Carlos Ruiz Gonzalez

Pensando y decidiendo (¿destilando y rumiando?) cómo enfrentar el futuro…

No es una época de cambios, es un cambio de época: ¿ya estamos listos para las nuevas circunstancias?

“El futuro no es lo que va a pasar,

sino lo que vamos a hacer”.

Jorge Luis Borges 1899-1986

Un momento de reflexión

Después de 18 meses con una pandemia que iba a durar cuatro o cinco semanas, y que no tiene fecha para terminar, es buen momento de reflexionar. Ya no tanto sobre las enseñanzas que nos ha dejado (algo que todos hemos hecho desde marzo de 2020), sino sobre ese nuevo “yo” que, fortalecido o templado por los acontecimientos, se da cuenta de que habrá de enfrentar realidades totalmente diferentes.

No es una época de cambios, es un cambio de época: ¿ya estamos listos para las nuevas circunstancias? A continuación, una docena de ideas que me parece importante considerar.

1) Hemos aprendido a aprender (y rápido). Sigamos aprendiendo como si estuviéramos siempre en pandemia —solo los paranoicos sobrevivirán—; pudimos hacer en dos meses lo que nos hubiera llevado años, como la digitalización de la empresa y aprender a usar el Zoom eficientemente. Además, saber desaprender es igual o incluso más importante.

2) Rápidas, ágiles e inteligentes (racional y emocionalmente). Así serán las organizaciones que tendrán éxito en el futuro.

3) Agile no será una moda más. Será la mejor metodología para sobrevivir. [Ver (EF 16/abril/21), Ser rápido, ser ágil. ¿Qué significa la metodología Agile?].

4) El miedo no anda en burro. Es mejor sobrereaccionar que subreaccionar. Los que se lo tomaron con demasiada calma…, salieron perdiendo (son quienes afirmaban: descansa, esto durará tres o cuatro semanas). Los que sobrereaccionaron, están mejor preparados para enfrentar lo que venga.

5) A la austeridad por necesidad. La verdad no nos hacía falta tanta ropa, eso sí, todos nos suscribimos a Disney+, Netflix o Amazon (o a los tres), y empezamos a manejar un recurso volátil, el tiempo; de pronto había mucho, pero, aunque hubiera muchísimo, hay que saber manejarlo. Y en esto de la austeridad, ni siquiera hemos mencionado a quienes vieron disminuida (o incluso agotada) su fuente de ingresos.

6) La presencia NO es indispensable. No creo que el trabajo en el futuro sea 100 por ciento a distancia (home office), pero tampoco será 100 por ciento presencial; no es necesario y, la verdad, muchas veces no solo es ineficiente, es verdaderamente ineficaz. Se trabaja más (y mejor) a distancia. ¡Claro! siempre y cuando uno esté contento con su trabajo y sea capaz de organizarse bien pues, lo mismo da si es presencial o no, los frustrados (e ineficaces) pueden ser en cualquier parte.

7) Ahora sí, un nuevo tipo de liderazgo. Llámale mentor, motivador, facilitador o coach, muchos autores de management habían hablado de este tipo de liderazgo desde hace bastante tiempo. Pues bien, ahora es más necesario que nunca, el viejo líder tipo militar, autoritario y mandón ya se ve como de tiempos del jurásico: inoperante.

8) No tenemos la salud ni la familia comprada. Aprendamos a valorar el aspecto más personal, la buena salud, las relaciones familiares fortificadas, la paz interior (nuevamente aquí, el manejo de emociones). Claro que la presión emocional negativa existe, y a veces tiene efectos muy negativos, recordemos que siempre debemos buscar la posibilidad de manejarla, eso es inteligencia emocional, lograr que nos afecten como nosotros queremos que nos afecten.

9) Tu trabajo, tal como lo tienes ahorita…, no es eterno. Tu relación de trabajo con tu empresa es por tiempo indeterminado, e indeterminado no quiere decir eterno, quiere decir…, no determinado.

10) Sí, ahora sí, YA somos digitales. Somos muchísimo más digitales que a principios del año pasado. Sí habíamos tratado de serlo, pero no habíamos avanzado mucho; en eso llego la pandemia y, con ella, un aprendizaje digital acelerado. Sigamos aprendiendo, sigamos aprovechando, utilicemos escenarios cambiantes, preparémonos para no estar desprevenidos, que se nos ocurran escenarios, incluso catastróficos (¿no lo fue la pandemia?) para medir posibles cambios en la industria. Recordemos: seamos incluso un poco paranoicos, como recomendaba Andy Grove. Evaluemos nuestros negocios para añadir oportunidades ‘digitales’. Reasignemos el talento digital adquirido entre unidades de negocio o funciones distintas, e incluso evaluemos las oportunidades de negocio para agregar o desinvertir negocios, a la luz de lo digital.

11) Seamos optimistas. Hemos pasado por muchas crisis. Es cierto, esta es la peor por mucho, y la anterior había sido ya hace 12 años, pero hemos salido de ellas; si la sobrellevamos (tristemente hubo muchos que no), estamos más fortalecidos y seremos más capaces, más hábiles, más eficaces. Pudimos reinventarnos, y aprendimos a aprender (y desaprender) rápido, mantengamos esa mentalidad y saldremos de esta crisis, además de que estaremos preparados para las que vengan (pues de que habrá, habrá).

12) Última llamada. Así que a salirse de la zona de confort y a aprender rápido y bien.

Y termino con una frase de Leo Piccioli: “El líder del siglo XXI es humilde para saber que no sabe, curioso para aprender y sereno para entender que la nueva estabilidad es estabilidad en movimiento”.

* Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE)

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