Luego del aseguramiento de 936 animales, entre perros y gatos, en el Refugio Franciscano, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) registró la muerte de 21 de ellos luego de recibir atención médica especializada, mientras que 57 más permanecen hospitalizados.
En un comunicado, la fiscalía capitalina señaló que el operativo se llevó a cabo como parte de una investigación en curso por maltrato o crueldad animal. Indicó que, en cumplimiento de una orden judicial, aseguró el inmueble ubicado en la carretera México–Toluca, en la alcaldía Cuajimalpa, “con el objetivo de salvaguardar la integridad y el bienestar de los animales localizados”.
Tras las valoraciones veterinarias, se detectaron casos de desnutrición severa y caquexia, con animales en estado crítico, así como múltiples casos de obesidad extrema relacionados con dietas inadecuadas y la falta de control nutricional. También se identificaron enfermedades dermatológicas generalizadas, como alopecia extensa, dermatitis grave, infecciones cutáneas y lesiones abiertas sin tratamiento.
Además, las autoridades documentaron padecimientos ortopédicos y neurológicos, lesiones crónicas en extremidades con secuelas permanentes, así como la presencia de tumores, masas y lesiones ulcerativas en varios perros, algunas de gran tamaño y sin atención veterinaria previa.
En el caso de los gatos, se observaron signos de enfermedades respiratorias, como secreción nasal y ocular persistente, estornudos constantes y la ausencia de aislamiento sanitario.
¿Qué pasó en el Refugio Franciscano y por qué fueron desalojados?
La fiscalía explicó que la investigación contra el Refugio Franciscano comenzó en diciembre de 2025, a raíz de denuncias ciudadanas que advertían sobre condiciones de hacinamiento extremo e irregularidades como:
- Espacios reducidos.
- Jaulas sin ventilación o sin techo.
- Acumulación de heces y orina.
- Falta de luz natural.
- Ausencia de áreas para aislar a animales enfermos y carencia de condiciones mínimas de bienestar.
Estas circunstancias, subrayó la autoridad, generaban dolor, sufrimiento y estrés prolongado en los animales.
Como parte de las diligencias, se realizaron inspecciones ministeriales y dictámenes de medicina veterinaria forense, mediante los cuales se documentaron “probables actos de maltrato o crueldad contra 936 animales, en su mayoría perros, así como un grupo de gatos”, se lee en el comunicado.
Debido al grave estado de salud en que se encontraban, la fiscalía informó que 21 animales fallecieron y 57 permanecen hospitalizados, de los cuales 37 son gatos y 20 perros, todos bajo resguardo del Gobierno de la Ciudad de México.
Este miércoles, la FGJCDMX aseguró formalmente el Refugio Franciscano y, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), inició un operativo para retirar de manera gradual a más de 800 perros que aún permanecen en el lugar.
La FGJCDMX aseguró que continuará con la investigación hasta el esclarecimiento total de los hechos y, en su caso, el deslinde de responsabilidades conforme a derecho, en atención a su mandato de proteger a los seres sintientes y garantizar su bienestar.
Refugio Franciscano niega acusaciones de maltrato
A través de comunicados difundidos este miércoles, el Refugio Franciscano denunció lo que calificó como un “operativo totalmente desproporcionado” en el que fueron desalojados cuidadores y veterinarios con lujo de violencia.
“Separar a los animalitos de quienes los conocen y los cuidan es maltrato. En este momento están asustados, estresados y en manos de desconocidos. Esto no es un rescate”, condenaron, luego de que en redes sociales se viralizan las imágenes del desalojo.
La organización aseguró que durante años se han dedicado al rescate y cuidado de los animales, destacando que su labor ha sido posible gracias al apoyo de la sociedad civil y con recursos propios, sin recibir ayuda del gobierno de la Ciudad de México.
Ante los señalamientos de presunto maltrato, explicaron que los animales que llegan a vivir a sus instalaciones —a quienes llaman “los franciscanitos”— evidentemente no llegan en condiciones óptimas. “Por ello existen los refugios, para sanar, proteger y dar una segunda oportunidad”.
Al respecto, afirmaron que la narrativa de maltrato es falsa y que únicamente se utiliza para justificar el despojo y favorecer intereses ajenos al bienestar animal, en referencia a la disputa que mantienen desde hace años por la propiedad del inmueble.
Finalmente, indicaron que existe un fallo judicial a favor del refugio que, afirmaron, no está siendo respetado. También denunciaron que no han tenido voz ni oportunidad de defenderse, como ocurriría en cualquier “ejercicio ético” en el que se escuchen ambas partes.
Con información de Quadratín.







