Carlos Ruiz Gonzalez

Recordando a Lee Iacocca

El autor recuerda a Lee “Lido” Iaccoca, hombre audaz, brillante empresario, producto de la cultura del esfuerzo y ejemplo de buenos empresarios en la sociedad.

“Al final, todas las operaciones

de negocios se pueden resumir en

tres factores: personas, producto

y ganancias. Y las personas son el factor

más importante, son lo primero. Si no

cuentas con un buen equipo, no podrás

hacer mucho con los otros dos factores”.

Lee Iacocca (1924-2019)

57  años después del Mustang

Un grupo de egresados de mi generación de la preparatoria nos mantenemos comunicados, gracias a la tecnología, en unos de esos chats de WhatsApp (empujados también por el aislamiento /enclaustramiento producto de la pandemia). Uno de mis compañeros, fan intenso de los automóviles deportivos, nos compartió el vídeo de 1964 donde la Ford lanza su icónico modelo deportivo: el Mustang.

El directivo de Ford detrás de este lanzamiento fue uno de los ejecutivos más emblemáticos del siglo XX: Lee “Lido” Iaccoca, hijo de inmigrantes italianos originarios de la zona de Nápoles. Iacocca, nacido en 1924 en Pensilvania, llegaría a ser el único ejecutivo del siglo XX que dirigió dos de las tres grandes automotrices norteamericanas: Ford y Chrysler.

Una carrera fulgurante

Iacocca ingresó a la Ford Motor Company en 1946, después de haber estudiado ingeniería y obtenido un master de Ingeniería Industrial. Lo contrató otro ejecutivo simbólico del siglo XX: Robert McNamara, que conoció a Henry Ford II (el nieto del fundador de la empresa) en la Segunda Guerra Mundial, cuando ambos servían en las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Henry Ford II, a la temprana edad de 26 años, en 1943 se hizo cargo de la empresa (su abuelo tenía 82 años y su padre, Edsel Ford, ya había fallecido). Contrató a los “Whiz Kids” (Los niños prodigio), todos veteranos de guerra liderados por McNamara, que aplicaron técnicas de management moderno en Ford. El propio McNamara llegó a ser director General de la Ford Motor Company, y cuando el presidente John F. Kennedy lo nombró secretario de Defensa de Estados Unidos, Iacocca fue nombrado director de la Ford Division y, en 1970 presidente de la Ford Motor Company. McNamara por su parte llegaría a ser el presidente del Banco Mundial.

De Ford a Chrysler

A pesar de su éxito en Ford, Iacocca empezó a tener dificultades con Henry Ford II, hasta que se complicó tanto la relación que fue despedido de la empresa en 1978, año en que Ford tuvo utilidades de 2 mil millones de dólares. En 1979 Chrysler, la tercera automotriz estadounidense (después de General Motors y Ford) estaba pasando por una profunda crisis y decidieron contratar a Iacocca como CEO. Y aquí su “segundo acto” fue espectacular: logró rescatar la empresa y pasarla a números negros en poco tiempo.

Varias anécdotas marcaron este salvamento. Iacocca, consiguió que el gobierno de Estados Unidos le prestara mil 500 millones de dólares para el rescate, asunto nada fácil en una economía de libre mercado, sin embargo, Chrysler lo logró, y ya que la empresa estaba en número negros dijo una de sus frases alegóricas “We at Chrysler borrow money the old-fashioned way. We pay it back”. En Chrysler manejamos nuestras deudas a la antigüita. Las pagamos.

Lanzó una serie de automóviles compactos, económicos y bien diseñados (la serie “K”) y también fue pionero en presentar al mercado un tipo de vehículo muy exitoso, que rápidamente copió su competencia, la minivan.

En los anuncios de Chrysler aparecía como protagonista, afirmando (y desafiando) con seguridad: “Si puede encontrar un coche mejor, cómprelo. No le estoy pidiendo que compre un coche simplemente porque yo digo que es mejor, quiero que compare y decida”.

Un autor exitoso

Su biografía(1), publicada en 1984, fue un enorme éxito editorial que vendió millones de ejemplares y lo volvió aún más famoso, tanto que hubo rumores de lanzarlo como candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Uno de sus últimos proyectos fue, a petición del presidente Ronald Reagan, coordinar todos los trabajos de remodelación y arreglo de la emblemática estatua de la Libertad en el centenario de su colocación en la bahía de Nueva York, un regalo de la República Francesa a Estados Unidos en 1886.

Siempre hemos afirmado que los avances del management se deben mucho más a los practicioners, es decir a los empresarios en acción, que a lo académicos del management. Iacocca ejemplifica esta afirmación; un hombre audaz, brillante empresario, producto de la cultura del esfuerzo y ejemplo del efecto multiplicador de resultados que producen los buenos empresarios en la sociedad, como decía un ingeniero que fue mi maestro y colaboró en el grupo ICA en sus años de gloria: “Ojalá hubiera más empresarios como él, son los más eficaces creadores de riqueza (y por ende eliminadores de pobreza)”.

*Profesor Decano del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el IPADE

(1) Iacocca, Lido; Novak William, “Iacocca: An Autobiography”, Bantan Books, Estados Unidos, 1984

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