Signos y Señales

Desigualdad y municipios

Son muchos los indicadores que revelan la pobreza de la mayoría de los mismos, así como de su ubicación geográfica, lo que ha dado lugar a que se hable de la existencia de dos Méxicos.

Auditor Superior de la Federación

Al margen de los indicadores de eficiencia recaudatoria, es evidente que la dependencia municipal respecto de las transferencias de recursos de origen federal, tiene que ver también con la situación de pobreza y de alta marginalidad de la mayor parte de los municipios de nuestro país, particularmente concentrados en el sur sureste del territorio nacional.

Son muchos los indicadores que revelan la pobreza de la mayoría de los mismos, así como de su ubicación geográfica, lo que ha dado lugar a que se hable de la existencia de dos Méxicos y de comentarios desafortunados sobre esta realidad. Lo que pasa es que se apostó en algún momento a desarrollar e industrializar al norte, cercano a los Estados Unidos y dejar al sur el papel de exportador de mano de obra y de productos agrícolas.

Las políticas fiscal, tributaria y presupuestal, a eso apuntaron y se fortalecieron los programas de estabilización, promovidos por algunos organismos internacionales, desde los años setenta, incluso todavía hoy vemos sus efectos en países como Argentina.

El saldo de las mismas hoy lo seguimos observando no solo en los indicadores de pobreza y marginación, estructura productiva, recaudación de ingresos propios, o en las participaciones en impuestos federales, el acceso a la deuda pública municipal, etcétera.

El ejemplo más repetido –pero ahí sigue– es la recaudación del impuesto predial, un gravamen patrimonial. De los cerca de 2 mil 500 municipios en el país, apenas rebasa el 0.1 por ciento del PIB; claro, si agregamos a la CDMX, estamos entre el 0.2 y el 0.3 por ciento. Cifras muy lejanas respecto del 3.0 por ciento de Argentina, el 2.0 por ciento de Brasil o el 1.0 por ciento de Colombia, por supuesto, no nos comparamos con Estados Unidos y Canadá o con los miembros de la OCDE.

Otro dato es que la recaudación del predial se concentra en poco más de cincuenta municipios, concretamente, el 62 por ciento, excluyendo a la Ciudad de México; si la incluyeramos, llegaríamos a las tres cuartas partes. Casi todos estos municipios están ubicados en el centro y el norte del país, excepto seis del sur: Puebla, Benito Juárez, Solidaridad, Acapulco y Mérida.

Otra señal la tenemos en la deuda municipal; 50 municipios concentran tres cuartas partes de la deuda total de este orden de gobierno, aquí es más heterogéneo el reparto, ya que se incluyen algunas capitales económicas o políticas de estados del sur, como Quintana Roo, Veracruz, Chiapas y Campeche. Lo anterior significa que la mayor parte de los municipios, están excluidos del acceso al endeudamiento, que, si es bien usado, es un apoyo útil para el financiamiento —en este caso— de obras de infraestructura y de beneficio para las comunidades.

En cuanto a los niveles de pobreza, CONEVAL en su publicación “10 años de la medición de pobreza municipal”, menciona que, en 2020, de 2 mil 466 municipios, en mil 697, con por lo menos la mitad de su población, se vive en situación de pobreza y sólo en 173 se concentra la mitad de la población en esa circunstancia.

Asimismo, encontramos que los municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza, se encuentran en Oaxaca (con ocho), Chiapas (seis) y Guerrero (uno), con prácticamente la totalidad de sus habitantes en esa lamentable circunstancia. Al otro lado del espejo de la pobreza extrema, están los 15 municipios con menor desigualdad, los cuales están en el Norte y el Centro del país, en estados como Nuevo León (con 11 de ellos), CDMX, Coahuila, Sonora y Chihuahua, con los cuatro restantes.

En suma, es un reto que el nivel de desarrollo municipal sea creciente en beneficio de la población y las generaciones futuras.

COLUMNAS ANTERIORES

Rendición de cuentas: valor público
Europa-América, por una mejor fiscalización

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.