América Latina y el Caribe han sido testigos relevantes de avances institucionales en su historia reciente, tras el proceso de redemocratización desde 1980 hasta la fecha.
En este contexto, el Estado ha jugado un papel fundamental en el crecimiento de los países de la región.
Ha actuado como regulador, proveedor de servicios e incluso ha invertido, a pesar del gran reto de pasar del subdesarrollo al desarrollo.
La situación se hizo especialmente evidente durante las manifestaciones populares que tuvieron lugar en 2019, particularmente en Brasil.
En la publicación que, entre otros, elaboré con el maestro Augusto Nardes de Brasil y el doctor Eber Betanzos, titulada Gobernanza pública: el reto de América Latina y el Caribe, abordamos el tema de gobernanza pública, un desafío relevante para toda América Latina y el Caribe.
Hemos progresado en el marco de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS) al colaborar en proyectos conjuntos para fortalecer y enfrentar retos globales, especialmente los que están en la agenda 2030 de Naciones Unidas.
Así como las cuestiones nacionales y locales que repercuten en el desarrollo económico y social de las naciones.
Uno de los temas cruciales para implementar la gobernanza o política pública en las entidades subnacionales es la división de responsabilidades entre la población en áreas como la educación y la salud.
Esto requiere una acción coordinada y eficiente para enfrentar los desafíos.
Desde el principio, creímos que los líderes, además de sus esfuerzos técnicos, veían importante tener una buena coordinación dentro y fuera de sus organizaciones. Esto ayudaría a mejorar de manera completa y sostenible las organizaciones y políticas públicas que estaban a su cargo.
En el caso de México, el proyecto propuesto para América Latina y el Caribe tuvo grandes posibilidades de éxito gracias a la representación de Eber Omar Betanzos, secretario técnico de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y responsable de la Secretaría Ejecutiva de OLACEFS, quien se unió a los colegas de Brasil.
Es importante destacar la labor desarrollada por el Tribunal de Cuentas de la Unión y el proceso de modernización estructural de Brasil.
Lo cual fue de particular relevancia dada la complejidad de las instituciones y la coordinación necesaria para lograr una arquitectura constitucional federal, como México y Brasil.
Países como México requieren niveles eficientes de gobernanza para que el orden federal esté plenamente consolidado en los tres órdenes de gobierno.
Que se eliminen rezagos importantes en cuanto a la disponibilidad de recursos materiales y financieros, las capacidades técnicas de los funcionarios y la calidad del servicio que rinden a la sociedad.
Por lo tanto, es esencial entender que la gobernanza debe estar presente en toda la administración pública de los tres niveles de gobierno.
Esto es necesario para lograr el objetivo de mejorar de manera significativa la calidad de vida de los ciudadanos en nuestros países de forma constante y no solo en momentos específicos.
Es claro que el servicio público no debe entenderse únicamente como un sistema de trámites, sino como un conjunto de valores que lo comprometa éticamente con la sociedad y los ciudadanos, de forma tal que sus condiciones de vida sean mejores con el apoyo de la acción gubernamental.
La importancia social de la confianza es un asunto vital para los ciudadanos, bajo las directrices de un proyecto económico, social y político renovado, pues es precisamente en dicha confianza en donde radica la credibilidad de las acciones que se lleven a cabo.
La rendición de cuentas y la transparencia son prácticas indispensables para lograr estos objetivos.