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¿Qué tal tu soledad en pandemia? Esta mujer se fue al Ártico a pasar la cuarentena

Valentina Miozzo experimentó de primera mano la experiencia de vivir días y noches que duran meses.

Con la pandemia ya rebasando el año de duración, muchas personas aún no se aventuran a salir con la misma confianza a las calles, prefiriendo aún conservar los hábitos del confinamiento al que millones de personas se vieron obligadas a entrar.

Entre esas personas estuvo un grupo que “vive” de que las personas se muevan y conozcan lugares nuevo: el turismo. Es el caso de la italiana Valentina Miozzo, quien en su vida prepandemia trabajaba como guía de naturaleza y caminatas.

Una bloguera nata también, Miozzo se vio obligada al encierro, sobre todo en Italia, una de las naciones que peor la pasó durante los primeros meses de la propagación del virus SARS-CoV-2.


Cuando esa fase pasó, recibió una oferta de trabajo para uno de los sitios más desconocidos y recónditos del planeta: Kongsfjord, un pueblo de pescadores en la costa de Noruega que tiene la increíble cantidad de 28 pobladores.

Días y noches ‘eternos’

Por su ubicación, Kongsfjord goza de periodos de noches y días de 24 horas, un fenómeno que Miozzo cuenta resultó increíble.

A su llegada, pasó cerca de dos meses en la llamada ‘noche polar’, para después experimentar el ‘sol de medianoche’, es decir, la luz del astro rey desde mediados de mayo hasta julio.

“No hay puesta de sol durante dos meses y el cuerpo no acepta que es de noche cuando sale el sol, por lo que es más difícil dormir”, contó a CNN.

Y mientras miles de millones de personas tenían que acostumbrarse al uso de cubrebocas y equipos de protección, Miozzo pasó siete meses sin tener que ponerse nada que cubriera su nariz y boca.

¿Qué tan seguro es hacer eso? De acuerdo con el reportaje, la tundra donde queda este pueblo no ha registrado aún un solo caso de COVID. Además, el aislamiento de la pequeña aldea del resto del mundo también contribuye a que exista un ambiente de seguridad.