ciertas versiones, convierten el peso en una ventaja de estabilidad en lugar de un lastre dinámico. En carretera secundaria mojada, el iX5 se planta, gira y acelera con una naturalidad que no corresponde a sus dimensiones ni a su masa. La autonomía, aún en proceso de homologación, debería rondar los 700 km en condiciones normales, aunque BMW buscará que supere los 900 km por carga.
Esta es la quinta generación de un vehículo que lleva 26 años definiendo lo que puede ser un SUV premium. Con cinco trenes motrices que BMW conoce internamente como Power of Choice (el poder de elegir), una plataforma completamente nueva y una tecnología de asistencias que genuinamente facilita el uso cotidiano, el nuevo X5 llega con un argumento sólido para seguir siendo el referente del segmento. Su llegada a los concesionarios está prevista en los próximos meses; las especificaciones técnicas definitivas y los precios para México están pendientes de confirmación.



