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A 20 años del ‘robo del siglo’: La historia real del atraco a un banco al estilo de ‘La Casa de Papel’

El ‘robo del siglo’ al Banco Río combinó ingenio y estrategia: seis hombres, un túnel secreto y un botín millonario. Así se planeó y ejecutó uno de los crímenes más recordados de Argentina.

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Un túnel secreto, pizzas para los rehenes y 19 millones de dólares, así fue el famoso ‘Robo del siglo’ en el Banco Río. (Creada con IA)

Esa mañana del 13 de enero de 2006 parecía como cualquier otra en el corazón de Acassuso, una zona acomodada a 21 kilómetros de Buenos Aires. En la sucursal del Banco Río todo transcurría con calma, sin que nadie sospechara que, en cuestión de horas, comenzaría el llamado ‘Robo del siglo’.

Apenas pasado el mediodía, un grupo de hombres irrumpió en el banco argentino, ubicado en la esquina de avenida del Libertador y Perú. Tomaron a 23 personas como rehenes y pusieron en marcha la operación que planearon cuidadosamente durante 2 años.

El gran plan bien podría haber sido la versión real de la exitosa serie de Netflix, La Casa de Papel: con un equipo ingenioso y calculador, decidido a evitar la violencia, y que seguía meticulosamente las instrucciones de un “cerebro brillante” para ejecutar lo que parecía ser el crimen perfecto.

Mientras más de 300 policías rodeaban el banco y la televisión argentina transmitía el atraco en vivo, los seis ladrones lograron lo impensado: se ‘esfumaron’ con un botín de 19 millones de dólares y 80 kilos de joyas, no sin antes ordenar pizzas para todos y hasta celebrar el cumpleaños de una de sus rehenes.

Aunque la suerte no les duraría mucho... meses después de la épica huida, los celos y la traición harían que este episodio tuviera un giro inesperado. ¿Cómo se ideó este audaz atraco y qué destino le esperaba a sus protagonistas? Así ocurrió el mayor robo en la historia argentina.

Fernando Araujo: un pintor y campeón de jiu jitsu detrás del plan maestro

Contrario a lo que muchos imaginaban, el cerebro detrás de la operación no era un veterano criminal, sino Fernando Araujo, un pintor y profesor de jiu-jitsu que, a pesar de su vida acomodada, no podía sacarse de la cabeza la idea de cometer un gran asalto.


Araujo tenía una visión clara: el robo no debía ser violento, ni causar pánico. Su objetivo era asestar un golpe al sistema capitalista de los bancos y, según contaron sus cómplices en reuniones privadas, insistía en que tenían que ganarse “el clamor popular”.

La idea, cuentan, era hacerse pasar por delincuentes violentos dispuestos a matar rehenes, con lo que ganarían tiempo para vaciar las cajas de seguridad y fugarse pacíficamente, sin muertos o heridos que lamentar.

Durante dos años, Araujo evaluó posibles rutas de escape, estudió planos y protocolos bancarios, y seleccionó a quienes serían sus cómplices. No se trataba solo de dinero, para él era un desafío, un “robo ideológico”, como lo llamó en un artículo que publicó en la revista Nervio.

“La idea del origen del universo y la idea del robo fueron las únicas veces que me generaron una serie de sensaciones en el cuerpo”, reveló en 2019 en entrevista con El País.

El equipo ‘perfecto’ detrás del ‘robo del siglo’

No se trataba de una banda numerosa. Seis hombres eran suficientes para ejecutar la operación: cada uno con un rol definido, cada uno seleccionado por sus habilidades específicas.

Sebastián García Bolster, ‘El Ingeniero’, era responsable de la parte técnica. Supervisó la construcción del túnel secreto que conectaba el banco con el estacionamiento y diseñó las herramientas que permitirían excavar y manipular las cajas de seguridad con rapidez y discreción.

Dentro del banco, Rubén Alberto De la Torre, ‘Beto’, tomó el control de los 23 rehenes, asegurándose de que la operación transcurriera sin incidentes. Su calma y autoridad ayudaron a que la tensión no escalara, un detalle fundamental para Araujo.

Mientras tanto, Luis Mario Vitette Sellanes, “el hombre del traje gris”, con experiencia en logística y actuación, se encargaba de distraer y negociar con la policía y los medios, ganando tiempo y controlando la escena desde el interior. Afuera, José Julián Zalloecheverría, ‘El Paisa’, esperaba al volante de la combi que conectaba con el túnel, listo para conducir a la banda lejos de la sucursal en cuestión de minutos.

Otro personaje apodado como ‘El Doc’, quien presuntamente era graduado en Derecho, también habría participado en el atraco. De acuerdo con Miguel Sileo, exintegrante de las Fuerzas Especiales que estuvo a cargo de la negociación con los delincuentes, él habría sido el verdadero “cerebro” detrás del ‘robo del siglo’, según reveló al medio La Nación.

Robo al Banco Río: un túnel secreto y el escape que desconcertó a todos

A las 12:30, los seis ingresaron a la sucursal del Banco Río. Lo que siguió fue una mezcla de suspenso y teatralidad: 23 rehenes retenidos, una operación aparentemente caótica que, en realidad, estaba perfectamente organizada.

Mientras adentro los ladrones ordenaban pizzas y refrescos y hasta celebraban el cumpleaños de una de las rehenes, bajo sus pies se desarrollaba la verdadera hazaña: un túnel de 18 metros de largo que conectaba la bóveda del banco con las cloacas y, finalmente, con el Río de la Plata, bautizado por la prensa como ‘El Boquete de los Dioses’.

Habían cavado durante meses, con discreción absoluta, e incluso implementaron un sistema manual de diques para elevar el nivel del agua en el desagüe y poder navegar.

La extracción de las 147 cajas de seguridad fue rápida y silenciosa gracias ‘La Poderosa’, una herramienta hidráulica inventada por ‘El Ingeniero’ para no tener que usar explosivos. Entre millones de dólares y joyas, los ladrones vaciaron lo que quisieron sin alertar a las fuerzas de seguridad. La precisión con la que maniobraron sorprendió incluso a los expertos que analizaron el caso después.

El escape fue de película. Los ladrones atravesaron el túnel, llegaron al río en gomones (botes) inflables y se dispersaron en vehículos preparados para la fuga. La policía, al irrumpir en la bóveda, solo encontró rehenes ilesos y un mensaje irónico: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.

Las autoridades revelarían después que las armas que utilizaron para amenazar a los rehenes eran de juguete.

Eran una réplicas de plástico muy malas. Mucho peores de las que usan hoy los niños para jugar”, aseguró el exagente Silao a La Nación.

El giro inesperado en el ‘Robo del siglo’: así atraparon a los ladrones

A pesar de la brillantez del plan, la justicia finalmente alcanzó a los responsables y de la manera más inesperada.

Alicia Di Tullio, la esposa de Alberto De la Torre, el ‘Beto’, sospechaba que él le era infiel y que planeaba fugarse con su amante a Paraguay. Aquella traición la impulsó a ir a policía y delatar a su marido, el primero en ser detenido. Poco tiempo pasó para que los demás “cayeran”.

En febrero de 2010, cinco de los seis asaltantes del Banco Río fueron sentenciados a prisión:

  • Alberto ‘Beto’ de la Torre: condenado a 15 años de prisión, pero se redujo a 12 años y 6 meses.
  • Fernando Araujo: condenando a 14 años de prisión, pero se redujo a 9 años y 6 meses.
  • Luis Mario Vitette Sellanes: condenando a 21 años y 6 meses de prisión. Fue expulsado a Uruguay.
  • José Julián Zalloecheverría: condenado a 10 años de prisión, pero se redujo a 8 años.
  • Sebastián García Bolster: condenado a 9 años de prisión, pero se redujo a 7 años.

El sujeto identificado como ‘El Doc’ nunca fue detenido. En 2010, durante el juicio, su nombre volvió a relucir, pero los investigadores no pudieron probar su participación. Su identidad real no se conoce y no se ha sabido nada más de él desde entonces.

Del dinero robado, solo se recuperó un millón de dólares. Algunos miembros del equipo continuaron con vidas discretas, mientras que otros, como Vitette y ‘El Beto’, siguen participando en documentales y entrevistas.

La historia del Banco Río incluso llegó al cine. En 2020 se estrenó El robo del siglo, protagonizada por Guillermo Francella y Diego Peretti, que recrea con humor los hechos en la sucursal de Acassuso. Fernando Araujo, uno de los asaltantes reales, fue asesor del filme.

Hoy, el robo del Banco Río aún es un capítulo extraordinario del crimen argentino: una historia de audacia calculada y teatralidad, que transformó un simple asalto en leyenda.

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