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‘Había cucarachas en el hotel’: Así fue el primer Mundial de Christian Martinoli antes de narrar en televisión

Antes de convertirse en una de las voces del futbol mexicano, Christian Martinoli vivió un Mundial sin acreditación, con pocos recursos y experiencias límite en Francia 98.

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La primera experiencia de Christian Martinoli fue desagradable, de acuerdo con su testimonio (Fotoarte: El Financiero / Créditos: Cuartoscuro, IA Gemini).

El primer Mundial que Christian Martinoli narró para televisión fue el de Corea-Japón 2022; sin embargo, ya había tenido una experiencia previa: Francia 98, donde las cosas no le resultaron de la mejor manera.

En ese entonces, ni siquiera contaba con acreditación y viajó como freelance junto a un hombre con el que colaboraba para venderle contenido a cadenas de televisión estadounidenses.

Sin acreditación y en un hotel con cucarachas: Así fue la primera experiencia mundialista de Martinoli

De acuerdo con lo que cuenta Martinoli en entrevista con Yordi Rosado, trabajaba de forma esporádica con un camarógrafo independiente de apellido ‘Silver’, quien enviaba material a televisoras como Univisión, Telemundo o Canal 22 de Los Ángeles.

Un año antes, cuando Martinoli tenía 21 años, acudió con él a la Copa América de Bolivia y, aunque no estaban acreditados, les permitían permanecer con la prensa pagando una “mordida”.

Para poder financiar los viajes, le pidió la tarjeta American Express de su tía, ya que las televisoras estadounidenses no les pagaban hasta recibir el material.

“Hacíamos entrevistas de arriba a abajo con todos los equipos (...), mandando casetes por todos lados a todas las televisoras; yo entrevistaba a un güey tres veces para distintas televisoras”, recuerda Christian.


Gracias a ese trabajo lograron cubrir los gastos para asistir, de la misma manera, al Mundial de Francia 98, donde el narrador Martinoli vivió su primera Copa del Mundo de la FIFA. “Yo no gané un solo centavo, pero se solventó. Salí tablas. Puse la tarjeta cuando yo ni dinero tenía”.

Tras varias malas experiencias trabajando con Silver, estaba molesto y ya no quería colaborar con él; sin embargo, cambió de opinión cuando surgió la posibilidad de ir al Mundial.

“Me habla un sábado a las 9 de la mañana en Toluca. Me dice: ‘¿Quieres ir al Mundial?’. Le digo: ‘Sí, pero ¿bajo qué condiciones?’. ‘¿Quieres ir al Mundial sí o no?’”, recuerda.

Así fue como lo citó a las 2 de la tarde en el Aeropuerto de la Ciudad de México. Su madre fue de inmediato a una casa de cambio y consiguió francos. Martinoli llegó de Toluca a Observatorio en autobús, tomó el Metro y arribó a la Terminal 1 del AICM.

Silver lo envió con dos kits de luces y le dijo que llegaría 10 días después. Durante el vuelo, una señora griega le dio algunos consejos para moverse al llegar a París, a un hotel llamado The National, cerca de la estación Gare du Nord.

“Yo estaba con una tlayuda, güey, y de pronto estás en París”, recuerda. “Llego, me bajan en la Ópera. Ya era domingo en París, estaba todo cerrado. No había nada”.

En la recepción lo atendió un uzbeko. Como pudo, se comunicó con él y le indicó que tenía una reservación por cuatro noches.

“No entrábamos por la puerta del hotel. Me dice: ‘Estás en el tercer piso, no hay elevador’, pues ahí estamos arrastrando todo... la televisión chiquita, solo se veían dos canales”, explica.

Martinoli observó el atardecer rosado de París y, aburrido, intentó mantenerse despierto para evitar el jet lag y adaptarse al cambio de horario.

“Estoy ahí y de pronto una pin*** cucaracha, luego otra... ¿qué es esto? Me salgo, quiero ir a una farmacia, no hay nada, terminé en un kebab”, detalla. “Me encerré otra vez, dos canales, con los ojos resistiendo. Las cucarachas me mantenían alerta; dije: ‘no se me vayan a meter en la maleta porque se me encucaracha todo’. Fue terrible”.

Durmió un rato y despertó a las 9 de la noche. “Estuve toda la noche viendo cucarachas, contándolas... estuve hecho una basura”, resume sobre su experiencia.

Días después, Silver llegó y cambiaron de hotel, aunque Martinoli tuvo que dormir en el piso porque la habitación era muy pequeña. Al no estar acreditados, relata que intentaban “cazar” a los jugadores.

“(Estuvimos) cazando a los jugadores en la Torre Eiffel cuando iban a conocerla, porque los policías nos corrían de los entrenamientos al no tener acreditación”, explica. “No fue una experiencia nada agradable”.

Fue durante esa etapa cuando se encontró con Luis Manuel Jaramillo, director de cámaras de TV Azteca, a quien conocía de nombre porque también trabajaba en Toluca. Le pidió que hablara de él con José Ramón Fernández y así consiguió una prueba en la televisora del Ajusco, que hasta hoy es su ‘casa’.

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