El Reino Unido desarrolla armas de bajo costo y largo alcance que podrían desplegarse en Ucrania y que no dependerán de componentes ni datos proporcionados por Estados Unidos, según fuentes del sector defensa.
Tres sistemas de diseño británico, desarrollados por MBDA, MGI Engineering y Rotron Aerospace, serán sometidos a pruebas durante los próximos meses en territorio británico y ucraniano, con el objetivo de entregarlos al frente de batalla en el plazo de un año, indicaron fuentes que solicitaron el anonimato.
El proyecto Brakestop, cuyo lanzamiento estaba previsto para finales de 2024, aceleró su calendario para reforzar el apoyo militar a Kiev.
Menor precisión y capacidad por la mitad del precio que otro sistema
Aunque estas armas ofrecerán menor precisión y capacidad destructiva que los misiles Storm Shadow fabricados por MBDA, su costo representará aproximadamente la mitad del valor del sistema anglo-francés, señalaron funcionarios británicos.
A diferencia de los misiles Storm Shadow, los nuevos sistemas no incluirán componentes estadounidenses ni requerirán datos de ese país, lo que les otorgará autonomía operativa.
Este requisito se convirtió en una prioridad para el gobierno británico, que, al igual que otros países europeos, expresó preocupación por la dependencia de la industria militar estadounidense ante el repliegue estratégico impulsado por el presidente Donald Trump.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció esta semana una revisión de seis meses sobre la presencia militar estadounidense en Europa.
Los líderes europeos se preparan para un escenario que contempla recortes significativos al apoyo de Washington, incluida una reducción de los recursos militares que el Pentágono destinaría a la defensa del continente en caso de una agresión.
¿Cuáles son las capacidades y el costo de los misiles Storm Shadow?
Ucrania depende de los misiles Storm Shadow para responder a la ofensiva rusa.
Estos misiles de crucero, lanzados desde el aire, cuentan con un alcance superior a los 250 kilómetros y vuelan a baja altitud y alta velocidad mediante una combinación de navegación inercial, sistema de posicionamiento global (GPS) y navegación por referencia del terreno.
Cada unidad tiene un costo aproximado de un millón de dólares.
Los nuevos sistemas británicos no podrán destruir búnkeres, pero contarán con una ojiva de al menos 225 kilogramos, suficiente para causar daños considerables.
Además, deberán operar desde plataformas terrestres y alcanzar objetivos ubicados a más de 500 kilómetros de distancia.
Cada arma tendrá un costo estimado de 400 mil libras esterlinas, equivalentes a unos 529 mil dólares, sin incluir la ojiva, de acuerdo con los requisitos establecidos por el gobierno británico.
Según las fuentes, las tres empresas finalistas del concurso aseguran que podrán fabricar al menos 40 armas al mes en un plazo de entre tres y cuatro meses después de recibir un pedido.
Incluso si no obtienen el contrato, las compañías buscarán vender sus sistemas directamente a Ucrania u otros países europeos.







