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Vivienda de interés social, pero con calidad

Mejorar la calidad arquitectónica de la vivienda de interés social es el objetivo del Taller Concepto Arquitectura. La idea es practicar la arquitectura con una nueva visión, inmersa en la realidad social y económica, para construir una vivienda digna.

En México, la vivienda de interés social ha sido sinónimo de incomodidad y pobreza arquitectónica, salvo históricas excepciones, como los desarrollos construidos en tiempos de Adolfo López Mateos, entre ellos la Unidad Independencia del IMSS (1960), o incluso el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco (1964) que fue diseñado por Mario Pani bajo los principios del movimiento moderno y sigue siendo el complejo departamental más grande de México, y el segundo más grande del continente americano.

Después de eso, la calidad en la construcción de espacios habitacionales para la clase trabajadora en el DF decayó. Recuperarla es el espíritu del Taller Concepto Arquitectura. Para sus socios, solucionar las necesidades del hábitat, de forma armónica y con bajo presupuesto es una motivación que, con la aplicación de ideas sustentables, puede dar un giro de 180 grados a la forma en que ciudades como ésta desarrollan una cultura arquitectónica de la vivienda.

"El confort no es nada más para las clases altas", subraya el arquitecto Alberto Dana. "Los espacios de interés social eran poco iluminados, no tomaban en cuenta las orientaciones; tenían cocinas muy chiquitas, donde muchas veces el gas o los calentadores estaban adentro. Pero un buen diseño no necesariamente va de la mano con un alto costo, es también creatividad".

Muchos de los recursos costosos pueden ser tomados del medio ambiente para economizar. Es así que el despacho, integrado por los arquitectos Daniel y Alberto Dana, Cristian Arellano y Karen Goldberg, está construyendo el conjunto habitacional Vive tres seis nueve, en la colonia Asturias. Un edificio sustentable que contempla iluminación y ventilación naturales, construcción de interiores de acuerdo a la orientación -las áreas cálidas reservadas para recámaras, por ejemplo- y amplitud de espacios, así como una terraza para cada uno de sus 52 departamentos. Estas características, aseguran, no encarecen la vivienda.

"No cuesta más, lo que cuesta es pensar un poco", sostiene Daniel Dana.

El proyecto también cuenta con innovaciones en sus materiales, como el uso del acero y, por primera vez en México, la utilización de ecoladrillo, un compuesto de tepetate y cemento cocido con luz solar, que ha sido desarrollado y utilizado con éxito en Sudamérica. Además, usa iluminación LED y un sistema alternativo de aguas pluviales.

El inmueble se erige sobre lo que antes fue un lote de autos usados y, previamente, un autocinema. Los departamentos miden entre 60 y 70 metros cuadrados y su precio va de 1 millón 40 mil a 1 millón 400 mil pesos. La obra concluirá entre diciembre de 2015 y febrero de 2016.

FIRMA CON ESPÍRITU

Taller Concepto Arquitectura inicia su área de desarrollo luego de tres años de experiencia en interiorismo, bajo una línea de sustentabilidad.
La firma, explica Daniel Dana, diseña no sólo desde el punto de vista arquitectónico, sino de negocio.

"Ya no hay dónde construir en la ciudad, por eso estamos en busca de terrenos para desarrollar este tipo de viviendas, bajo las premisas de que tengan acceso al transporte público a menos de 10 minutos, tipo de suelo en un terreno regular y de alrededor de mil metros".

La idea es practicar la arquitectura con una nueva visión, inmersa en la realidad social y económica, para construir una vivienda digna.

Con este esquema, el privilegio de un buen diseño a precios económicos también alcanza a las clases altas, resalta Alberto Dana. "Ahora estamos trabajando unas casas en Tecamachalco, con el mismo concepto: vivienda de muy alta calidad a un muy bajo costo, sólo que en una zona con un poder adquisitivo elevado".

En los diseños del despacho, el concepto cualitativo inicia desde la fachada. "Tenemos que pensar en la calidad de vida que podemos darle al usuario, porque es la única forma en la que podemos aumentarla en el país", advierte Daniel Dana. "Como arquitectos, de nosotros depende qué tan agradable o desagradable será el estilo de vida de las personas, cosa que los desarrolladores ni siquiera consideran".

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